Vivienda prioritaria no despega

Aunque la vivienda social registra un buen desempeño, la prioritaria (de 25,7 millones de pesos) aún tiene problemas. Vía macroproyectos podría mejorarse.

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marzo 05 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-03-05

Ayer (viernes) se realizó la asamblea de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), regional Bogotá Cundinamarca donde, de nuevo, se pusieron sobre la mesa las fallas que persisten al tratar de gestionar vivienda de interés prioritario (VIP).

Según Sandra Forero, gerente de la entidad, en el 2009 se construyeron 33 mil viviendas de las cuales menos de 5 mil fueron VIP (25,7 millones de pesos); 14 mil, VIS y otras 14 mil, de rangos medio y alto.

Forero habló con PORTAFOLIO de lo que le espera a este mercado en Bogotá. Ante la imposibilidad de construir VIP, ¿cuáles son las verdaderas soluciones? Además del suelo, que poco se ha gestionado, ¿qué más se puede hacer? El tema es preocupante.

Dentro de la estructura de costos de una vivienda VIP el precio del suelo es uno de los elementos de mayor incidencia, en particular si se tiene en cuenta que los constructores han avanzado bastante en eficiencia y costos de producción.

Por ejemplo, esto se evidencia en las operaciones desarrolladas por Metrovivienda, en donde se hace este tipo de inmuebles, gracias a que los constructores pudieron acceder a suelo urbanizado a precios razonables.

El objetivo, entonces, es lograr que, sin disminuir la calidad del urbanismo, se optimicen los requerimientos técnicos actuales, haciendo viable la edificación de VIP.

No se puede negar que el subsidio a la tasa de interés movió el mercado, pero ¿realmente ha servido para impulsar el tema social?

De acuerdo con la información de CIFIN, cerca de dos terceras partes de los desembolsos beneficiados con la medida de cobertura de tasa de interés fueron para adquisición de vivienda VIS. Es decir, de las 40 mil coberturas entregadas hasta febrero, 25 mil se destinaron a VIS.

Además, según Coordenada Urbana (oficina de investigaciones de Camacol) para las cinco principales regiones del país, las ventas de VIS se incrementaron cerca de 50 por ciento en el 2009, mientras que los rangos No VIS cobijados por la medida incrementaron sus ventas en cerca de 15 por ciento.

Esto quiere decir que la medida sí ha incentivado la compra de vivienda social, pues representa un alivio importante en los costos financieros en que incurren las familias al invertir que es uno de los principales obstáculos.

Han sugerido aumentar la cantidad de subsidios, pero ¿de qué sirve si ustedes mismos dicen que las variables no están sincronizadas para lograr el cierre financiero?

La política de vivienda debe orientarse a generar los instrumentos necesarios para contribuir a superar las limitantes que tiene la población que demanda vivienda en cuanto a su capacidad de ahorro y de endeudamiento.

En este sentido, el fortalecimiento de la oferta a través de figuras como los macroproyectos debe estar acompañada por un mayor volumen de recursos que permita ampliar la cobertura de los subsidios a la cuota inicial.

Así mismo, y como se desprende de los resultados del subsidio a la tasa de interés, la demanda por vivienda es altamente sensible a los costos financieros, por lo que una política orientada a disminuir los costos sería de gran impacto. Así, se lograría articular los diferentes eslabones de la cadena: oferta de vivienda, crédito y ahorro, de forma que las familias logren el cierre financiero de la operación.

¿Qué balance queda de la gestión del Distrito?

De acuerdo con las estadísticas de Coordenada Urbana, entre el 2008 y el 2009 se iniciaron 8.564 viviendas VIP y 21.613 VIS en Bogotá, para un total de 30.177 unidades, que representan 30 por ciento de la meta planteada por la administración para el cuatrienio (100.920).

Los macroproyectos parecen una buena solución, pero se requiere más compromiso de los municipios, ¿cómo va el tema?

Por ejemplo, para el caso de Soacha Ciudad Verde se ha planteado como una obra para mostrar, a pesar de las eventualidades.

Los macroproyectos representan una oportunidad importante para ampliar la escala de producción de vivienda. Sin embargo, para su desarrollo se requiere un concierto de voluntades entre las autoridades nacionales y locales.

En Ciudad Verde en Soacha, se logró la armonización entre el Gobierno Nacional, la Alcaldía de Soacha y la Administración de Bogotá, lo que permitió que este proyecto avanzara en forma rápida.

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