Vuelve el petróleo caro

Vuelve el petróleo caro

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diciembre 13 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-12-13

A lo largo de las semanas más recientes, el precio del barril de petróleo se ha acercado a los 90 dólares en los mercados internacionales. Dicho nivel, superior en más de 11 por ciento al del primero de enero, ha generado nerviosismo entre los observadores. La razón no es otra que la superación de una especie de límite simbólico, por encima del cual pueden volver los episodios de volatilidad en las cotizaciones, que tantos dolores de cabeza causaron en el primer semestre del 2008. Debido a ello, sucesos como el de la fuerte ola de frío que afecta a Europa por estos días son fuente de gran inquietud, pues se pueden convertir en la gota que derrame un vaso que ya llegó al tope. En el fondo, la preocupación tiene que ver con el frágil equilibrio que existe entre la demanda y la oferta de crudo en el mercado global. Aunque la recesión del año pasado disminuyó la presión, todo indica que las cosas están volviendo a su curso, lo cual implica que el apetito de la humanidad por los combustibles se ha vuelto a abrir. Según cálculos de la Agencia Internacional de Energía (AIE), el consumo de petróleo en el planeta debería llegar a 87,3 millones de barriles diarios en el 2010, 2,8 por ciento más que 12 meses atrás. La causa principal de lo sucedido se encuentra en Asia, cuyas economías crecen a un ritmo muy superior al del resto del planeta. En China, por ejemplo, la demanda debería llegar a 9,2 millones de barriles diarios este año, 9,8 por ciento más que en el 2009. Es cierto que dicha cifra es la mitad de lo que gasta Estados Unidos, pero la brecha se está cerrando rápidamente. Además, una mirada global revela que mientras en el mundo desarrollado el consumo está relativamente estancado, en los países emergentes va en ascenso, de la mano de una mayor actividad productiva. Esos patrones deberían mantenerse en el futuro, en la medida en que ocurre una profunda transformación en los modelos de crecimiento del planeta. De acuerdo con la AIE, el uso de energía en todas sus formas debería crecer 36 por ciento en los próximos 25 años, y la mayoría de ese incremento tendrá lugar en las naciones en desarrollo. Dicha perspectiva significa que los precios del petróleo van a tender al alza de manera inequívoca, anotando que la pendiente será más o menos pronunciada dependiendo de que tengan lugar nuevos hallazgos y del desarrollo de fuentes alternativas diferentes al crudo. En lo que tiene que ver con yacimientos adicionales, los expertos sostienen que la oferta de petróleo puede seguir creciendo hasta casi 100 millones de barriles diarios, pero que cada vez los costos de extracción serán mayores. Descubrimientos como los que ha hecho Petrobras, en Brasil, en el fondo del Atlántico y debajo de una gruesa capa de sal, requerirán de cuantiosas inversiones para desarrollar la tecnología requerida y evitar desastres ecológicos, como el reciente del Golfo de México. Otras opciones, como las de obtener el combustible de las arenas alquitranadas de Canadá o de los crudos hiperpesados de Venezuela, van a estar disponibles, pero tampoco saldrán baratas. Esa situación implica que alternativas como el carbón o el gas natural sigan usándose, a pesar de que el primero es criticado por su aporte al calentamiento global. Adicionalmente, las energías renovables como la eólica o la hidroelectricidad tendrán un pedazo cada vez más grande de la torta, al igual que los biocombustibles, cuyo uso continuará al alza. Mientras eso ocurre, los patrones de consumo tendrán que variar. Quizás el más notorio sea el surgimiento de los vehículos híbridos o eléctricos que contribuirán a frenar la demanda de gasolina, y que podrían constituir el 40 por ciento de todas las ventas de automóviles en el mundo, en el 2035. No obstante, tales cambios no impedirán que el precio del petróleo se mantenga al alza durante generaciones. Dicho escenario es fundamental para Colombia, pues los hidrocarburos constituyen el grueso de sus exportaciones. Sin desconocer que la evolución reciente ha sido muy importante, hay que prepararse mejor para un futuro en el cual la bonanza parece asegurada si, por supuesto, las exploraciones dan frutos y la producción nacional de crudo responde. La llegada del barril de crudo a cerca de los 90 dólares es el reflejo del alza en el consumo mundial y de las proyecciones sobre un aumento del 36 por ciento en el gasto de energía en los próximos 25 años.ANDRUI

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