La "nueva economía" colombiana del Minhancienda

Mauricio Cárdenas presentará el nuevo enfoque de la economía nacional ante el Foro Económico Mundial.

‘No estamos considerando vender Ecopetrol’: Minhacienda
Gobierno
POR:
YAMID AMAt
junio 12 de 2016 - 09:19 a.m.
2016-06-12

Colombia lanzará en el Foro Económico Mundial, que se inicia el jueves próximo en Medellín, la que el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, bautiza como “la nueva economía”, ya no dependiente de los precios del petróleo y de los minerales, sino con una industria más fuerte, grandes proyectos agroindustriales y más turismo.

Cárdenas revela en esta entrevista que se buscará un gran financiamiento para el sector privado del país.

En el Foro Económico se reunirán los principales líderes empresariales de América Latina para analizar los problemas más apremiantes del continente. “Este foro tiene un gran poder de convocatoria: más que un diálogo entre latinoamericanos, es un encuentro entre América Latina y el mundo para renovar el interés de inversionistas internacionales en nuestra región”.

¿Cuál es el mensaje que entregará Colombia al foro?

Esta es la primera vez que un foro que convoca a líderes empresariales globales se hace en Medellín. Queremos que el mundo económico vea la realidad de esta gran ciudad: pujante, innovadora, con buena infraestructura, con grandes empresas. Como hay vientos de pesimismo hacia América Latina, es muy bueno que los inversionistas vengan y vean una economía que sigue creciendo, que recibe mucha inversión extranjera, que tiene un mercado interno muy fuerte. Además, esto no solo es de una vía. Los empresarios colombianos también invierten en el exterior.

¿Se va a aprovechar el foro para buscar recursos para el posconflicto?


El foro no solo convoca a presidentes, ministros y empresarios, sino también a líderes académicos y a representantes de organismos internacionales. Ahora que se avecina la paz, será un escenario extraordinario para reiterar el mensaje de optimismo y oportunidad que representa la Colombia del futuro.

¿Qué recursos se van a gestionar?

Lo más importante es el financiamiento al sector privado del país. Aquí estamos tratando de construir una nueva economía. Una nueva economía ya no tan dependiente del petróleo, de los minerales. Necesitamos una economía con una industria más fuerte, con proyectos agroindustriales, con más turismo.

¿Y qué es lo usted considera será nuestra nueva economía?

Desarrollos empresariales en industria, en turismo y en servicios, pero sobre todo en el sector empresarial. Eso les va a permitir a los empresarios colombianos tener acceso a un crédito más barato, y para eso nada mejor que jugadores internacionales que vengan al país. Para eso, en Medellín se lanzará formalmente la nueva entidad filial, hermana del BID, que está dedicada solo al sector privado... Es la Interamericana de inversiones, que se acaba de crear. Vamos ahora a potenciar ese financiamiento internacional hacia el sector privado.

¿Y comenzará la búsqueda de ese capital?

En este momento, uno de los proyectos 4G, la llamada Costanera (doble calzada de Cartagena-Barranquilla), está a punto de emitir bonos en el mercado internacional con el concurso de Goldman Sachs. Mi trabajo como ministro de Hacienda no consiste únicamente en tener unas finanzas públicas ordenadas, sino asegurar que el sector privado tenga un financiamiento suficiente y de bajo costo.

¿No va a ser difícil buscar ese financiamiento al sector privado?


No. Esta semana, para no ir más lejos, Ecopetrol colocó una emisión de bonos en el mercado internacional por 500 millones de dólares a una tasa de 5,6 por ciento, que es excelente. La buena calificación del país (BBB) es algo que beneficia al sector corporativo. Por eso no podemos ponerla en peligro.

Colombia está en plena transición económica. Necesitamos reemplazar los recursos que dejamos de recibir por cuenta de los menores precios del petróleo y los minerales. Para ello estamos construyendo una economía con una industria más fuerte, con más proyectos agropecuarios, con más turismo. Por lo tanto, necesitamos que el BID, además de apoyar al Gobierno, le otorgue más financiamiento al sector privado del país. El BID y otros bancos internacionales deben jugar un papel importante en esta transformación productiva.

¿El descenso del crecimiento del continente ha sido provocado solo por la rebaja de los precios de materias primas?

Ese ha sido el principal factor, pero no el único; también ha habido problemas de carácter político, como lo hemos visto en países como Brasil y Venezuela. Ha habido un detonante asociado a un factor económico, pero en muchos casos agravado por circunstancias políticas.

Una crisis política como ha ocurrido en Venezuela y Brasil conduce a una crisis económica; pero una crisis económica puede conducir a una crisis política…


Sí, son dos fenómenos que se pueden retroalimentar. En esa medida, uno de los grandes logros de Colombia en estos últimos años es tener una economía exitosa, que se ha ajustado ordenadamente, con una gran gobernabilidad en lo político. Ese es un mérito indiscutible del presidente Santos.

En Colombia, nuestras tasas de crecimiento han descendido, los cálculos del Banco Mundial bajan, la inflación no cede. ¿Esta situación de dificultad económica se va a reflejar también en la situación política futura?

La situación económica internacional nos ha afectado, pero mucho menos que a otros. Pese a que Colombia recibió el choque más fuerte de la región, por la caída del petróleo, ha logrado acomodarse a esa situación mejor que los demás. Y en lo político, en Colombia las decisiones se toman, por difíciles e impopulares que sean, a diferencia de lo que ocurre en otros países de América Latina.

¿Usted no ve que las dificultades económicas actuales puedan provocar un efecto negativo sobre el futuro político electoral de la nación?

No creo. Todo lo contrario: si usted me está preguntando sobre si aquí de repente el populismo o los extremismos se puedan tomar el país, yo no creo. Colombia está vacunada contra la demagogia. Aquí las tesis populistas no tienen aceptación.

¿Considera que las tesis económicas del Centro Democrático son populistas?

Yo no las calificaría de populistas, pero sí creo que hay muchos ejemplos en los que las críticas buscan un dividendo político inmediatista y efectista. Hay críticas que se hacen con un criterio político y electoral, o para hacer daño y confundir.

Hablando del efecto que tiene la situación económica del país sobre la situación política, como muchos sectores lo mencionan a usted como eventual candidato presidencial, si lo fuera, ¿la situación económica influiría mal en su candidatura?


No estoy en eso de las candidaturas presidenciales. Lo digo con toda la sinceridad. El momento económico del país es sumamente exigente. Los retos de Colombia son grandes. Yo tengo que concentrarme exclusivamente en el manejo de la economía.

Entonces, ¿descarta ser candidato?

Yo estoy en mi oficio e, insisto, no le gasto un minuto a pensar en eso. Es más: estoy convencido de que manejar la economía colombiana con éxito, como lo hemos hecho, requiere desprenderse de muchas de esas aspiraciones políticas porque hay que tomar decisiones que son impopulares. Ejemplo de ello es la venta de Isagén: impopular pero necesaria.

¿Y faltan muchas más de las que usted llama “medidas impopulares”?

Sí. Faltan recortes de gastos, faltan decisiones en materia tributaria, y tomarlas es mi responsabilidad. Es más: el país no puede darse el lujo de tener a un ministro de Hacienda que no esté dispuesto a tomar esas decisiones difíciles, y por fortuna tengo un Presidente responsable que me apoya.

Es decir, ¿descartada su candidatura presidencial?


Hablemos del presente y del inmediato futuro. El momento exige un ministro y no un candidato. No estoy en campaña. Mi única campaña es la que estoy dando para que la economía siga siendo exitosa, y las únicas encuestas que me interesan son las que hace el Dane sobre la situación económica del país. No me interesan las demás.

¿Qué hacer para ganarle la pelea a la inflación, que no cede?

Lo más importante es que no entremos en una ola alcista inflacionaria. Para el final del año, la inflación debe estar cercana al 6 por ciento, y el año entrante en el 4 por ciento. Estos son los pronósticos del equipo técnico del Banco de la República, que cuenta con más idoneidad profesional y mejores herramientas para proyectar la inflación.

¿El alza de las tasas de interés no golpea mucho el crecimiento del país?

El escenario ideal es el de que las tasas de interés no suban mucho, y yo espero que ya estemos llegando al techo.

¿Aún no hemos llegado al techo?


Estamos en el punto máximo, o por lo menos muy cerca. Siempre tengo que mantener un margen para la decisión de la próxima junta en función de la información que llegue, pero mi posición es que ya se está completando el ciclo de aumento de tasas de interés. Este es un fenómeno de ajuste que ya está terminando, como está terminando el ajuste de la tasa de cambio. La economía se ha ido acomodando a la nueva realidad.

¿Es la inflación su mayor preocupación?

Sin duda, porque afecta directamente el bolsillo de los colombianos. Es uno de los retos más importantes. Todo está alineado para que la inflación comience a bajar; pero si no baja, tenemos que seguir actuando y aplicar más fórmulas. La política monetaria es una de ellas, pero también debemos estimular aún más la oferta de alimentos con más siembras y, cuando sea necesario, importaciones. También debemos asegurar que, con los embalses ahora llenos, bajen las tarifas eléctricas. Este es un gobierno proactivo. Siempre está buscando medidas efectivas y oportunas. Nuestro compromiso es que la inflación baje.

¿Qué conexión ve usted entre paz e inflación?

Con la paz va aumentar la producción agropecuaria, lo que permitirá una caída en los precios de los alimentos; o sea, la paz es antiinflacionaria. Además, la paz ayudará a mejorar los ingresos de las familias por mayor inversión y empleo. Por donde se mire, la paz contribuirá a mejorar la calidad de vida de los colombianos.

¿Cuándo va a presentar la reforma tributaria?

En el segundo semestre para que sea una realidad que esté ya en vigencia a partir del primero de enero del 2017.

¿Y esta sería la última reforma tributaria en cuánto tiempo?

Aspiramos a que sea una reforma verdaderamente estructural que sostenga nuestras finanzas públicas por más de una década. La vemos como una reforma legado, no como una reforma de coyuntura. Para lograr ese objetivo, es indispensable construir un gran consenso en el que se dejen de lado los intereses especiales y de corto plazo. Este gran pacto ojalá incluya a los sectores de oposición. Y hay una buena razón: no se trata de una reforma a favor o en contra de un gobierno, sino de una reforma para el país.

¿Los impuestos van a subir para financiar la paz?

No. La reforma está pensada con tres objetivos: simplicidad, equidad y competitividad. Y si hablamos de la disyuntiva entre paz y guerra, lo que exigiría el mayor incremento de impuestos es un conflicto escalado, que es lo que se vendría si fracasan las negociaciones o si se pierde el plebiscito. No hay que olvidar que la guerra cuesta mucho más que la paz.

La comisión tributaria y los gremios han planteado una reforma de la Dian…


Sí, es indispensable. La Dian se tiene que tecnificar y profesionalizar. Además, aunque sorprenda, la Dian es una entidad pequeña para las necesidades del país. Necesitamos una Dian moderna, con sistemas sofisticados, más ágil y de más dientes. La reforma tributaria estructural nos debe dar las facultades para esa reforma.

¿La reforma tributaria incluye facultades para reformar la Dian?

Sí. Y esa es tal vez la recomendación de la comisión de expertos que no ha generado ninguna controversia.

YAMID AMAT
Especial para EL TIEMPO