‘Sin productividad no es posible ser competitivo’

Este miércoles se dará a conocer el Informe Nacional de Competitividad 2016-2017, 10 años de retos y aprendizajes. 

Rosario Córdoba / Presidenta del Consejo Privado de competitividad

Diana Sánchez / CEET

Economía
POR:
Portafolio
noviembre 08 de 2016 - 10:20 p.m.
2016-11-08

Este miércoles, el Consejo Privado de Competitividad (CPC) presenta su décimo informe anual sobre los distintos temas en los que Colombia ha avanzado y en los que debe mejorar para ser más competitivo.

Pero, más allá de los temas sectoriales, los grandes escollos para las mejoras en este frente son la baja productividad del país, y que en muchas regiones no se han logrado superar condiciones básicas en materia de salud y educación entre otros.

Sobre el tema, Rosario Córdoba, presidenta del CPC, habló con Portafolio.

Es el décimo informe. ¿Qué ha pasado?

Tratamos de hacer una evaluación de lo que ha pasado desde la creación del Sistema de Competitividad, con sus informes recurrentes de cada año. Precisamente, tener ese sistema en el que está el sector público y los privados es muy valioso, en el sentido en que ya hay un pensamiento de largo plazo sobre el tema, está posicionado, con agendas e incluso resultados. Los resultados no son los que uno quisiera, porque hace 10 años el país se había puesto la meta de ser el tercero más competitivo de América Latina, pero seguimos en la quinta posición. Aunque hay avances, otros lo han hecho más rápido que nosotros.

¿Qué ha mejorado?

En instituciones –uno de los temas en el que nos va mal en las mediciones internacionales– hay temas de eficiencia en los que se ha mejorado, como la simplificación de normas en decretos únicos, que seguirá haciéndose, porque eso representa mucho en productividad y costos para los empresarios. Igualmente, la reforma tributaria del 2012 redujo los costos laborales no salariales, en infraestructura se avanzó con la creación de la ANI, la estructuración de los proyectos, y de hecho la inversión en este sector ha aumentado. También se mejoró en educación superior, en recursos para fondos de capital privado orientados a innovación y emprendimiento.

¿Entonces por qué no se avanza?

Hay muchas cosas a destacar, pero hay muchas variables y todos los esfuerzos deberían encaminarse a que se mejore en cada una de ellas para que se dé el salto general. Lo que le está pasando a Colombia es que la productividad laboral es demasiado baja, comparada con la región y el mundo. Mientras no haya empeño para mejorarla, así haya toda la infraestructura del mundo, no se podrán aprovechar las mejoras en competitividad.

¿De quién es la responsabilidad?

En competitividad hay muchas cosas que dependen del Gobierno, pero en lo que se refiere a productividad, el rol de los privados es determinante. El Estado tiene que ser eficiente, pero las empresas deben tener un buen uso del capital y la gente. La productividad de las empresas es la de la economía en general.

¿Qué sigue ahora?

Los avances no son lo suficientemente extraordinarios para moverse de la posición en la que está en los escalafones internacionales, pero hay claridad de lo que debe hacerse para mejorar en temas muy específicos. Colombia está clasificado como un país de ingreso medio, pero no ha logrado superar las condiciones básicas para competir. Esto tiene que ver con la dispersión de condiciones que se dan entre los departamentos, pues hay casos críticos en materia de educación y salud, entre otros.

¿Hay más frentes?

Cuando uno mira los potenciadores de eficiencia, el país no está bien en la del mercado de bienes. Si no es eficiente y libre de distorsiones, es imposible que las empresas sean competitivas. De igual manera, el mercado laboral es poco, inflexible e informal. En resumen, si Colombia quiere avanzar, necesariamente debe trabajar en institucionalidad, educación, eficiencia de los mercados e innovación. Si se mueve en esas condiciones básicas y se enfoca a sacar a todas las regiones del rezago, se lograría subir muchos escalones en el ranking mundial.

¿Y el tema tributario?

En ese frente, hace 10 años estábamos casi en las condiciones que estamos hoy, vino la bonanza y nos olvidamos de lo que había que hacer, así que en el 2014 se hizo una reforma sobre unas condiciones que ya eran malas, con un sistema desbalanceado, con pocas empresas tributando (3.441), y pocas personas naturales, a quienes se puso a pagar más. Así, uno termina con un sistema tributario deficiente, porque nadie puede entender que un país se sostenga fiscalmente en solo 3.400 empresas. Sin una reforma, no va a haber recursos para el desarrollo.

Hecho el diagnóstico, ¿qué hacer?

Ya las tareas están definidas, hay que lograr un compromiso con las regiones, con incentivos para que se ocupen de mejorar y que usen de manera eficiente sus recursos. Hemos visto que hay cosas difíciles, pero sí se pueden hacer, se necesita una conciencia pública de no complacernos con resultados mediocres, como país debemos creer que sí somos capaces de obtener los mejores resultados. Eso es una decisión política y un compromiso local y nacional.