‘Son muy pocos los que pagan impuestos en el país’

En medio del escándalo de 'Panamá Papers', Soraya Montoya explica cómo algunas Entidades sin Ánimo de Lucro operan como plataformas de evasión.

Soraya Montoya, Directora Ejecutiva de la Fundación Saldarriaga

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Gobierno
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Portafolio
abril 10 de 2016 - 05:08 p.m.
2016-04-10

En medio de la controversia por la filtración de los Papeles de Panamá surgen varios interrogantes sobre la legitimidad y sensatez de la reforma tributaria que pretende implementar el gobierno este año. ¿Qué tan presentable sería dicha reforma cuando muchos capitales de colombianos están en paraísos fiscales? ¿Con qué cara se le puede exigir a la gente que pague más impuestos? ¿Qué tan similar es la figura de una sociedad en un paraíso fiscal a una entidad sin ánimo de lucro que trata de evadir impuestos?

Uno de los objetivos de la próxima reforma tributaria, además de recaudar el dinero necesario para mitigar los vacíos fiscales y tributarios del país, es ampliar la base gravable y hacerla más equitativa. Con este fin la reforma abarca el tema de la evasión que a través de algunas Entidades Sin Ánimo de Lucro (Esal) se está dando y que está contribuyendo al hueco fiscal que tiene el país.

Sobre el tema Portafolio conversó con Soraya Montoya, miembro de la Comisión Tributaria que entregó al Gobierno una propuesta para rediseñar el sistema gravable, entre otras, de las entidades sin ánimo de lucro (Esal). La miembro del comité mencionó cómo algunas de estas organizaciones están eludiendo los impuestos usando los beneficios tributarios que ofrece la ley, y qué se va a hacer para lograr más transparencia y control.

¿De qué manera se están evadiendo impuestos a través de las entidades sin ánimo de lucro?


Primero hay que aclarar que no son todas, hay un número de ellas que están aprovechando su condición y el vacío de la vigilancia y control para no pagar el monto de impuestos que les corresponde. Una de las triangulaciones que identificamos funciona de esta forma: una empresa dueña de una fundación le hace una donación a esta y accede por resultado a un descuento tributario. Acto seguido, la fundación le presta la plata a la empresa, que usa el pasivo con fines contables para declarar menos renta y esta le paga intereses a la fundación que terminan en honorarios y beneficios a los dueños de la compañía. Hay incluso familias que de la plata de la fundación se hacen préstamos.

¿Cómo se va a controlar el tema de la repartición de excedentes o acumulación de capital en las Esal?


La reforma contempla un límite en términos de quienes están siendo empleados por la fundación y qué vínculos tienen con los dueños de la empresa o familia que la financia.

Hay casos en los que algunos de los accionistas de la compañía forman parte de la dirección de la fundación y terminan recibiendo honorarios, carros, acciones de clubes, el colegio de los niños y demás beneficios que como no se recogen como utilidades, los obtienen por medio de honorarios o gastos de la fundación que además no son gravables.

En la propuesta de la Comisión de Expertos hay un tema muy claro que trata sobre los límites en el porcentaje máximo que puede destinar una Esal a la remuneración de la junta directiva y los gastos administrativos. También se van a poner límites en temas de contratación, porque en ocasiones se encuentra que una fundación termina contratando a familiares dueños de la compañía para algunos servicios. De esta manera, la plata se triangula entre los socios de la empresa y sus fundaciones.

¿Y cómo se usan estas entidades para favorecer a los políticos?


Muchas Esal financian campañas políticas y piden en contraprestación los contratos públicos, que de hecho, se escogen a dedo por el político de turno porque además no tienen que pasar por licitación y demás requisitos de la ley 80. En este sentido, las fundaciones no deberían poder hacerles donaciones a campañas políticas para evitar esos "favores". Pero no se enfile contra los políticos. En este país son muy pocos los que pagan impuestos y muchos lo que evaden.

Mire por ejemplo lo que se está viendo en las sociedades en Panamá. Esto es un mal de la sociedad y uno de los retos más importantes en el posconflicto es que esta asuma una cultura de legalidad ante sus obligaciones fiscales, que es la forma más clara y contundente de redistribuir la riqueza y el ingreso para lograr la equidad. Sería interesante comparar las formas similares de operar de algunas de las sociedades que se destapan con los Papeles de Panamá y algunas de las Esal.

Pero hay muchos empresarios que dicen pagar más de la mitad de sus ingresos en impuestos además de todos los trámites que esto implica y que por eso recurren a la eficiencia tributaria…

Es que son pocos los que pagan, por eso se hacen tan altos los impuestos de la gente y las empresas. La propuesta es ampliar la base para que en un futuro cercano, y como lo propone la reforma, haya una mejor redistribución de la carga tributaria en el país.

El espíritu de la reforma es lograr que el pago de los impuestos sea más fácil para el contribuyente, eso no quiere decir necesariamente que tengan que pagar menos, pero sí que el pago sea fácil. Esto es una reforma tributaria más equitativa, queremos aumentar el recaudo y el número de personas y empresas que pagan.

¿Cuánto se espera recaudar una vez sea aplicada la reforma tributaria a las Esal?

Es imposible saber la cifra, lo que sí se espera es que un porcentaje significativo de las cerca de 270 mil entidades sin ánimo de lucro que hay en el país, dejen de serlo.

Cristóbal Vásquez
@tobalvasquez