Visita al profesor Oráculo

Un considerable número de amigas me vaticinó que como buen habitante del siglo XXI, internauta y exponente del valor de la razón, no podía comenzar el 2010 sin un kit de predicciones y pronósticos. Recibí varias recomendaciones sobre las artes adivinatorias y la conveniencia de consultar la numerología (la suma de los números de 2010 determina que sea un año de vibración tres, como acaba de demostrarlo el aumento del salario mínimo: 3,64 por ciento). Descarté la astragalomancia porque no quería parecerme a la forma como se gobierna al país, y la oliomancia, porque ‘Copito’ ya no está en casa y no quise poner en los aullidos del ex mi perro la responsabilidad de mi futuro.

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enero 15 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-01-15

-Tienes que hacerlo pronto -me dijo mi esposa-, porque va y llega el 21 de diciembre del 2012, se cumple la profecía maya y ya viste la película: muy poquitos nos vamos a subir al arca. ¿A quién consultar? Descarté a Armando Martí porque ya le falló a Semana, al predecir que en este año “la Procuraduría se catapultará por osada y valiente”. Me fui a la sección ‘Servicios’ de El Tiempo (542-Tarot). ‘Llanera’, ‘Alcira’, ‘Guajira’, ‘Rosman’ y ‘Mazabel’ sólo se ofrecen a devolver al ser amado en primera consulta, superados por quien titula “¡Amanso!”, que lo hace en 13 minutos. Y ahí fue cuando entre videntes, talismanes y lectura esotérica, lejos de ‘Abispitas’ de la 590 y cerca de ‘Americano que busca mujer elegante e intelectual con curvas perfectas’, apareció el ‘Profesor Oráculo’. Supe que me encontraba frente a un profesional cuando me cobró por adelantado. Capté que era vidente porque tuvo la capacidad psíquica de dirigirse al billete, en una habitación penumbrosa lánguidamente destellada por una espermita. -Bienvenido al futuro, Carlos Gustavo -irradió una voz cavernosa. -¿Cómo supo mi nombre? -lo interpelé, ya francamente descrestado con sus augurios y seguro de que era verdaderamente Oráculo. -Porque se lo dijo a mi secretaria -expresó sereno y continuó-: veo muchas cosas en usted. ¿Qué método prefiere para que se las anuncie? ¿chocolate? ¿humo? ¿la bola? Una música anestésica se esparcía en el ambiente, evidentemente salida de CD fantasmales. O piratas. -Profesor -le dije-: por bola me han ocurrido muchas cosas. Paso del humo: soy alérgico. En cuanto al chocolate, se lo acepto con quesito y almojábanas. Tibio, y muchas gracias. Su sabiduría desgranó palabras de luz. “Las verdades a medias son mentiras totales”, me dijo, como parodiando al Maestro de Kung Fu o al procurador Ordóñez. Entonces, afanado porque me cobrara por tiempo, le hice una seña de “a ver”, que él captó con su capacidad predictiva. -El año va a ser duro: está regido por el viento y el lago, y representado por el tigre. -Yo le agradecería, encantado profesor -le dije-, que no habláramos del Presidente Uribe. Porque se nos va el tiempo en la encrucijada del alma y todo eso. Esperemos la profecía de la Corte, ¿de acuerdo? -Está bien -contestó el profesor Oráculo-. Hablemos de usted -vaciló, en el sentido de ‘dudó’-: es difícil decir lo que sigue... -¿Por lo grave? -No. Porque usted, en PORTAFOLIO, no puede escribir más de 550 palabras. Y-ya-se-le-van-a-acabar. Asombroso (¡!).CARLOS G. ÁLVAREZ G. Periodista cgalvarezg@gmail.com HERJOS

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