‘El cese del fuego es algo grande para Colombia’

Expertos explican que con este paso el final del proceso de paz con las Farc ya es irreversible. 

Los avances en La Habana, a pesar de tantas piedras en el camino, suman beneficios mutuos que las partes no tirarán adrede.

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Portafolio
junio 22 de 2016 - 11:14 p.m.
2016-06-22

Tal y como recomienda la teoría y la práctica de resolución de conflictos, hasta la última etapa de un proceso de paz, cuando todo está acordado, el Gobierno Nacional y las Farc pactaron el cese bilateral del fuego.

A ese punto llegaron este miércoles las dos partes, después de tres años y medio de negociaciones, de treguas bilaterales por parte del grupo guerrillero, del no bombardeo del Gobierno a las posiciones guerrilleras y del desescalamiento del conflicto.

De la misma manera se pactó el cronograma para la dejación de armas, las garantías de seguridad para los excombatientes, la definición de las zonas de ubicación de las tropas guerrilleras para la verificación del cese bilateral del fuego y la lucha contra el paramilitarismo.

Para Anthony Wanis-St. John, director del programa de paz y resolución de conflictos de American University, en Washington D.C., el hecho de que se haya pactado el cese del fuego en esta parte final del proceso significa que fueron muy serios en las negociaciones, porque este es muy frágil y siempre hay violaciones que afectan los procesos de paz.

Alejo Vargas, director del Centro de Pensamiento y Seguimiento a los Diálogos de Paz, asegura que este anuncio y paso es muy importante para terminar con el conflicto porque le da un carácter de irreversibilidad al proceso, que ya no hay vuelta atrás, “algo que estábamos esperando los colombianos por 60 años pero todavía no es el acuerdo final, quedan unos temas pendientes”.

Leonel Narváez, presidente de la Fundación para la Reconciliación, afirma que este anuncio implica entender que “las armas son el fracaso de la palabra y que debemos adoptar el diálogo como componente esencial para resolver los conflictos en Colombia”.

Pero lo mejor, sostiene el sacerdote, es que Colombia le demuestra al mundo que está saliendo de la guerra y eso es un ejemplo para la humanidad.

Para Wanis-St. John los ceses del fuego, aún en esta etapa, acarrean riesgos y por esto se deben tener encuenta ciertos aspectos al ser implementados. Explica que la violación a los altos al fuego es algo muy normal y en evitar que ello ocurra influye la unidad de mando de las dos partes.

Por esto, tanto las Farc como las Fuerzas Armadas deben hacer todo lo posible, a través de una buena comunicación, para mantener el control de los comandantes hasta de las unidades más alejadas y que nadie se considere exento de las obligaciones del acuerdo y para esto debe existir la buena voluntad entre las partes.

Subraya que es muy positivo que para el monitoreo del cese del fuego se haya designado a la ONU porque tiene experiencia y lo saben hacer muy bien.

“Tienen bastante práctica en hacer comisiones de este tipo. Observan el cumplimento, les enseñan a las partes cómo evitar las violaciones al cese del fuego, y cómo resolver tensiones en el campo antes de que comience un ciclo de venganza y respuesta a las agresiones”, puntualiza Wanis.

Alejo Vargas opina que después de la firma final del acuerdo de paz viene el desafío de la refrendación de los acuerdos ya que mientras esto no se haga, lo pactado no se podrá poner en marcha.

Luego viene el reto mayor de implementar lo acordado, que el Gobierno cumpla con el desarrollo agrario de las regiones, la sustitución de cultivos ilícitos y las reformas políticas, una sociedad más incluyente, desarrollo económico, democracia con mayores garantías y una Colombia más moderna, “porque hay una tradición colombiana muy fuerte de que se firman documentos que después no se cumplen”, enfatiza Vargas.

El padre Narváez aclara que de aquí en adelante hay que dar un paso al frente para aceptar la corresponsabilidad que todos tenemos en estos 60 años de “absurda violencia” y superar esa tendencia perversa de cultura de venganza que incluye a las “élites políticas con sus odios y rencores”.

‘COLOMBIANOS TODAVÍA NO CAPTAN EL MOMENTO HISTÓRICO’

Marck Chernick, profesor asociado de ciencias políticas de la School of Foreing Service de la Universidad de Georgetown y autor del libro ‘Acuerdo posible: solución negociada al conflicto armado colombiano’, indica que este es un gran anuncio que da muchas alegría porque después de tantos intentos fallidos con las Farc se está a un paso del acuerdo final.

“Los colombianos todavía no captan el momento histórico, es algo grande pero poco a poco van a ir entendiendo lo que va a suceder”, prosigue.

Para el experto en resolución de conflictos, la principal preocupación, aunque con un acuerdo con las Farc es más posible enfrentarlos, son los grupos ilegales que van a intentar sabotear el proceso atacando a los excombatientes y otros actores sociales.

Por esto considera que es muy importante, aunque no fácil, que el Gobierno los proteja, así como a todos los actores que van a aparecer, y desmantele a estos grupos ilegales para llegar a una paz integral.

Porque mientras las Farc aseguran que son antiguos grupos paramilitares, el Gobierno afirma que son bandas criminales.

Pedro Vargas Núñez
Subeditor Portafolio