Robo de crudo al Oleoducto Trasandino
disminuyó 78% en el primer trimestre

El promedio de barriles hurtados se redujo de 985 por día entre enero y marzo del 2015, a 214
por día en el mismo periodo del 2016.

La ruptura de un oleoducto provocó la contaminación del río Pamplonita.

Archivo Portafolio.co

Infraestructura
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Portafolio
mayo 10 de 2016 - 04:10 p.m.
2016-05-10

En más de 700 barriles promedio por día se redujo el hurto de petróleo al Oleoducto
Trasandino (OTA) durante el primer trimestre del 2016, respecto al mismo periodo del
2015. Así lo aseguró Ecopetrol este martes.

Mientras que entre enero y marzo del año pasado se sustrajeron de forma ilegal del oleoducto un promedio de 985 barriles por día, en los mismos tres meses del 2016 la cifra bajó a 214 barriles por día, que equivale a una disminución del 78%.

De acuerdo con la petrolera, el resultado es producto de la estrategia que desarrolla Ecopetrol desde hace año y medio con la participación de distintas áreas de la Vicepresidencia de Transporte y Logística, para hacer frente al apoderamiento de petróleo del oleoducto.

Dicha estrategia incluye actividades operativas, sociales y jurídicas, apoyadas con acciones de la Fuerza Pública y la Fiscalía.

Así mismo, las autoridades locales de Tumaco pusieron en marcha un plan de recuperación del espacio público que ha permitido demoler cinco inmuebles construidos sobre el Derecho de Vía del OTA, es decir, sobre la franja por donde pasa la tubería, que se estableció con base en autorizaciones legales para garantizar las inspecciones, los mantenimientos y la seguridad de la infraestructura.

En este caso, el Derecho de Vía del Oleoducto Trasandino lo constituyen 10 metros a lado y lado del tubo, sobre los cuales está prohibido construir todo tipo de edificaciones, establecer cultivos o sembrar árboles de raíces profundas.

La Fuerza Pública y los organismos de investigación han detectado casas sobre el
Derecho de Vía del OTA, que se utilizan como fachada para facilitar el robo del hidrocarburo.

El hurto se materializa mediante la instalación de válvulas ilícitas a través de las cuales los delincuentes sustraen el crudo y lo transportan por mangueras hasta refinerías ilegales, donde es procesado de manera artesanal para convertirlo en insumo dentro del proceso de elaboración de pasta de coca.

A las pérdidas económicas por el robo del producto se suman los impactos negativos que tiene este delito sobre el medio ambiente, pues los delincuentes solo utilizan el 38% del producto, mientras que el 62% restante es desechado en suelos y ríos, generando graves problemas de contaminación en fuentes hídricas, cultivos y capa vegetal.