Ya hay zonas del país reactivadas por la restitución de tierras

Ricardo Sabogal, director de la URT, dice que en 3 años culminaría la tarea si los jueces dictan fallos, se desmina y hay seguridad.

El Gobierno insiste más en los problemas de las víctimas, su reparación y la restitución de sus tierras

Varias áreas ganaderas ya están produciendo más por cuenta de los campesinos que han retornado, según la URT.

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Portafolio
abril 18 de 2016 - 09:06 p.m.
2016-04-18

Varios municipios de Córdoba, Nariño, Tolima, Magdalena, Putumayo y Meta han vivido una revitalización de sus economías con el avance del proceso de restitución de tierras que ha posibilitado el retorno de buena parte de la población que había sido desplazada y despojada dentro del conflicto armado. Estos se han incorporado a los circuitos económicos regionales generando un nuevo dinamismo, según Ricardo Sabogal, director de la Unidad de Restitución de Tierras (URT), la entidad del Estado que maneja este tema.
En entrevista con Portafolio, Sabogal hace un corte de cuentas y responde a las críticas escuchadas en días pasados del presidente de Fedegán, José Féliz Lafaurie, y el procurador, Alejandro Ordóñez.

¿Cómo es la reactivación de la que usted habla?

En los momentos del conflicto, de muchas zonas los campesinos debieron salir y quedaron abandonadas e improductivas. Ahora, en la medida en que hemos ido aplicando la política restitutiva, han ido volviendo. De hecho, un 85% de los campesinos que hoy tienen sentencia restitutiva han retornado a esas áreas que estaban abandonadas, sin nadie produciendo.

¿Qué ejemplos puede dar?

En Córdoba tenemos la famosa hacienda Las Tangas, que hoy se llama Nueva Esperanza: hay muchas más reses porque los campesinos son mucho más eficientes a la hora de utilizar el suelo. Pero también encuentra mucha producción de yuca y otros productos que están mejorando la economía del municipio. Por allí mismo hay otras zonas como Santa Paula, Jaraguay, Cedro Cocido y Pechelín; en Magdalena, la zona de La Pola también está produciendo.

¿En qué otras regiones está pasando lo mismo?

Yo conocí Chivolo (Magdalena) cuando apenas se estaba empezando a recuperar de los embates de la guerra. Quedó casi solo y la economía, muy regular, pero hoy es un polo de desarrollo, con una producción forestal alta, ganadería, yuca y ñame, entre otros. En la Sierra Nevada de Santa Marta tenemos campesinos que empezaron a hacer emprendimientos de café y hoy lo exportan a Japón; su productividad se ha triplicado, lo cual tiene que ver con varias cosas: la restitución les da seguridad jurídica –aclara el predio al darles el título– y esto es muy bien visto por la banca, que les abre acceso a crédito. Nosotros también les damos unos recursos.

En Tolima, estamos en una zona llamada Balsillas, de Ataco y en Nariño, en El Tablón de Gómez. en Putumayo producimos también mucha pimienta negra y en Puerto Gaitán (Meta) y los municipios vecinos hay más producción ganadera, de yuca y otros productos.

¿Han medido ese impacto?

Los buenos resultados los sabemos por los alcaldes. Por ejemplo, en Valencia (Córdoba) el nuevo mandatario lo primero que hizo fue integrar el plan de desarrollo al proceso de restitución y tiene funcionarios dedicados a esto, lo que significa es que esta política está empezando a generar desarrollo.

¿Qué suma han invertido en subsidios?

Es algo muy interesante. A la gente que retorna se le dan incentivos, como una vivienda y un proyecto productivo cuyo monto depende de la extensión del predio y su vocación.
Son entre 22 y 29 millones de pesos. Tenemos proyectos productivos en cerca del 80% de los terrenos y la inversión ha sido de unos 60.000 millones de pesos.

¿Cuáles proyectos priman?

Tenemos muchos proyectos ganaderos, de yuca, café, noni, maíz y piscicultura.

¿Cuánta gente ha retornado?


Con sentencia restitutiva, tenemos 23.000, casi 5.000 familias. Yo les entrego la sentencia y el tiempo que se demoran para la entrega material es muy poco.

¿Todos son pequeños campesinos o también hay empresarios?

También hay altos hectariajes y empresarios despojados y se conocen restituciones de estos, por ejemplo en Puerto López (Meta). Además, la paz es lo mejor para un empresario que quiera invertir en el campo, porque le da seguridad jurídica y tranquilidad en su inversión. En el posconflicto ese inversionista va a estar tranquilo porque si le compra a alguien va a saber que efectivamente es el dueño y no el testaferro de un guerrillero o un paramilitar.

¿Qué número de familias falta?

El proceso no ha finalizado. Estamos por la mitad y existen unas 15.000 familias más que tendrían derecho. Esto, haciendo un análisis de tendencias, porque el proceso restitutivo lo asumen los jueces. Ellos ya definieron 3.426 casos, pero en sus despachos hay fácilmente otros 12.000.

¿Cuántas hectáreas han entregado?


Son 201.000 hectáreas con sentencia restitutiva y faltan unas 500 mil.

¿Cuáles son las zonas más afectadas por el despojo?

Las zonas donde más se vio afectado el derecho de propiedad de los campesinos son Córdoba, Urabá, Montes de María y Magdalena.

¿Casos de doble propiedad, qué tantos van?

Que los jueces dejen a uno y reubiquen al otro, van más de 200. Se dan los dos casos; que dejen al primero y reubiquen al segundo, o al contrario. Ambos son sujetos de la política.

¿Qué territorios faltan por que entre la URT?

Caquetá, sur del Meta, Huila, sur del Tolima, Guaviare, Bajo Cauca y Catatumbo. Recientemente abrimos en Florencia y pronto estaremos en Neiva. Esperamos en estos meses que faltan tener muy listo todo eso.

¿Esto tiene alguna relación con el avance del proceso de La Habana?

Tiene que ver con el tema de la paz. Nosotros estamos muy optimistas de que se firme y no queremos esperar a eso, sino irnos preparando.

¿Cuándo terminará la restitución?

Vamos por el 50% y este año esperamos arrimarnos por lo menos al 60% o un poco más. Nos quedarán unos rezagos para el resto de la vigencia de la Ley (Ley 1448 de 2011) que va hasta el 2021.

¿Alcanza el tiempo para esa tarea?

Nosotros estamos haciendo el trabajo con todo el optimismo y compromiso. Llegado el momento se sabrá si es necesario ampliar la norma.

Todo depende de que los jueces dicten sus sentencias, en algunas zonas, de que se desmine y en otras, del orden público. La gran ventaja es que en el primer tramo todo era más lento porque había que montar la estructura y estábamos aprendiendo. Si yo tuviera condiciones de seguridad perfectas y sin minas, resuelvo eso en tres años, pero con estas complejidades es más difícil.

¿Qué opina de las críticas hechas por Fedegan y el Procurador?


El Presidente de Fedegan se equivoca en sus apreciaciones al decir que la Ley de Restitución es la cuota inicial de las concesiones a las Farc, porque la restitución es en favor de las víctimas, tanto de guerrilla como de paramilitares. Ahora abrimos por ejemplo oficina en Caquetá y vamos a hacer restituciones, como ya las estamos efectuando en Tolima.

El Procurador se ha pronunciado sobre el tema de los segundos ocupantes y que tampoco tiene razón, porque estos son población campesina que se asienta en las tierras y no se trata de tapar un hueco abriendo otro. Ya también tenemos un programa de segundos ocupantes, y empezamos a comprar tierra, porque la idea no es dejar a estas personas desamparadas.

Néstor Alonso López.
Redacción Portafolio