Subsidios del Estado impactan la informalidad laboral hasta en un 10 %

Estas ayudas suelen desestimular permanecer en un trabajo o conseguir uno nuevo. Estudio de la U. Externado midió por primera vez esta relación.

Familias en Acción sube la probabilidad de ser informal en 6,9 puntos, y la salud subsidiada en 20,6 puntos.

Familias en Acción sube la probabilidad de ser informal en 6,9 puntos, y la salud subsidiada en 20,6 puntos.

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Gobierno
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ECONOMÍA Y NEGOCIOS
junio 14 de 2016 - 07:07 a.m.
2016-06-14

Las ayudas que proporciona el Estado, a manera de subsidios, si bien son una tabla de salvación para muchas familias vulnerables en algún momento, tienen un impacto sobre la informalidad laboral que podría llegar a ser de un máximo de 10 por ciento.

Eso concluyó un estudio liderado por Stefano Farné, del Observatorio del Mercado de Trabajo de la Universidad Externado, con el apoyo de los investigadores David Rodríguez y Paola Ríos.

Los subsidios suelen desestimular la permanencia en el mercado del trabajo o la formalización en el mismo. En el país se han revelado casos, principalmente de empleadas del servicio doméstico, que defienden a capa y espada su afiliación al régimen subsidiado, pese a que la ley señala que deben ser vinculadas al régimen contributivo con el aporte de sus empleadores.

Precisamente, en el caso de la salud subsidiada, recibir este beneficio aumenta en 20 puntos porcentuales la probabilidad de ser informal, según explicó Farné.

Claro está que la investigación se centró en cinco de los principales subsidios existentes: Familias en Acción, Colombia Mayor, ayuda a desplazados y ayudas de emergencia, además de la salud subsidiada.

Según establece el informe, entre enero de 2009 y diciembre de 2014 las ayudas estatales por hogar beneficiario pasaron de 700.000 a casi 3'000.000 de pesos y pueden tomar varias formas que van desde entregas de dinero sin contraprestación, como subsidios que cubren alguna obligación voluntariamente asumida por el beneficiario (ir al médico periódicamente, por ejemplo).

Para los investigadores, quienes revisaron una serie de estudios anteriores que se centraban solo en la salud subsidiada, “estas ayudas pueden tener repercusiones sobre la decisión de participación en el mercado laboral por parte de los integrantes del grupo familiar beneficiario”, aunque, en muchos casos, la existencia de una ayuda monetaria, por ejemplo para subsidiar la asistencia de un menor de edad, puede llegar a estimular el trabajo del adulto para compensar lo que no cubre la transferencia.

Sin embargo, predomina el efecto desalentador sobre la oferta laboral del adulto que recibe el subsidio. Es más, cuanto mayor sea la transferencia, menos ganas de dejar la vacancia. De igual manera, cuanto más condicionado sea el subsidio, más favorece la informalidad. Y si la entrega de los recursos depende de cierto tope de ingresos, la persona prefiere rechazar una oferta laboral por continuar con la ayuda.

Una inspección al segmento de la población integrado por jefes de hogar y cónyuges receptores de subsidios monetarios dejó ver que “registran muy pocos progresos en términos de formalización”.

POR PRIMERA VEZ

A diferencia de otros estudios, centrados en el efecto de los subsidios en la salud y programas como Familias en Acción, este es el primero que “aborda de manera integral los efectos de los subsidios sobre el comportamiento en el mercado de trabajo de las familias de menos ingresos”.

Según el análisis, “las estimaciones se basan en los datos de las dos rondas de la Encuesta Longitudinal Colombiana (ELCA), de la Universidad de los Andes, la cual permite capturar en dos momentos la situación laboral y la titularidad de subsidios monetarios o salud subsidiada para cada observación”.

Cabe destacar que se parte de la definición de informalidad que establece el Dane, según la cual “informal es todo ocupado que labora en establecimientos con hasta cinco trabajadores de personal, y aquellos trabajadores independientes no técnicos ni profesionales”.

De igual manera, el estudio indica que la informalidad en los jefes de hogar, entre 2010 y 2013, pasó de 47,8 por ciento a 46,1, y la de sus cónyuges dejó de ser del 79,9 por ciento para pasar al 77,7 en el mismo periodo.

Desde ese contexto, el informe precisa que solo por recibir al menos uno de los subsidios estudiados, “se incrementa la probabilidad de ser informal en 12 puntos porcentuales”.

Los investigadores agregan que “en los efectos individuales de las ayudas, el incremento de la informalidad se debe principalmente al subsidio de Familias en Acción, que sube la probabilidad de ser informal en 6,9 puntos; y a la salud subsidiada, que tiene un efecto positivo de 20,6 puntos”.

En cuanto al programa Colombia Mayor, sucede lo contrario, de acuerdo con el estudio. “Implica que la recepción de la ayuda reduce la informalidad en 14,3 puntos porcentuales. En los demás subsidios, el efecto nunca resulta significativo”, concluyen.

Aunque el estudio que relaciona informalidad con la tenencia de subsidios está basado en mediciones econométricas, en el caso de la obtención de un auxilio para un adulto mayor que no incrementa la informalidad podría deberse a que este beneficiario deja de buscar empleo y, por tanto, sale del mercado laboral; o que el familiar cuidador, al obtener la ayuda económica, puede ahora dedicarse a buscar empleo.

Hay que recordar que Planeación Nacional está en la tarea de estimar el costo total de los subsidios para el Estado y, recientemente, el director de la entidad, Simón Gaviria, señaló que la cifra sobrepasaría los 10 puntos del producto interno bruto (PIB).