$260 mil millones en 'smartphones' para los pobres: ¿derroche o acceso a la tecnología?

Según el Gobierno, sería un paso para cerrar brecha digital, pero la tendencia mundial es el desarrollo de la banda ancha fija y no con redes móviles.

En Estados Unidos cada vez es más común comprar regalos desde el 'smartphone'.

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septiembre 12 de 2016 - 12:56 a.m.
2016-09-12

El Gobierno se precia de tener hoy día 1.057 municipios con internet (son en total 1.096), 13,7 millones de hogares conectados y contar con una red de cable submarino que le da más confiabilidad a la comunicación con el mundo a través de la red.

Ahora, se apresta a desarrollar una segunda fase para acabar de superar la brecha digital, mediante el programa Internet Móvil Social para la Gente, el cual invertirá 260.000 millones de pesos entre el 2017 y el 2019.

Según la presentación que hizo dos semanas atrás el viceministro de las TIC, Juan Sebastián Rozo, la idea es que los más pobres tengan acceso a un celular inteligente, más conexión de 3G o 4G y acceso ilimitado a redes sociales igual que a contenidos como Gobierno en línea y programas educativos, todo por 6.000 pesos aproximadamente, durante máximo 18 meses por cada beneficiario.

La tarifa incluiría además navegación entre las 11 de la noche y las 5 de la mañana.
Los recursos saldrían del Fondo de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (Fontic), que se nutre con lo que pagan los operadores de celulares por el uso del espectro electromagnético, para luego desarrollar acciones que faciliten la conectividad de la población.

El tema ha suscitado posiciones a favor entre los especialistas que creen que es un paso importante, y los que dudan que este sea el enfoque adecuado, así como que la relación costo-beneficio sea favorable.

Para los fabricantes de smartphones y los operadores la noticia es buena, pues aumentará la penetración en un sector cuyo poder adquisitivo difícilmente daría para comprar un aparato de estos, cuyo costo oscila entre los 200.000 pesos y los 3 millones.

“Todo lo que sea facilitar el acceso a la tecnología para los colombianos va de la mano de la modernización y mayor competitividad del país”, afirma el presidente de la Cámara Colombiana de Informática y Telecomunicaciones (Ccti), que agremia a las empresas de este sector, Alberto Samuel Yohai.

Añadió, sin embargo, que el resultado final dependerá también de los dispositivos que pondrán a disposición y de la calidad de los contenidos.

En igual sentido se pronunció Antonio García Rozo, presidente de la Asociación Colombiana de Ingenieros, Aciem: “Cualquier acción en aras de cerrar la brecha digital es bien recibida”.

¿Mejor conexiones fijas?

Por su parte, Julián Cardona, quien fue presidente de la misma agremiación hasta febrero pasado y hoy es un reputado consultor de telecomunicaciones, pinta un panorama diametralmente opuesto.

El especialista advierte que sería un derroche inexplicable en el contexto de austeridad que vive el país, y trae a la memoria el proyecto de la antigua Telecom que, en el gobierno de Virgilio Barco (1986-1990) buscó instalar 6 teléfonos en todas las cabeceras de los municipios y corregimientos más lejanos. “Se gastaron 1.200 millones de dólares y es un proyecto enterrado en la selva”, fustiga Cardona.

Acusa que el proyecto Compartel, creado para suplir la misma carencia, terminó siendo también un “barril sin fondo” cuya eficacia no ha sido bien evaluada. Y si acaso hubiera sido efectivo, dice, no habría necesidad de gastar ahora tanto dinero en celulares.

Cardona critica así mismo que Colombia acaba de gastar 400 millones de dólares en el despliegue de 20.000 kilómetros de fibra óptica para conectar a la banda ancha 784 cabeceras, pero el plan aún se queda corto porque no se ha logrado la conexión entre el parque municipal y las casas.

“No lo vamos a terminar, sino que le vamos a poner una competencia inalámbrica, como si fuera ‘fuego amigo’, como quien dice, el Estado compitiendo contra el Estado”, anota.

Según el especialista, la tendencia mundial es el desarrollo de la banda ancha fija y no con redes móviles. De hecho, esa es la modalidad que tiene en cuenta la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde) –a donde quiere entrar Colombia– para evaluar a los países miembros.

“El Gobierno debería estar buscando cómo llevar esa ‘última milla’, porque en los móviles no hay banda ancha, estos son complementarios a los fijos, no los sustituyen en ninguna parte del mundo. Todo lo que es telesalud, educación, televigilancia y televisión, va por coaxiales o fibra óptica, porque es lo que da velocidad y planes ilimitados”, puntualiza.

En cambio, García insiste en que el internet móvil es la alternativa para el campo, donde sería imposible extender cables. Como ejemplo, pone el caso de la banca, que no pudo llegar a las áreas más apartadas hasta que aparecieron los teléfonos inteligentes.

Portafolio trató de conocer la visión del viceministro Rozo sobre estas inquietudes y le envió un cuestionario, pero al cierre de esta edición aun no había respuestas.