Volver a jugar, esa es la invitación para niños y padres

El sábado 28 de abril, es decir, hace apenas dos días, se celebró el Día del Niño. Hubo fiesta en parques, centros comerciales, jardines, colegios y hogares.

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abril 30 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-04-30

Pero, en medio de tanta alegría y celebración, los expertos de la Corporación Día del Niño y de la Consejería Presidencial de Programas Especiales, así como de las demás entidades comprometidas con esta jornada, les hicieron un llamado a los padres de familia: que el festejo y el juego se convierta en una actividad permanente en los hogares y que los padres de familia le pierdan el miedo a ‘volverse niños’ y a disfrutar con sus hijos los juegos. Los adultos (padres, abuelos, tíos, hermanos) son protagonistas en ese propósito, al promover, proponer y desarrollar juegos con los niños: el trompo, saltar lazo, cantar, hacer mímica, correr, participar en carreras de encostalados, en todos los deportes y muchas otras actividades. Según la Corporación Día del Niño, el juego contribuye a la formación de hábitos de cooperación y ayuda consigo mismo y con el otro; es un recurso creador, tanto en el sentido físico como en el mental; permite una mejor relación entre hijos y padres; es un medio de socialización; desarrolla autonomía, independencia e interacción, así como destrezas, lenguaje e inteligencia. Y, también beneficia a los adultos, los relaja y desestresa. En los primeros meses de vida priman texturas, olores, sabores y sonidos. El bebé aún no desarrolla o tiene autonomía para proponer y se deja llevar y traer, fijando su atención alternativamente en lo que le rodea. A partir de los cuatro años y cada vez más temprano, inician un periodo de mayor exploración e imitación del mundo adulto, así sus juegos les permiten la transformación de su realidad con base en sus intereses: los niños hablan de carros y deporte; las niñas, de muñecas, etc. Son ellos quienes están entrando en la realidad de los adultos , pero el esfuerzo de los padres radica en entender el juego como un acto natural, inherente y absolutamente necesario para su desarrollo. Así, por la salud física y mental de todos, hay que volver a jugar, por lo menos media hora al día.

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