Industria del cemento enfila sus baterías para este año

En el 2016 los despachos y la producción del insumo cayeron. Este año, el reto es proveer material para vivienda e infraestructura.

Cemento

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febrero 26 de 2017 - 06:24 p.m.
2017-02-26

Luego del anuncio del Dane de un crecimiento de 2 por ciento en el PIB del país el año pasado, el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, señaló que “el comportamiento en el 2017 será mejor”. Para ello, la industria cementera será clave de la mano del sector constructor.

Vale recordar que el pronóstico de crecimiento del Gobierno para este año es de 2,5 por ciento y, tras ese objetivo, el Ministro destacó varios frentes que impactarán positivamente al país que, como han advertido gremios y analistas, en el 2017 “estará en obra”.

(Lea: Especial/ Colombia en obra). 

Según Cárdenas, “entran en plena marcha programas de alto impacto en materia de crecimiento económico como el desarrollo de los proyectos de vivienda, la puesta en marcha de las 4G y las aulas escolares, entre otros que han impulsado el optimismo del Gobierno”.

Esta sería la respuesta a un 2016 que, vale reconocerlo, fue de altibajos para la economía y, por lo tanto, para la mayoría de los sectores. La industria de la construcción y, con esta, la del cemento, no fueron la excepción; sin embargo, tras los ajustes de rigor en materia tributaria y otras decisiones, las cartas quedaron jugadas para seguir fortaleciéndose en el mercado nacional.

En línea con la opinión del Ministro, y tras afrontar retos significativos en su gestión durante el 2016, Cementos Argos prevé que la dinámica en la edificación de viviendas, el inicio de los cronogramas de ejecución de los proyectos 4G y el aumento en la construcción de vías terciarias, entre otras obras, reactivarán el consumo del material en el país.

(Ultracem le pone toda la fuerza al puente Pumarejo). 

Según la compañía, las proyecciones de Cementos Argos en el país impulsarán, aún más, su participación. “De hecho, ya fue elegido como proveedor para 40 unidades funcionales de los proyectos de 4G”, reveló su presidente, Juan Esteban Calle.

CON LA CONSTRUCCIÓN 

Los datos de Cemex Colombia también dan cuenta de la dinámica, pues destacan que la industria cementera representa alrededor del 3 por ciento del PIB y uno de sus principales aportes al crecimiento económico se da –precisamente– a través de su estrecha relación con el sector de la construcción.

Según Ricardo Naya, presidente de la empresa en el país, esto incluye la contribución en el desarrollo económico y social a través de la ejecución de una infraestructura de transporte competitiva y de la reducción del déficit habitacional.

Tras ese objetivo, la construcción ha sido uno de los más dinámicos y de mayor aporte al desarrollo del país en los últimos años.

Incluso, también ha servido como sector contracíclico, en una coyuntura de debilidad de la demanda interna y externa. De esta manera –explica Naya– la industria cementera contribuye mediante la generación de inversión productiva y empleo de calidad.

Para el directivo, “prueba de ello es que los últimos años las principales compañías cementeras en el país han realizado importantes inversiones de capital, tanto en ampliación de capacidad instalada, como en compra de equipos con el fin de poder atender la creciente demanda nacional”.

De esta forma –reveló–, la capacidad de producción del material pasó de 14 millones de toneladas métricas (TM) en el 2005, a 19 millones actualmente, con proyectos de ampliaciones que sumarían una capacidad total de 22 millones de TM al 2020.
A lo expuesto por Naya se suma otra de las fortalezas de las compañías que le están apostando a una Colombia en obra, a través de la infraestructura y la construcción de vivienda y otros usos: su llegada a las regiones.

LA PRESENCIA REGIONAL TAMBIÉN ESTÁ EN LA AGENDA

Jaime Hill Tinoco, presidente ejecutivo de Holcim Colombia, también tiene una lectura del impacto de la industria en la economía del país que está relacionada con las regiones.
El directivo asegura que, en el caso de la compañía, uno de los aportes tiene que ver con la llegada a las zonas en las cuales tiene operación. “Además, impuestos y regalías se traducen en obras y en programas para el progreso y el bienestar regional”, anota Hill.

Esa apuesta de la industria cementera le está apuntando –además de la infraestructura– a la segunda fase del programa de gratuidad, que ofrece 30.000 casas y apartamentos, precisamente, en municipios de categorías 3, 4, 5 y 6, a los cuales no se llegó con las primeras 100.000.

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