Las cartas del país para que la guerra comercial no afecte a la industria

Ante una posible sobreoferta de acero y aluminio extranjero, voces del sector privado proponen adoptar unas medidas de salvaguardia.

Acero

Según cifras de Camacero, Colombia exporta 76.000 toneladas de acero al año.

Reuters

POR:
Portafolio
abril 05 de 2018 - 09:20 p.m.
2018-04-05

Las medidas arancelarias del presidente estadounidense Donald Trump, que han desatado la guerra comercial, tienen tintes de la teoría del caos, por lo que cada acción tomada desde Washington puede cambiar el panorama de industrias completas.

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Este es el caso del acero y del aluminio a nivel mundial, que dadas las circunstancias con los nuevos aranceles estadounidenses, podría provocar una sobreoferta global que buscaría aterrizar en nuevos mercados, como el colombiano.

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Anticipándose al efecto que podría ocasionar en la industria local, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo envió un documento –al cual tuvo acceso Portafolio– a la Andi, con el fin de abrir una discusión nacional en el sector privado, sobre las posibles rutas a tomar frente a la guerra comercial en curso, independientemente de si Estados Unidos decide o no excluir a Colombia de los aranceles del acero y del aluminio.

Algunas voces del sector privado han estimado tres caminos para proteger la industria nacional del acero y del aluminio: imponer medidas antidumping, salvaguardias o subir aranceles.

Asimismo, analistas del Ministerio de Comercio están constantemente siguiendo las medidas tomadas por la Unión Europea, Costa Rica y China, para evaluar qué medidas locales se podrían aplicar a futuro.

Andrés Ramírez, director ejecutivo de Camacero (Cámara Colombiana del Acero), aseguró que “calcular la afectación para el mercado colombiano sobre una posible sobreoferta de acero a nivel mundial, es aún muy anticipado”.

En el último informe elaborado por Camacero, el mismo Ramírez apuntó que “aunque aumente la oferta de productos, dado un importante porcentaje que ya no entrará a Estados Unidos, si los fundamentales del precio del acero continúan subiendo su valor, es muy poco probable que los costos del metal descienda. Adicionalmente, se debe tener en cuenta que algunos de estos productos no entrarán a varios países, como es el caso de Colombia donde no se recibe por ejemplo las barras chinas”.

El directivo realizó una radiografía del consumo de acero en Colombia, al describir que de las 3,5 millones de toneladas que se utilizan, 2,2 millones son importadas, o sea dos tercios del total.

No obstante, Juan Manuel Lesmes, director de la Cámara Fedemetal de la Andi, ya había dicho que “el impacto más fuerte para Colombia con los aranceles es que con un país como China, que produce más de 700 millones de toneladas de acero al año, si llegan a perder el mercado de Estados Unidos, probablemente ellos van a feriar ese acero en el resto del mundo y podemos estar en peligro de una invasión masiva esos productos. Eso sí afectaría realmente a la industria colombiana”.

Vale recordar, que la comunicación del Mincomercio surge como respuesta a la carta del presidente de la Andi, Bruce Mac Master, en la cual le pidió a la cartera redoblar los esfuerzos para quedar que el país quede excluido de los aranceles del acero y el aluminio. La misiva de Mac Master se generó un día después de que Estados Unidos anunciara que Australia, la Unión Europea, Corea del Sur, Argentina, Brasil, México y Canadá, quedaban exentos temporalmente de los aranceles.

Incluso, el presidente de la Andi tuiteó el pasado miércoles que “esperamos que EE. UU. exima a Colombia de lista de aranceles de acero y aluminio. No existe ninguna de las razones aplicables a China. Pero debemos reconocer que la defensa que se hace de la industria y trabajadores norteamericanos pone los puntos sobre las íes del comercio desleal”.

En cuanto al proceso para que Colombia haga parte de esa lista de países, el Mincomercio dijo que el 15 de marzo se envió la solicitud formal a EE. UU. para quedar excluidos y que el pasado 28 de marzo, EE. UU solicitó aún más información. Los tres argumentos principales de la cartera para no sufrir los aranceles fueron que Colombia no representa ni el 1% de las importaciones de acero y aluminio en EE. UU., que el país es un socio importante en términos de seguridad y estabilidad en la región, y que la balanza comercial es superavitaria para la nación norteamericana.

Igualmente, uno de los encuentros claves de la próxima Cumbre de las Américas, en Lima, Perú, será el de la ministra de Comercio, María Lorena Gutiérrez, con el secretario de Comercio estadounidense, Wilbur Ross, con el fin de poder reforzar esos argumentos.

El segundo camino que tiene Colombia para quedar marginado de los aranceles es que los exportadores colombianos de acero y aluminio dialoguen con sus compradores en Estados Unidos, con el fin de que estos soliciten la exclusión del país de los gravámenes, a la Oficina del Representante de Comercio Exterior de Estados Unidos (USTR).

El presidente Analdex, Javier Díaz, dijo que “debemos esperar para conocer la medida específica (...). Yo esperaría que Colombia, que no es un jugador importante en este comercio, quede excluido por la cláusula de minimis, que permite dejar por fuera a todos aquellos países que representan menos del 5% del comercio de los bienes en cuestión”. Colombia exportó el año pasado a Estados Unidos US$226,7 millones, entre aceros de toda clase, tuberías y aluminio.


Andrés Felipe Quintero Vega
En Twitter: @QuinterovAndres

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