Un viraje necesario

Antes de cumplir sus primeros diez meses de mandato, el Gobierno de Juan Manuel Santos ha logrado que el país enfrente una oportunidad inédita.

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mayo 31 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-05-31

Hoy los colombianos tenemos la posibilidad de avanzar en la solución de dos de los mayores retos nacionales de las últimas décadas: el conflicto de tierras y el desarrollo del campo. La histórica aprobación de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, que debe ser conciliada antes de recibir la firma presidencial, constituye el marco legislativo ideal para propiciar el regreso al campo de cientos de miles de compatriotas y para resarcir los daños sufridos por otros tantos. La ley es la culminación de ingentes esfuerzos políticos, pero a la vez es el comienzo de otra labor no menos demandante. Ahora el Gobierno debe promover un modelo de desarrollo vigoroso para el agro colombiano, que garantice el cumplimiento de los objetivos trazados. Según el Ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, las autoridades esperan que durante este cuatrienio al menos 200 mil familias recuperen su tierra, y que por lo menos 500 mil hectáreas de propiedad informal se formalicen anualmente. Esos objetivos sólo alcanzarán su verdadero potencial transformador si tienen sustento en buenas oportunidades de crecimiento económico para el campo colombiano. Por eso es muy significativo el debate que se dio en un evento organizado la semana pasada por Fedesarrollo, sobre las perspectivas del sector agrícola. Entre varios temas importantes discutidos, sobresale un balance preocupante sobre la situación agrícola nacional. El diagnóstico que se presentó en el foro muestra que el agro colombiano creció apenas la mitad de lo que creció la economía nacional en los últimos ocho años, a pesar de que el presupuesto público para el sector se multiplicó por tres en términos reales en el mismo periodo. Ese pobre resultado es aún más preocupante cuando se compara con lo sucedido en otros países del vecindario. Expertos del Banco Mundial que asistieron al evento mostraron que el rezago agrícola de Colombia contrasta con el pujante desarrollo que ha tenido el sector en otros Estados de la región como Perú, Chile y Brasil. Es tan grande el auge que ha tenido la actividad en esas naciones vecinas recientemente, que ha llegado a ser calificado como un 'milagro agrícola' por analistas internacionales como la revista The Economist. Según los datos que mostraron los expertos internacionales que participaron en el foro, la diferencia fundamental entre la experiencia de esos países y la de Colombia es clara. De un tiempo para acá, Perú, Chile y Brasil optaron por promover un modelo de desarrollo agropecuario orientado hacia la exportación, mientras que Colombia ha venido profundizando un modelo proteccionista que nos aísla del dinamismo del mercado mundial. Por eso no es raro que los vecinos hayan podido aprovechar el boom que tienen los precios agrícolas mundiales actualmente, y que debe mantenerse en el futuro próximo gracias al crecimiento de las economías de China e India, y a los altos precios del petróleo. La exitosa experiencia de los vecinos debe servir de ejemplo para que el Gobierno colombiano haga un viraje en la política de desarrollo del campo. Ese revolcón debe incluir la reducción de la protección de sectores que compiten con las importaciones y la promoción de cultivos con potencial exportador. Además, debe ir mucho más allá de la publicitada apuesta de la altillanura, que se basa en el desarrollo de grandes latifundios y es poco intensiva en mano de obra. Por supuesto que ese cambio por sí solo no garantizará el adecuado crecimiento del sector agrícola, que además debe avanzar rápidamente en la provisión de bienes públicos como la infraestructura, el riego y la investigación productiva. Pero lo que sí está claro es que, sin ese viraje, los demás esfuerzos pueden ser inútiles.HELGON

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