Wenchuan, la zona más devastada por el terremoto de Sichuan (China) que cobró la vida de 55.740 personas

El pasado 12 de mayo, a las 2 y 28 del mediodía, un temblor sacudía gran parte de Asia Oriental, desde Bangkok hasta Pekín. 5,9 millones de edificios se derrumbaron por la magnitud del temblor.

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mayo 23 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-23

El seísmo, que inicialmente se cifró en 7,8 grados de magnitud en la escala de Richter (luego se corrigió a 8) tuvo su epicentro en Wenchuan, un distrito de la provincial suroccidental china de Sichuan, zona montañosa y turística en cuyos alrededores viven millones de personas.

El desastre natural redujo a escombros ciudades enteras como Yingxiu o Beichuan, dejó a más de cinco millones de personas sin hogar, causó más de 55.740 muertos, mientras que los desaparecidos se sitúan en 24.960 y los heridos en 292.481, y produjo un traumático impacto en China, un país resignado a tener catástrofes naturales cada año, pero que no sufría un terremoto tan destructivo desde el de Tangshan de 1976, que se cobró más de 240.000 muertos.

La provincia de Sichuan, donde se encuentra el distrito de Wenchuan, se convirtió en el centro informativo de China en las últimas semanas, desplazando temas que estuvieron muy candentes en el país antes del seísmo, tales como los preparativos para los Juegos Olímpicos de Pekín, las protestas en el Tíbet o el polémico relevo de la antorcha.

Muestra de solidaridad

A Sichuan, tierra de los osos pandas y del buda gigante de Leshan, viajaron decenas de miles de voluntarios de toda China, cargados sus automóviles de comida, bebida y medicinas, deseosos de ayudar a sus 'hermanos' de Wenchuan.

La oleada de solidaridad, sin precedentes en un país asiático donde durante décadas primó el "enriquecerse sin mirar al vecino", ha desatado los elogios de todo el mundo.

"Hemos venido de Jiangsu, nos hemos convocado a través de Internet. Hay que darlo todo por esta gente, además, muchos de ellos todavía no han recibido ayuda porque viven en zonas muy remotas", contaba Liu Wei, un joven voluntario que trabajó en el pequeño pueblo de Jiulongcun, en el que no quedó nada en pie.

Su labor, ayudar a una población local que ahora vive en tiendas hechas con sacos de plástico, sin las mínimas condiciones sanitarias y cerca de escombros donde todavía había cadáveres atrapados, por lo que el riesgo de epidemia es más que alto.

Junto a los voluntarios, decenas de miles de médicos, soldados y bomberos trabajaron para poder entrar a zonas devastadas que quedaron inaccesibles durante días (muchas carreteras del área, muy montañosa, fueron borradas del mapa), atender a los heridos e intentar recuperar a los supervivientes de entre los escombros.

Decenas de víctimas aguantaron más de una semana dentro del amasijo de vigas y paredes, auténticos milagros que ayudaron a los chinos a tener cada día alguna que otra noticia positiva entre tanto drama.

"Mis compañeros y yo trabajamos las 24 horas del día. De todas formas, no podría dormir, esto es terrible", contaba un soldado de un regimiento de Jiangsu, de 22 años .

Ciudad fantasma

El panorama, ciertamente, era para no dormir. Beichuan, una ciudad de 160.000 habitantes encajonada en un valle, ofrecía quizá el cuadro más inquietante: una montaña de escombros de dimensiones ciclópeas, en la que ya no existían las calles, y solo unos cuantos edificios de seis o siete pisos todavía en pie, pero inclinados o retorcidos de forma grotesca.

Bajo esta ciudad fantasma, se calcularon hasta 16.000 atrapados, en su mayoría cadáveres. Los equipos de rescate lograron, sin embargo, el milagro de sacar con vida a varias decenas de heridos, hasta cuatro o cinco días después del seísmo.

En la entrada de Beichuan, carreteras partidas por la mitad, o dobladas sobre sí mismas y engullendo a los automóviles, mientras un inquietante cartel señalaba que el día del terremoto quedaban 88 días para el inicio de los Juegos Olímpicos de Pekín, el 8 del mes 8 de 2008.

Un duro año para el dragón asiático

SUCESOS. El terremoto de Wenchuan es el culmen de un año 2008 que está siendo muy negativo para China, después del caos nacional que produjo la ola de frío y nieve de enero y febrero o las protestas internacionales que se desataron en marzo tras las protestas en el Tíbet.

El grave accidente ferroviario del 28 de abril en el tren Qingdao-Pekín (subsede y sede de los Juegos Olímpicos), con 72 muertos, o la epidemia de fiebre aftosa, con más de 40 niños fallecidos, fueron otros tristes antecedentes de la catástrofe ocurrida en mayo en Sichuan. China quería convertir el 2008 en el año de su 'presentación oficial' al mundo como futura potencia mundial.

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