La cuarta revolución industrial en el mercado de capitales

Estamos en una transición cuyo resultado alterará radicalmente la forma en que analizamos, negociamos e invertimos en los activos financieros, como hoy se conocen.

Revo

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POR:
Portafolio
febrero 20 de 2018 - 09:29 p.m.
2018-02-20

Es innegable que nuestra generación está en medio de una transición cuyo resultado alterará radicalmente la forma en la que analizamos, negociamos e invertimos en activos financieros, al menos, en los que ahora conocemos.

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Para empezar, vale la pena hacer un repaso por los ciclos que han llevado al ser humano a convertirse en dominador de su entorno.

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Empezamos con el uso de la energía del agua y el vapor para mecanizar la producción; después, la energía eléctrica ayudó a crear la producción en masa que daría al capitalismo la fuerza para aplacar cualquier otro modelo económico existente; la tercera ola usó la electrónica y la tecnología de la información para automatizar los procesos, y las inversiones en acciones, bonos y divisas llegaron a todas las masas; ahora sólo se necesita estar conectado a la nube para acceder al conocimiento y a millones de alternativas de inversión, desde el capital más pequeño hasta el más grande confluyen en las grandes bolsas del mundo.

La cuarta revolución industrial está llegando y acelera a tasas exponenciales, alterando todas las industrias; con una capacidad de almacenamiento, acceso al conocimiento y un poder de procesamiento sin antecedentes en la historia humana.

El impacto en los sistemas de análisis de datos macroeconómicos, el uso de algoritmos para comprar o vender y la forma como nos relacionamos con los activos financieros, serán muy diferentes en los próximos años.

Seguramente, el reemplazo de la mano de obra calificada en nuestro sector financiero será evidente, lo que podría generar mayores desigualdades en la economía, aún más, cuando en un mundo inundado de liquidez, la diferencia entre los rendimientos que entrega el capital y los ingresos laborales se expande cada vez más. Tendremos que prestar especial atención a las brechas sociales.

Por ejemplo, el acceso a los mercados financieros mutará adaptándose a un universo sin intermediarios, afectando de manera directa la generación de ingresos en el sector.

Será premiada la agilidad en la innovación; quienes con plataformas globales digitales lleguen de manera rápida y económica a donde otros no han llegado; quienes reemplacen los procesos obtendrán nuevos clientes, quienes sin lugar a duda buscarán cada vez productos más estructurados, alternativas más rentables y derivados más exóticos.

En algunos años, los reguladores deberán prestar especial atención a los espacios “plataformas” en donde convergen compradores y vendedores intercambiando acciones, bonos, pares de divisas y criptomonedas sin supervisión, sin una ley diferente a la oferta y la demanda.

En estos espacios, los algoritmos cobrarán una importancia sin precedentes, pues comprar y vender activos de esa manera es virtualmente imposible para un ser humano.

Con respecto a la regulación de los Bancos Centrales, podemos remontarnos a analizar el principio del dinero. Todo empieza en Inglaterra en 1694 con la creación del primer Banco Central del mundo, que buscaba satisfacer las necesidades de unas transacciones cada vez más frecuentes, con reconocimiento por parte de la población, divisibilidad, fácil transporte y dificultad de falsificación; así se constituyó el dinero como medio de pago y empezó el capitalismo como lo conocemos; luego los mercados de capitales llegarían años después a canalizar la riqueza y brindar alternativas de inversión a la población.

¿Qué hubiera sido de los bancos comerciales si las transacciones se hubieran realizado desde entonces directamente entre las personas? ¿Qué será de esos bancos con la llegada de conceptos como el blockchain? ¿Cómo se realizarán las transacciones en los mercados financieros en 10 años?

Algo que también podría cambiar con el ingreso de la inteligencia artificial a los mercados será la volatilidad; estos crecientes métodos de operación hacen que los mercados sean más líquidos, descartando además el elemento emocional en la formación de precios.

Con seguridad eventos como el flash crash asociado a errores humanos: el Dow Jones 06 de mayo 2010, Tesoros de Estados Unidos en octubre 2014, S&P, AUD y SAR en agosto 2015, o el CSI 300, se eliminarán de la historia y las transacciones serán más baratas, rápidas e inteligentes para el cliente.

Incluso las más recientes caídas en las primeras semanas de febrero de las bolsas europeas, asiáticas y norteamericanas, en donde alcanzamos a ver pérdidas de cerca del 10% por el nerviosismo provocado por un repentino aumento en la volatilidad que restó un billón de dólares en capitalización bursátil, podrían olvidarse al eliminar el componente humano en la negociación.

De hecho, gran parte del trading actual intenta capitalizar una gran cantidad de órdenes a velocidades muy rápidas en múltiples mercados y múltiples parámetros de decisión, basados en instrucciones programadas; sin embargo, siempre hará falta tener un corazón lleno de sangre caliente para saber cuándo retirarse, elegir una inversión con instinto e intuición. Así, y tal como lo ha demostrado la experiencia humana, el equilibrio es la respuesta para casi todo en la vida.


Juan Carlos Cendales
Director de Divisas Credicorp Capital Colombia S.A.

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