¿Por qué van ocho meses con una producción petrolera debajo del millón diario de barriles?

Atentados, líos con las comunidades, decisiones judiciales o ambientales y precios, las razones de la caída en la producción de crudo en el país.

La ruptura de un oleoducto provocó la contaminación del río Pamplonita.

Archivo Portafolio.co

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Infraestructura
POR:
javier acosta
septiembre 20 de 2016 - 11:31 a.m.
2016-09-20

Pese a que en los últimos 10 años (2006 – 2015), el sector petrolero colombiano aportó al Gobierno Nacional $215,9 billones, que le permitieron al Estado desarrollar proyectos sociales y de infraestructura de gran importancia para el país, para este 2016, la producción de crudo ha sufrido una significativa caída, que ha obligado a Colombia a apretarse el cinturón y a buscar recursos en otros sectores.

De acuerdo con cifras oficiales, durante los últimos ocho meses la producción petrolera en Colombia no ha logrado llegar al millón de barriles diarios, un hecho inusual teniendo en cuenta que en años anteriores la producción se mantuvo por encima de ese rango y era la meta del Gobierno y su ministerio de Minas y Energía. (Lea: Así fue la producción petrolera durante agosto)

En enero, la producción se ubicó en 986.000 barriles; en febrero, la cifra llegó a los 955.000; en marzo, se produjeron 917.000 barriles, apenas 2.000 barriles más que en abril, cuando la producción de crudo fue de 915.000 barriles.

Hasta mayo, la producción superó los 900.000 barriles (906.000). Luego de eso, la caída se acentuó: en junio se produjeron 888.000 barriles, en julio 843.000 y en agosto 827.000 (Lea: La extracción petrolera completa cinco meses de caídas y vienen más).

¿Cuáles han sido las razones de esta caída? Aunque el bajonazo de los precios del crudo a nivel internacional puede considerarse una razón de peso para esta merma productiva, otros hechos más cercanos a nuestra realidad, han afectado de igual manera la producción de crudo.

DECISIONES JUDICIALES


En febrero pasado, la Corte Constitucional suspendió un proyecto petrolero en Orito (Putumayo), que frenó las labores extractivas en dos pozos operados por Ecopetrol y Petrominerales.

La Corte terminó dándole la razón a la comunidad indígena Awá, que denunció que sus derechos habían sido vulnerados porque no se les consultó sobre la exploración en ese territorio y porque, según ellos, los trabajos sacrificaban su diversidad cultural y deterioraban su entorno y el medio ambiente.

Por cuenta de esa decisión, la producción diferida, es decir, aquellos barriles que no se pudiendo extraer para exportar, pese a que estaban disponibles en los campos, fue de 191 barriles al día.

Para la misma época del año, la Corte Constitucional ordenó también la suspensión de las actividades que se encontraran en una distancia inferior a dos kilómetros del límite del Resguardo Indígena Vencedor Pirirí de Puerto Gaitán (Meta), por las mismas razones de la suspensión en Putumayo: consulta previa a la comunidad.

Aunque los operadores cumplieron con la orden de la Corte y se adelantó la consulta con la comunidad para la reactivación de las actividades del campo, la suspensión también resintió la producción.

Otro duro golpe recibió el sector un mes después. En marzo, Hocol Ocelote-Guajorro paralizó operaciones, luego de que la Defensoría del Pueblo Regional Meta elevara una tutela en representación de la comunidad Awalibá, manifestando que no se realizó una consulta previa y exigiendo una indemnización por impactos ambientales y culturales.

La medida fue levantada en abril, pero su producción diferida fue de 65.000 barriles entre el 4 de marzo y el 1 de abril.


ATENTADOS, UN FLAGELO

Otros hechos, que han afectado la producción tienen que ver con los atentados terroristas en contra de la infraestructura petrolera.

En julio y agosto, la infraestructura del oleoducto Caño Limón Coveñas en el departamento de Arauca fue blanco de varias acciones con explosivos, que habrían sido detonados por el Eln (Vea: Atentado a oleoducto Caño Limón-
Coveñas causó derrame de crudo
).

Sus consecuencias: freno de actividades de exploración y millonarias pérdidas.

Además de los efectos sobre la economía, cada atentado puso en riesgo los ríos de la región y la tranquilidad de sus habitantes.

OTROS HECHOS


La toma de una planta en Gibraltar por parte de miembros de la comunidad indígena U’wa, así como el cierre de una vía en Putumayo por parte de unos campesinos, también pusieron en jaque por varias semanas la producción de hidrocarburos en el país.

El mes pasado (agosto) las vías que de Mocoa conducen a Puerto Asís y San Miguel, Bajo Putumayo, fueron bloqueadas por al menos 5 mil campesinos, cerrando dos puntos estratégicos del departamento.

Estos bloqueos afectaron el paso de vehículos hacia el interior del país, impactando la industria petrolera.

Otro hecho tiene en vilo al sector. La caída del puente del Río Charte, que comunica a Yopal con Aguazul, podría ser ahora el causante de otra caída de grandes proporciones.

Sin embargo, este hecho aún no ha causado afectación a la producción porque las empresas están utilizando su capacidad de almacenamiento.


APORTE AL PAÍS


Según un reciente estudio de Campetrol, durante los últimos diez años, el sector petrolero colombiano aportó al Gobierno Nacional $215,9 billones, lo que significa un promedio anual de $21,5 billones.

Estos dineros llegaron a las arcas del Estado a través de cuatro vías, la primera, por derechos económicos que pagan las operadoras a la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) por la adjudicación de los contratos; la segunda, por regalías (contraprestación económica que recibe la nación por la explotación de un recurso natural no renovable); la tercera, por el pago de impuesto de renta, aranceles e IVA que cancelaron las empresas petroleras; y la cuarta, por los dividendos generados por Ecopetrol.

Por el primer concepto (derechos económicos), ingresaron al Gobierno $4,3 billones. Este es el rubro que menos pesa dentro de los aportes del sector petrolero a la nación.

A través del segundo concepto (regalías), el Gobierno obtuvo beneficios por el orden de los $60 billones durante los últimos 10 años, y es el tercer rubro más significativo, teniendo su máximo nivel en el 2012, época en la que por esta vía ingresaron $8,6 billones.

Por su parte, por imporrenta, la nación obtuvo $90 billones de ingresos vía sector petrolero. El 2014, fue el año que más recursos se generaron por este rubro con $24,1 billones.

Finalmente, por dividendos de Ecopetrol, el Gobierno obtuvo $61,6 billones, teniendo la cúspide en el 2013 cuando se aportaron por esta vía $13,2 billones.

No obstante, el año anterior el Estado no recibió ingresos, único periodo en el que se registró esta cifra.

Entre el 2006 y el 2014, los ingresos aumentaron un 78%.