'En productos de consumo masivo y de la canasta familiar es más que escandalosa la cartelización'

Superintendente de Industria investiga a diez sectores de consumo masivo por arreglo de precios.

Según el superintendente Pablo Felipe Robledo, es "aterradora" la violación del derecho a la libre competencia en Colombia.

Según el superintendente Pablo Felipe Robledo, es "aterradora" la violación del derecho a la libre competencia en Colombia.

Archivo particular

Gobierno
POR:
yamit amat
abril 17 de 2016 - 08:18 a.m.
2016-04-17

Le llegó la hora de ‘pasar al tablero’ de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) a “productos sensibles de consumo masivo y canasta familiar”.

El superintendente, Pablo Felipe Robledo, declara en este reportaje que en esos sectores “es escandalosa la cartelización empresarial”. Lo que su despacho está encontrando en materia de violación del derecho de libre competencia lo considera “aterrador”.

Robledo es abogado especialista en derecho procesal civil y candidato a magíster en responsabilidad contractual.

“El comunicado de prensa de Familia, en el cual reconoce públicamente su condición de cartelista y pide perdón a los colombianos, es un acto que valora de manera positiva la Superintendencia de Industria y Comercio, en el sentido de que todos las actitudes de los empresarios tendientes a fortalecer la política pública de libre competencia económica son muy favorables y nos permiten invitar a la clase empresarial a que se vincule al Programa de Beneficios por Colaboración y denuncien los casos de presunta cartelización en los que estarían involucrados, tal y como ocurrió en los presuntos carteles del papel higiénico, cuadernos y pañales que hoy se investigan y que están pendientes de decisiones finales”.

“Parte de nuestra clase empresarial está violando la libre competencia (…) las empresas más importantes del mundo han hecho parte de carteles empresariales”.

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Es decir, ¿es la aplicación de una especie de principio de oportunidad o rebaja de penas por delación o colaboración?

Sí. Está inspirado en los programas de delación de la justicia penal. Esos programas de beneficios por colaboración son la forma efectiva de romper los códigos de silencio que operan en los carteles empresariales. Si colaborar con las autoridades no da beneficios, los códigos de silencio serían invulnerables. Le doy un dato: tres de cada cuatro carteles empresariales en el mundo son desmantelados gracias a que uno o varios de sus integrantes delata su participación a cambio de beneficios, es decir, a cambio de ser compensados con la exoneración del pago de la eventual sanción o la reducción de esta.

En el caso del papel higiénico, ¿la única empresa que había aceptado que era parte de un acuerdo de precios fue Familia?

En el caso del papel higiénico, se formuló pliego de cargos contra cinco empresas: Kimberly, Familia, Cartones y Papeles del Risaralda, Papeles Nacionales y Drypers. Kimberly fue el delator número uno. Familia fue el delator número dos y Papeles y Cartones de Risaralda, el delator número tres. Con Kimberly, el beneficio acordado por ser el primer delator fue la exoneración del 100 por ciento de la eventual sanción; con Familia, la reducción fue del 50 por ciento por ser el segundo delator; y con Cartones y Papeles del Risaralda fue del 30% de la eventual sanción. Todos los demás denunciados no tendrían ninguna exoneración o reducción.

¿Usted tiene facultades para perdonar una falta grave contra la libre competencia?

Sí. Eso dice la ley aquí y en todos los países.

¿Y pedir perdón en un comunicado de prensa, como lo hizo Familia, supone la eliminación de la sanción?

Bajo ninguna circunstancia. La posibilidad de sancionar o no sigue ahí. Lo que pasa es que yo no puedo decir si habrá sanción o no. No puedo hacerlo porque prejuzgaría. En dos o tres meses habrá una decisión oficial.

¿Por qué usted llamó “histórica” la reacción de Familia, al pedir perdón?

Porque en la historia de Colombia ninguna empresa había pedido perdón públicamente por actos de cartelización. Me parece valioso para la construcción de una política pública de protección de la libre competencia. De eso se trata.

¿En las investigaciones que se adelantan se han presentado confesiones por parte de las empresas involucradas?


Sí, en algunas. En las que hay delatores sí. Uno de los requisitos de la delación es confesar su participación en los hechos que se investigan.

30 
%
es el aumento promedio del precio
al consumidor cuando hay carteles


¿En el caso de Familia, ellos delataron primero?

Fueron los segundos delatores en el presunto cartel del papel higiénico. Eso implica reducción del 50% de la eventual sanción.

Eso en el caso del papel higiénico. ¿Y en el caso de los cuadernos?

Hay tres empresas que tienen pliego de cargos, dos de ellas son delatoras: Kimberly y Scribe. Carvajal no es delatora.

En el caso de Carvajal, ¿qué puede ocurrir, entonces?

Como todo investigado, puede ser sancionado o absuelto. La investigación tiene ‘informe motivado’ del superintendente delegado, y lo que ahora viene es convocar al Consejo Asesor de Competencia, oír su concepto y decidir. En dos o tres meses anunciaremos las decisiones finales en ese caso.

¿Carvajal no ha aceptado que hizo parte del cartel de los cuadernos?

Carvajal no tiene acuerdo de beneficios por colaboración suscrito con la Superintendencia. En el eventual caso de ser sancionado, se expone a multas sin ningún beneficio, repito, porque no tiene la condición de delator.

¿En qué va el caso del cartel de los pañales?

En unos días, el superintendente delegado radicará el ‘informe motivado’. Esa es una investigación con pliego de cargos a cinco empresas: Kimberly, Familia, Tecnoquímicas, Tecnosur y Drypers.

¿Aquí hay también delatores?

Sí. Hay dos empresas que son delatoras. No le puedo decir cuáles, mientras no se rinda el ‘Informe motivado’.

¿Qué es lo que pasa con la empresa privada en Colombia?

El gobierno del presidente Santos decidió, como política de Estado, garantizarle al país la protección de los consumidores y del régimen de la libre competencia, que son la columna vertebral de la economía de mercado. Para eso fortaleció a la Superintendencia y le dio independencia. En Colombia no se hablaba de cartelización empresarial, ni se hablaba de protección de los consumidores porque no había institución que pudiese hacer la tarea que hoy en día estamos haciendo.

O sea: carteles de precios siempre han existido. Solo hasta ahora se descubren...

Así es. Y algo más: seguramente hay muchos más carteles empresariales de los que hemos logrado detectar. Estamos explorando distintos mercados para hallar pruebas de cartelización y le hemos pedido públicamente a los empresarios de este país que colaboren con el desmantelamiento de los carteles empresariales. Quien ayude encontrará un Estado generoso y clemente.

"Hay una tendencia en el mundo
a ir penalizando con cárcel
la cartelización empresarial".

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¿Ha encontrado, entonces, que la empresa privada colombiana está violando la libertad de competencia?


Sí. Parte de nuestra clase empresarial está violando la libre competencia porque eso es lo que se evidencia y se concluye de casos que se han decidido en la Superintendencia. Obviamente, no toda la clase empresarial colombiana está cartelizada, y el Superintendente no puede tener paranoia de pensar que todos los empresarios están cartelizados, pero tampoco puede descartar que cualquier empresario, por importante que sea, esté involucrado en prácticas anticompetitivas. Cuando uno mira en el mundo qué empresas han hecho parte de carteles empresariales, los resultados son aterradores: las empresas más importantes del mundo han hecho parte de carteles empresariales.

¿Y lo que usted ha encontrado como superintendente en materia de violación del derecho de libre competencia lo considera también aterrador?

Sí, muy grave. Yo creo que falta mucho por encontrar y, como falta mucho por encontrar, hemos hecho un llamado a los empresarios de este país a que se acerquen a la Superintendencia a delatar sus conductas anticompetitivas y ayudarle a la Superintendencia, como se hace en otras partes del mundo. Necesitamos sanear nuestra economía de carteles empresariales. Hay una frase del presidente Franklin Delano Roosevelt en el Congreso de Estados Unidos en el año 1938: “Ni el más cartelista de los cartelistas aprueba los carteles, salvo el suyo”. Eso lo que quiere decir es que cuando usted tiene una empresa y está en algún eslabón de la cadena, lo peor que le puede pasar es que exista un cartel aguas arriba o aguas abajo.

¿En qué investigaciones trabaja ahora?

En productos sensibles de consumo masivo y de la canasta familiar, en donde es más que escandalosa la cartelización empresarial.

¿Como qué productos indaga?


No le puedo decir más: consumo masivo y canasta familiar. Incluso, ya tenemos suscritos algunos acuerdos de beneficios por colaboración con empresas delatoras.

¿En qué área?

Solo pueden darse a conocer cuando se formulen los respectivos pliegos de cargos.

Se habla de Colgate Palmolive...

Esa empresa fue sancionada en Francia por dos carteles empresariales. Lo que hay en Colombia en investigación está sujeto a reserva. No puedo decir nada.

Los productos masivos son higiene, alimentos...

Tenemos diez sectores de alimentos y consumo masivo (en los) que hoy en día estamos en indagación preliminar. Con algunos estamos muy cerca de cerrar negociaciones.

¿En qué está el caso del azúcar?

Pagaron ya 180.000 millones y están en proceso de demandar ante la jurisdicción de lo contencioso. Están en todo su derecho de hacerlo.

En general, ¿está en riesgo la libre competencia en el país?

Lo que ha quedado en evidencia es que tenemos una situación compleja en materia de competencia en Colombia y que si queremos un mejor país, los empresarios tienen que garantizarle al pueblo colombiano que compiten de manera leal y libre. Un empresario es igual a un deportista: está diseñado genéticamente para competir, no puede amangualarse con su rival, no puede hacer componendas con su contendor. Usted y yo, por ejemplo, en Bogotá somos seguidores del Santa Fe. Nuestro equipo no puede ser pactar el resultado de un partido con Millonarios. Es igual de grotesco que los deportistas se amangualen, que hagan un pacto para no competir y amañen un resultado, a que dos o más empresarios se amangualen entre ellos para falsear las condiciones de mercado, bien sea el precio, las cuotas de producción, las zonas de venta o cualquier otra variable. Eso no es ético, no sería honesto.

¿Esos pactos que usted llama “grotescos” están ocurriendo en Colombia?

Claro, y por eso ha habido sanciones a empresas muy importantes.

¿Hasta dónde los carteles de precios empujan la inflación?

La Ocde, el Banco Mundial, Naciones Unidas y las principales universidades del mundo, incluso con ganadores del Nobel de economía, han estudiado el efecto económico de los carteles de precios en las respectivas economías. Para que se aterre: se ha llegado a la conclusión de que cuando hay carteles, los precios al consumidor aumentan entre el 15 y el 60 por ciento, y el término promedio del aumento de precio es del 30 por ciento aproximadamente. En Colombia esos estudios todavía no se han hecho.

Pero parecería obvio...

Son obvias dos cosas: primero, que si hay un cartel, el precio está por encima de lo que sería en un mercado competitivo; y segundo, cuando se desmantela el cartel, el precio baja en relación con el precio que habría de seguir el cartel. La Ocde ha dicho: “La cartelización empresarial es la conducta más vergonzosa o escandalosa en la que puede incurrir un empresario”. En muchos países del mundo, incluso, estas conductas de cartelización llevan a la cárcel a los altos directivos que se vieron involucrados en esos actos. El país debe entender que esto es muy grave.

¿Usted es partidario de sancionar esa conducta con cárcel en Colombia?

Meterle el elemento cárcel es complicar los procesos de delación, que son el principal instrumento para combatir carteles empresariales en todos los países del mundo. Pero hay una tendencia en el mundo a ir penalizando con cárcel la cartelización empresarial.

YAMID AMAT
Especial para EL TIEMPO