“Por cada año de paz, Colombia ahorraría $7,1 billones en degradación ambiental”, Gaviria

Según el director del DNP, Simón Gaviria, 4,1 millones de barriles de petróleo
han sido derramados en los últimos 35 años. 

El triple desafío que tienen los gobiernos es obtener energía de forma segura, asequible y respetuosa con el medio ambiente.

El país invierte casi un punto del PIB en recuperación del medio ambiente.

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marzo 10 de 2016 - 12:19 p.m.
2016-03-10

"Debemos darle a las nuevas generaciones un país en paz, pero también uno que puedan disfrutar (...) Los colombianos debemos reconciliarnos con el medio ambiente", con estas palabras el presidente Juan Manuel Santos abrió el foro ‘Dividendos Ambientales de la paz', organizado por el Departamento Nacional de Planeación (DNP), la Fundación Buen Gobierno y el PNUD, y que contó con el apoyo de USAID, la Unión Europea, la Agencia Francesa para el Desarrollo y el Fondo Acción.

En este evento se mencionaron los beneficios que obtendrá Colombia tras la firma de un acuerdo de paz en materia ambiental, en los próximos años.

Para Simón Gaviria Muñoz, director del DNP “por cada año de paz, Colombia ahorraría $7,1 billones en degradación ambiental”.

Y es que según un estudio del Departamento de Planeación, “en municipios de conflicto se deforesta 6,5 hectáreas por cada 1.000 hectáreas de bosque, mientras que en los demás municipios es 2,6. Es decir, se deforesta casi tres veces más en municipios de conflicto”, lo que deja pérdidas económicas para el país.

El Presidente Santos comentó que el conflicto armado no solo ha traído pobreza, dolor y sufrimiento, sino también la destrucción de nuestros bosques, ríos y suelos.

Impactos ambientales: saldo en rojo

En el evento, el director del DNP mostró algunas cifras que explican el alto precio que el medio ambiente ha pagado por culpa del conflicto armado:

* Entre 1990 y 2013, el 58% de la deforestación ocurrió en municipios de conflicto.

* 3 millones de hectáreas de bosque se han deforestado en municipios de conflicto: igual al área de Bélgica.

* 1.300 millones de toneladas de CO2 emitidas: el 13% de las emisiones de China.

* 1,5 millones de hectáreas de suelo degradadas tomarán, al menos, 20 años en recuperarse.

*  60% de las fuentes hídricas del país están potencialmente afectadas por extracción ilícita de minerales y derrames de petróleo: 10 veces el caudal promedio del río Nilo.

* 780 mil hectáreas deforestadas que tienen un uso actual diferente al de su vocación

* El 87% de los cultivos ilícitos se encuentra en municipios de conflicto

* 4,1 millones de barriles de petróleo han sido derramados en los últimos 35 años: equivalente a 16 veces la catástrofe de Exxon Valdez (así se llamaba el buque petrolero que en 1989 encalló con 11 millones de galones de crudo y causó la peor tragedia ecológica en Alaska).

* Los 757 mil barriles derramados entre 2009 y 2013 afectan el agua y el suelo de 129 municipios.

* 86% de la producción de oro nacional proviene de extracción ilícita de minerales, caracterizada por el uso de mercurio. Colombia es el segundo país que más toneladas de mercurio libera, después de China

Además, Gaviria señaló que para solucionar estos daños, el país gasta casi un punto del PIB, que se ahorraría para otros programas dirigidos al medio ambiente.

Para el director del DNP, tras la firma de la paz, “los territorios más afectados por el conflicto reciente y que serán protagonistas de la construcción de paz, tienen un gran potencial para el desarrollo basado en su inmensa biodiversidad”.

“Muchos municipios afectados directamente por el conflicto tienen alguna figura de protección o de manejo especial (parque nacional, reserva forestal, resguardo o territorio colectivo de comunidades afrodescendientes), algunos tienen más del 50% de su área bajo estas figuras. Esas figuras han sido fundamentales para la conservación de los bienes y servicios de la naturaleza”, señaló el Gaviria Muñoz.

De acuerdo con los cálculos del Departamento Nacional de Planeación, al cuidar nuestros bosques, Colombia puede ser un líder mundial de la nueva ‘bioeconomía’ que, de acuerdo a estimaciones de la Ocde, en el 2030 podría llegar a representar cerca del 2,5% del PIB de nuestros países.