Usar zapatos muy altos podría dejar problemas no solo en los pies, sino en la cadera y la columna

Aunque parezcan inofensivos y muchas mujeres vivan esclavas de ellos, a causa de su estatura o de los dictados de la moda, elergirlos es un asunto de cuidado.

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mayo 09 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-09

Por eso, para responder ¿Qué tanto daño puede causar el uso de tacones inadecuados?, existe una tecnología novedosa del Laboratorio de Marcha, que permite saber cuáles son los zapatos adecuados para cada pie.

Según la ingeniera biomédica Diana Estefy, decana de la misma Facultad en la Universidad Manuela Beltrán, el análisis de marcha se practica con cámaras que registran movimientos y una pista sobre la cual se mide la fuerza. Además, se utilizan sensores pasivos que se pegan en las protuberancias óseas definidas.

"Hacemos que la persona camine descalza y luego con el tacón que utiliza habitualmente para, a través de datos cuantificables determinar qué tan buen o mal uso hace de los tacones", sostiene.
Así se obtiene un modelo tridimensional que describe la forma como camina el paciente.

Los estudios han demostrado que el mínimo tacón recomendado para evitar lesiones debe medir 1,25 centímetros y el más alto, 3 centímetros. "La estructura ósea del pie está diseñada para caminar sobre estructuras rugosas, pero el hombre se ha encargado de modificarlas y volverlas planas. Por eso, una persona se siente más cómoda si camina descalza en el pasto que en una superficie lisa", dice la experta.

En el caso de los zapatos, cuando se sobrepasan esas medidas se crea un desbalance. El cuerpo se inclina hacia atrás porque el tacón lo lleva adelante y eso hace que genere una excesiva curvatura en la zona lumbar, igual que en las embarazadas, pero en ese caso es una condición normal y las estructuras son más elásticas.

Así mismo, al caminar hay un bombeo contínuo de sangre y cuando se usan tacones muy altos éste disminuye, lo que genera dolores en las piernas. "Y otra condición es que al subir el tacón se lleva el peso a la parte metatarsiana del pie y esta no está en condiciones de soportar todo el peso. Ahí es cuando vienen callos, juanetes y otras patologías que suelen ser dolorosas y requieren de intervención médica", agrega.

Para evitarse esos problemas también es importante comprar zapatos según la forma del pie, pues los tacones generalmente son puntudos y no lo favorecen mucho. En caso de usarlos, resulta clave hacer descansos para que, por momentos, el bombeo de sangre sea normal.

¿Cómo elegirlos?

No existe un zapato ideal, según la experta, porque todo depende de las características individuales. "Por ejemplo, en los zapatos deportivos es en los que más se invierte dinero en tecnología, pero a los deportistas les hacen su calzado según la forma del pie", agrega.

A su juicio, el mejor zapato es el que ofrece estabilidad, temperatura ideal (ni frío ni calor), que no genere torsión, que tenga el ajuste adecuado, que cuente con el peso justo y sea flexible.

También incide el peso: "cuando una persona es obesa tiene un movimiento del centro de gravedad hacia adelante y hace un aumento exagerado de su curvatura, por eso no de bería usar tacones".

En los niños, en ciertos casos es conveniente practicar un análisis para saber si su marcha está bien. Ellos suelen usar botas de caucho y algunas resultan muy rígidas para edades en las que no se tiene la fuerza para hacer flexión y extensión del pie.

Problemas comunes

El Tamaño:

Si no es el adecuado, todo zapato puede causar problemas. El calzado pequeño limita la expansión del pie y entre sus consecuencias están las uñas encarnadas.

Cuando queda estrecho, presiona los dedos y restringen la circulación de la sangre, entonces vienen problemas como como los consabidos callos y juanetes.

Y para quienes piensan que los zapatos tres tallas más grandes son los mejores, también hay malas noticias: a causa de la falta de soporte, estos son los causantes de dolor plantar y de lo que se conoce como neuroma de Morton, que ocurre cuando los tendones se saltan y se pasan por encima del hueso. En ese caso se necesita de infiltraciones para controlar el dolor.

El problema es que muchos de estos daños pasan desapercibidos, a menos que se trate de una patología dolorosa, porque el hombre se acomoda a cualquier zapato. Es por eso que hoy la industria le apunta a diseñanr calzado que no afecte ni la columna ni la cadera.

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