El monotributo no asusta a los comerciantes, pero quieren tiempo para analizarlo


Esta figura se aplica en otros países con buenos resultados. Simplifica el actual régimen tributario y combate la informalidad y la evasión. 

La iniciativa de crear el Día Nacional del Tendero fue de Fenalco.

Archivo EL TIEMPO

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Impuestos
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Portafolio
octubre 25 de 2016 - 11:25 a.m.
2016-10-25

Antes de que saliera a la luz pública el texto completo de la propuesta de reforma tributaria, el país conoció por cuenta del ministro de Hacienda una iniciativa relacionada con que los pequeños comerciantes, con ingresos menores a 100 millones de pesos anuales, pagarían sus impuestos bajo la figura de un monotributo.

(Lea también: Algunas ‘puntadas’ de Minhacienda acerca de lo que incluirá la reforma tributaria). 

Inicialmente, el anuncio del ministro Cárdenas fue tomado con recelo e intranquilidad por los pequeños y medianos comerciantes y productores, que sintieron que se avecinaba un nuevo impuesto para ellos.

Entre los días en que el ministro dio las primeras ‘puntadas’ de lo que sería el monotributo y el momento en que se radicó la reforma tributaria en el Congreso de la República, reinó la incertidumbre entre los tenderos de barrio, peluqueros, panaderos, entre otros pequeños comerciantes.

Después, al conocerse la propuesta oficialmente, varios de ellos han respirado con más calma al comprender que el monotributo no es un nuevo impuesto (unifica tres existentes), e incluso, no están obligados a contribuir bajo este esquema.

Según la iniciativa, los comerciantes y productores pequeños y medianos podrían elegir entre seguir pagando los impuestos tal y como hoy los pagan (individualizados impuestos de renta, IVA y seguridad social) o por medio del monotributo (simplificando estas contribuciones en uno sólo impuesto).

Desde que el ministro Cárdenas dio a conocer esta iniciativa, el Gobierno ha venido explicando las ventajas que tiene el monotributo, entre ellos, la simplificación y la inclusión financiera, en un sector donde la informalidad es muy común.

¿Por qué no es un impuesto adicional?, no lo es, pues este segmento de contribuyentes ya paga.

“Es importante resaltar que el impuesto es opcional para el contribuyente, y reemplaza al régimen ordinario del impuesto sobre la renta. De esta forma, la propuesta busca simplificar y facilitar el cumplimiento de la obligación tributaria a cargo de esta población a través de un pago único, dependiendo del nivel de ingreso de la persona. El esquema tendrá un mecanismo sencillo de pago, registro y declaración del tributo”, señala el informe de la exposición de motivos, en las que Minhacienda explica las razones por las que decidió hacer estas propuestas.

Agrega el documento que “para incentivar la adopción del régimen, se incluyen los siguientes beneficios tangibles para los contribuyentes: (I) una parte del pago del tributo es un aporte al programa de Beneficio Económico Periódico (BEPs), que le permitirá a una población prevalentemente informal acceder a un sistema de protección de la vejez; (II) acceder a una cobertura de un seguro de vida y exequial, (III) al régimen de independientes de Cajas de Compensación Familiar (Ley 789 de 2002), (IV) y a la afiliación a la Administradora de Riesgos Laborales (Arl). Adicionalmente, contempla una exención a la retención del impuesto de renta que se aplica hoy en estos comercios minoristas al utilizar medios de pagos electrónicos”.

Con la creación de esta figura, básicamente los pequeños comerciantes con ventas entre 41 y 100 millones de pesos al año, pagarían entre 40.000 y 80.000 pesos mensuales con acceso al ahorro para la vejez (Beps) y riesgos profesionales y cubriría a los comerciantes ubicados en locales de menos de 50 metros cuadrados.

Según Guillermo Perry, quien hizo parte de la Comisión de Expertos Tributarios, esta propuesta nació tras analizar la experiencia de otros países que ya aplican este modelo en América Latina como Argentina, Brasil, Uruguay y Perú.

“La comisión le pidió al Banco Mundial y al BID que nos escribieran algo de las experiencias que había en países que utilizaran este tratamiento a los pequeños comerciantes y esto se hizo sobre la base de cuáles son las mejoras que tuvieron al aplicar este modelo”, señala el economista, quien fue ministro de hacienda en la presidencia de Ernesto Samper.

Para Guillermo Perry, esta medida es beneficiosa en todo sentido, ya que combate la informalidad, hace más sencillo el trámite tributario y les da muchos beneficios a los pequeños comerciantes.

Por su parte, Guillermo Botero, presidente de Fenalco, entidad que reúne a la mayoría de comerciantes del país, señaló que sí le gusta la propuesta, pero que tendrá que ser analizada con lupa antes de que comience a ser implementada, ya que debe ser explicado qué tanto será el porcentaje que se destinará a los Beps.

“Me parece que es un asunto novedoso, que es una buena manera de formalizar, pero tengo algunas reservas que seguramente serán aclaradas en el curso de la discusión. Hay que aclarar muy bien qué tanto, de lo que pagan los tenderos, va a los Beps. Esta debe ser una discusión de fondo, porque si a los Beps va una cifra insignificante, pues le quita todo el incentivo a la propuesta y sólo se beneficiaría el Gobierno”, señala Botero.

(Vea además: Cuatro miradas críticas a la reforma tributaria). 

Sin embargo, considera que la propuesta tiene una “inmensa ventaja, al ser voluntaria, razón por la cual cada comerciante podrá definir cuál modelo le conviene más”.

Por lo pronto, aseguró que mientras avanza la discusión de reforma tributaria en el Congreso será muy ácido en el análisis para encontrar las verdaderas ventajas y desventajas de la iniciativa que más le convenga a su sector y al país.

Javier Acosta
Portafolio.co
@javaco18