‘Las restricciones a los mataderos están fomentando la ilegalidad’

Ricardo Sánchez, presidente de Unaga, dijo que el Decreto 1500, que cerró más del 40% de las plantas, no contempló políticas contra la informalidad.

Ricardo Sánchez

Ricardo Sánchez, presidente de la Unión Nacional de Asociaciones Ganaderas de Colombia (Unaga).

CLAUDIA RUBIO/CEET

POR:
Portafolio
junio 11 de 2018 - 07:58 p.m.
2018-06-11

En los últimos dos años, el sacrificio formal de ganado bovino disminuyó 15%, debido a la alta informalidad que ha ganado terreno en este sector.

Ricardo Sánchez, presidente de la Unión Nacional de Asociaciones Ganaderas de Colombia (Unaga), asegura que esto tiene que ver con el decreto 1500, el cual generó el cierre de más del 40% de las plantas de sacrificio del país, lo cual habría dado espacio, según él, a una plataforma de transformación de la que hoy en día hace uso el abigeato.

Lea: (‘Sí o sí cerraremos todos los mataderos que no cumplan’: director del Invima).

En diálogo con Portafolio, Sánchez indicó que no está del todo en contra de esta norma, por lo que eleva los estándares sanitarios del país, sin embargo, no contempló políticas de contingencia contra la informalidad.

Lea: (Alrededor de 230 mataderos bovinos serán cerrados por el Invima).

¿Cómo le fue a la producción de carne bovina el año pasado?

El sacrificio en el 2017 se contrajo 7%, con respecto al 2016. Las cifras que muestra el Dane indican que han venido perdiendo representatividad en la medida en que este procedimiento oficial registrado está ampliamente subvaluado por el sacrificio clandestino, agudizado aún más por el cierre de las plantas en aplicación del Decreto 1500. Y antes, entre el 2016 y el 2015, hubo una caída del 8%. Hace tres años sacrificábamos por encima de 4 millones de animales y ahora estamos 3,3 millones.

¿Qué otras consecuencias generó el Decreto 1500?

El cierre de las plantas de sacrificio ha generado una plataforma de transformación que hoy en día hace uso de ella el abigeato. Es cómodo para encontrar una plataforma de transformación que cada día se vuelva más amplia por el cierre de las plantas. Cuando se roba un animal lo más complicado se vuelve en donde lo transformo para llevarlo al consumidor, pero si existe esa amplia plataforma que es el 44,4% de plantas que se tuvieron que cerrar y que se trasladó a un sacrificio ilegal, es más fácil. No estoy diciendo que, lo que se esté transformando se roba en esas plantas que se cerraron, lo que quiero decir es que todo eso se fue a un mundo clandestino. Y eso favoreció la transformación del abigeato, por eso se ha incrementado.

No es que esté en contra del decreto 1500, que tiene una filosofía adecuada y es un decreto que necesita el país, pero lo que sí nos ha mostrado la implementación del decreto es que faltaron instrumentos para contrarrestar el incremento de la informalidad. Debe revaluarse y estudiarse de manera clara esta problemática, para generar unas políticas de contingencia.

¿Qué ha pasado con los precios al productor, que algunos consideran que no son competitivos frente a los internacionales?

Nuestro precio al productor es cada vez más competitivo, no quiero entrar a polemizar, pero esas son las cifras. Cuando la industria dice que no somos competitivos con los precios internacionales de la leche, les digo que sí son competitivos. Y lo van a ser cada vez más.

Lo que va a lograr que sea así es que en la fórmula hay un componente que entra a ser ponderado para generar el valor del incremento, que es el precio internacional de la leche.

Los precios internacionales han tenido inflexibilidad en el precio, por lo que oscilan hasta casi en un 50%, mientras que los nuestros se han sostenido en el tiempo. Claro está que esto está en contra del productor, por lo que si el precio ha sido competitivo, pues ha sido menos remunerativo para el productor. En términos reales, la diferencia del 2008 al 2017 ha sido del orden del 4%, en las zonas que se paga sin bonificación y en las que sí, en términos reales, la diferencia ha sido del 9%. Para el año anterior la variación casi fue imperceptible en términos reales. En nominales, para el año anterior, fue del 3% frente a una inflación de 4,09%. Es decir el negocio para el productor de leche en los últimos ocho años ha sido de pérdida, en términos reales.

¿Cuáles son los retos para el sector lechero, en los próximos años?

Consideraría que son siete: el cambio climático; la revaluación en la tasa de cambio; la deficiente infraestructura de acopio y de procesamiento en zonas de producción; el déficit en la infraestructura vial y de servicios; los altos costos de producción; gran parte de los productores no tienen acceso a los avances en tecnología y la débil penetración en los mercados externos.

¿Cuáles podrían ser las claves para las exportaciones tanto de leche como de carne bovina?

Nosotros no vamos a poder competir con entidades que llevan muchos años manejando los grandes volúmenes de comercialización de leche. Lo que sí podemos hacer es posesionar en el mercado internacional subproductos lácteos que tengan características diferenciadas. Si se hace un trabajo juicioso al respecto, vamos a tener una ventana que permita oxigenar el precio interno, pensando en productos diferenciados como achiras, entre otros.

En la carne funciona exactamente igual, hay productores de carne que cada vez generan mejor calidad en su producto que tiene mayor ‘terneza’ y mayor ‘marmoleo’.

Esa carne es la que deberíamos pensar en ubicar en mercados específicos, que tengan un valor agregado. Esto, porque la colombiana se produce de manera orgánica, no en confinamientos, lo cual genera una diferenciación, incluso hasta en el manejo ambiental.
En China, por ejemplo, se deberían buscar los estados con mayor consumo per cápita en carne, para ubicar nichos específicos, que son aquellos que están dispuestos a pagar un mejor precio por una carne de mejor calidad, con condiciones diferenciales del mercado; algo premium con base a pasturas y con menos perjuicio en el medio ambiente.

EXCLUSIÓN EN NEGOCIACIONES DE LA ALIANZA DEL PACÍFICO

Para Ricardo Sánchez, presidente del citado gremio manifestó que “no veo otra posibilidad distinta a que haya una exclusión del sector lácteo y del cárnico de las negociaciones en la Alianza del Pacífico con los posibles Estados Asociados”.

Agregó que “esto, impactaría de manera importante en el empleo y el ingreso de mas de 500.000 familias en el país”.

Asimismo, indicó que “sería desastroso por el impacto de importar leche, tanto de Australia como de Nueva Zelanda. Sin contar que se genere una posibilidad de triangulación con México y con Chile”.
Finalmente considera “que no debería existir la más mínima posibilidad de que ingresaran estos productos en la negociación”.


Andrés Felipe Quintero Vega

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