Volver a los pendientes

Con el debate de este martes en el Senado, ha quedado en claro que las posibilidades de un acuerdo humanitario que permita el regreso a casa de cientos de secuestrados en poder de las Farc se han reducido al mínimo.

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noviembre 29 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-11-29

Triste escenario después de las expectativas que habían surgido, lo cual, a su vez, crea un nuevo desafío para el presidente Álvaro Uribe y para su comisionado de paz, Luis Carlos Restrepo, como es el de explorar nuevas salidas para que algún día culmine uno de los más indignantes dramas del mundo actual. Pero mientras estas alternativas surgen, ojalá lo antes posible, el Gobierno no puede olvidar que tiene un significativo número de temas en la agenda de pendientes, aplazados en parte por el esfuerzo comprometido en la fallida mediación de la senadora Piedad Córdoba y del presidente venezolano, Hugo Chávez, como por la crisis ocurrida tras el abrupto final de las gestiones de facilitación. En esa agenda de asuntos sin resolver, el Gobierno tiene primero que todo una lánguida legislatura a la que le quedan escasos días de sesiones. Dos temas resultan críticos: la ley que reglamenta la reforma constitucional de las transferencias y el proyecto de reforma penal sobre el concierto para delinquir simple, fundamental para hacer efectiva la desmovilización de 19.000 ex combatientes de las AUC. En el primer caso, la iniciativa avanza con lentitud, pero todo indica que saldrá aprobada. En el segundo, la cuestión es a otro precio, pues la bancada de La U ya anunció que se separa del proyecto gubernamental y que presentará su propia ponencia en otra dirección, lo que puede implicar el hundimiento de la propuesta. Pero hay otros asuntos que lucen al garete. El ejemplo más claro es el de la infraestructura. Muy mal parado quedó el Gobierno tras la celebración del congreso de la Cámara Colombiana de Infraestructura. La sensación de que en el Ministerio de Transporte y en sus principales agencias, Inco e Invías, prevalece la improvisación, se impuso. La idea de que algunos de los cargos más importantes del sector han sido llenados para satisfacer intereses politiqueros, en especial del Partido Conservador, también flotó en el ambiente. El caso del Inco, donde en cinco años ha habido ocho gerentes, es el más dramático, pero no el único. El resultado neto es que de las grandes concesiones viales y aeroportuarias previstas en el primer plan de desarrollo de Uribe, muy pocas están en marcha y la mayoría siguen en el papel, cuando no enredadas en líos jurídicos. Enfrentar el TLC con tantas deficiencias en este campo, es visto como casi suicida por muchos empresarios. Y hablando de TLC, es urgente que el Gobierno vuelva sobre los problemas de su aprobación en el Congreso estadounidense. Hay que pasar revista, antes de finalizar el año, a temas críticos como los homicidios de sindicalistas y la impunidad que reina en las investigaciones de esos casos, que tanto preocupan a los demócratas en cuyas manos está buena parte de la suerte del tratado. Por otra parte y en momentos en que casi todos los expertos coinciden en que se avecina una desaceleración de la economía mundial, es urgente que el equipo económico trace un plan que permita hacer sostenible el ritmo de crecimiento o, en todo caso, garantizar lo que los economistas suelen llamar ‘un aterrizaje tranquilo’. Esto resulta todavía más apremiante si se tiene en cuenta que la situación con Venezuela puede complicarse aún más, en especial en el campo comercial, lo que propinaría un golpe terrible a la actividad de la industria y del agro, y tendría consecuencias en el empleo. En resumen, Uribe y sus colaboradores tienen que volver a dedicar la mayoría de su tiempo al conjunto de asuntos que quedaron relegados desde que el Presidente hizo la apuesta de la facilitación. No se trata solo de la necesidad misma de ocuparse de temas ciertamente delicados. Se trata de que los colombianos vean que, aún si no hay acuerdo humanitario, el país puede y debe seguir avanzando en otros campos vitales para su desarrollo. Después del fracaso del intento de acuerdo humanitario, es necesario que el Gobierno, con el Presidente a la cabeza, vuelva a darle prioridad a temas que parecen relegados”.

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