Zipaquirá le teme más a la ausencia de turistas que al virus de la influenza que detectaron en el municipio

La Catedral de Sal es visitada anualmente por unos 600.000 turistas que generan millonarias reagalías para municipio y activan la economía local.

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mayo 04 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-05-04

Zipaquirá, uno de los municipios más turísticos de Cundinamarca, por el atractivo de la catedral de sal, despertó ayer entre el asombro y el escepticismo de ser el primer lugar del país con un caso confirmado del virus de la inflenza.

"El verdadero virus para nosotros será la ausencia de visitantes nacionales y extranjeros. Este pueblo vive fundamentalmente del turismo, y con el anuncio de la llegada del bendito virus esperamos que a la gente no los espante el temor al contagio", aseguró Benigno Suárez, uno de los guías de la Catedral de Sal.

El temor de Benigno lo comparte el alcalde de la población, Jorge González. "Sabíamos que una noticia de esta dimensión iba a tener un impacto negativo en la ciudad, por ello habíamos acordado con el ministro (de protección social Diego Palacio) no revelar el sitio, pero fue imposible", señaló.

Según González, anualmente 600.000 turistas -la mitad de ellos extranjeros- llegan hasta la Mina de Sal de Zipaquirá, una enigmática construcción subterránea, considerada joya arquitectónica de la modernidad, y convertida en Catedral, que deja al municipio millonarios ingresos por concepto de regalías.

El alcalde confirmó que el afectado con el virus no presenta síntomas de la enfermedad. La mayor novedad se registró ayer en algunos colegios de la población donde varios alumnos fueron devueltos a sus casas y otros dejaron de asistir argumentando la presencia de fiebre.

"Visitamos en sus casas a la mayoría de personas que no asistieron a los colegios y no detectamos síntomas. Pienso que era una excusa para dejar de cumplir con sus obligaciones pero igual, lo importante es que no haya contagio".

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