Visión estratégica de Colombia desde España

Visión estratégica de Colombia desde España

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noviembre 01 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-11-01

El pasado 6 de octubre regresaba a Madrid de mi último viaje por Colombia y me sorprendía ver que la noticia de la inversión de Grupo Poma para establecer en el país varios hoteles de la prestigiosa cadena Marriot apenas era destacada en una foto microscópica en la que se intuía al presidente Uribe, pala en mano, poniendo la primera piedra. Desde luego los seres humanos enseguida nos acostumbramos a lo bueno y, a veces, merece la pena echar una mirada retrospectiva, objetivo del presente artículo, que surge desde la más absoluta humildad, como no podía ser menos cuando se habla de lo que sucede en un país que no es el tuyo por más que existan fuertes vínculos profesionales y personales. Colombia ha sufrido como pocos países de la región, las consecuencias de unas estructuras sociales insostenibles que se tradujeron en los efectos perversos de todos conocidos: guerrilla, narcotráfico, terrorismo, delincuencia en grado extremo, huída de muchos talentos y recursos y, en definitiva, una imagen de la nación absolutamente depauperada en el escenario internacional. Queda mucho camino por recorrer, pero si analizamos las frías cifras podemos encontrar datos significativos que hablan de un crecimiento sostenido del PIB real en los últimos cinco años, tomando en consideración la previsión para este presente 2007 que es del 5,9 por ciento si bien en el primer trimestre el país creció al 8 por ciento; el PIB por habitante medido en dólares ha pasado de 1.995 en el 2003 a 4.033 estimados a fin de este año; la tasa de desempleo era del 12,3 por ciento en 2005 y la prevista a fines del año actual será del 10,5 por ciento; la inflación pasará del 6,5 por ciento en 2003 a 5,1 por ciento en 2007. Pero es que además las inversiones extranjeras siguen llegando al país y en los últimos meses podemos citar, entre otros, casos de empresas como la brasileña Votorantim, norteamericanas como Osage Exploration&Development o Honeywell; chilenas como Recycla, o chinas como Ample Auto. También la actividad emprendedora local es muy relevante y de acuerdo al estudio Global Entrepreneurship Monitor, Colombia es el segundo país donde más empresas se crean de las 42 economías analizadas en 2006. Índices como el Nikkei, ofrecen incrementos muy notables de Colombia en términos de mejora del riesgo país. Los cruceros internacionales han vuelto a hacer escala en Cartagena de Indias que ha sufrido una espectacular mejora de su aspecto. Y si esto no fuera poco la percepción que se extrae visitando las principales ciudades del país es de mucha mayor sensación de seguridad, confianza en la economía, y altos niveles de consumo privado. Basta pasear por el Parque de la 93 en Bogotá o por el Parque Lleras en Medellín para comprobarlo. Desde la distancia y el desapasionamiento creo que el principal protagonista de este cambio tiene un nombre propio: Alvaro Uribe. Los latinos somos muy dados a encumbrar personas para crear mitos que luego destruir y ojalá que, ahora que parece que se ha abierto la veda, el presidente Uribe no ofrezca ni un solo rescoldo de duda en su proceder pasado, presente y futuro para seguir ejerciendo un liderazgo político que el país y la región todavía necesita. Pero un hombre solo no puede conseguir encauzar una nación, sino es porque además, en Colombia hay una sociedad con muy buenos estándares de educación, preocupada por una mejora continua, con sólidos valores y un patriotismo entendido en la mejor de sus acepciones que trabaja para evitar que Colombia sea permanentemente una palabra con tintes negativos. Hay una clase empresarial de talla mundial, y compañías colombianas como Corona, Grupo Carvajal o Leonisa (por citar solo algunas) están ocupando posiciones relevantes en los mercados regionales e internacionales que hacen compatibles con un sentido de la responsabilidad social corporativa digno de encomio. Y hay una clase política que con los lógicos vaivenes y excepciones se ha puesto a trabajar en serio por y para el país, olvidando viejos planteamientos dogmáticos ya superados. No solo en el Gobierno, también a nivel local se encuentran excelentes ejemplos de buen hacer en políticos de distinto signo político. Pero esta visión desde la distancia no puede esconder tampoco algunos relevantes retos que Colombia debe abordar en su futuro más cercano. Empezando por la lucha sin cuartel pero sin atajos frente a quienes se enfrentan al Estado de Derecho, trabajando para corregir las desigualdades sociales y ofreciendo oportunidades a los más desfavorecidos para que encuentren vías de inserción en la sociedad, mejorando de manera sustancial las infraestructuras, para poner al país en condiciones de crecer sostenidamente y sacar ventaja de las oportunidades que el futuro puede proveer, continuando con las políticas que corrijan la negativa imagen de Colombia en el mundo, y mejorando la competitividad de la economía y las empresas colombianas ante un mundo que se abre cada vez más y cuyo efecto más notorio será la firma del TLC con Estados Unidos, que probablemente acabará ocurriendo antes o después. Confiemos que desde el sector público se haga cuestión de estado de esta agenda, y desde la iniciativa privada se tome conciencia que la mejora de la competitividad es también responsabilidad de cada persona y de cada empresa olvidando ese carácter más bien paternalista que se instaló tradicionalmente en el empresariado regional. Un Estado fuerte lo es por contar con una sociedad civil potente. Creo que gran parte de la sociedad colombiana lo es y ha dado buena prueba enfrentando unas condiciones del entorno sumamente hostiles. Ahora es el turno para que el empresariado se prepare para competir con éxito en este mundo global ofreciendo productos de alto valor añadido, atendiendo específicamente nichos de mercado y con una visión internacional. Todo esto pasará porque el sector empresario encare con decisión y audacia las transformaciones necesarias. En definitiva, yo también creo en Colombia. Colombia es el segundo país donde más empresas se crean de las 42 economías analizadas en 2.006. Índices como el Nikkei ofrecen incrementos muy notables del país”.

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