‘Las cuotas agrícolas ofrecidas por Japón al país son ridículas’

Jorge Bedoya, presidente de la SAC, dijo que hay grandes oportunidades comerciales en la nación asiática para frutas tropicales, cítricos, cerdo y pollo del mercado nacional.

Jorge Bedoya, presidente de la SAC, reclamó del Gobierno más coherencia con el plan Colombia Siembra.

Jorge Bedoya, presidente de la SAC.

Juan Carlos Domínguez

POR:
Portafolio
abril 15 de 2018 - 06:20 p.m.
2018-04-15

El Lejano Oriente busca ser, para el gremio agricultor y agropecuario, un proyecto cercano y con amplias oportunidades, por lo que durante las negociaciones del acuerdo comercial con Japón aspiran a tener grandes cuotas de entrada para productos como el pollo, cerdo, frutas, entre otros.

En diálogo con Portafolio, Jorge Bedoya, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), dijo que hasta el momento las cuotas agropecuarias y agrícolas son “ridículas”, mientras que Japón busca tener grandes asignaciones en materia de manufacturas y bienes industriales. 

¿Qué balance hace de las exportaciones del sector durante el año pasado?

Si se miran las cifras recientes, se mantiene una dinámica en los cinco sectores que tradicionalmente han sido exportadores como las flores, por el tema de San Valentín a Estados Unidos y lo que han desarrollado en otros mercados es importante. También está el banano, que incluso tiene contratos a mediano y largo plazo, particularmente en el mercado europeo; la palma, con un gremio que ha hecho un esfuerzo enorme de reconvertirse y pensar en los temas de exportación, y el café, que sigue siendo una espina dorsal de nuestro país.

¿A qué otros elementos atribuye el incremento de las ventas externas?


A los nuevos productos que están entrando al circuito exportador. El caso del cacao es muy particular; el gremio de este producto dice que en 10 años no solo eliminaron las importaciones, sino que casi el mismo volumen de compras externas las convirtieron en exportaciones. A este ejemplo se le suman la panela y el aguacate hass.

En parte también ha sido por temas de precios, nuevos mercados a partir de oportunidades comerciales desarrolladas con los TLC, pero para mí el elemento más importante es la visión de los empresarios, de ver que sí se puede exportar y que le han apostado a eso.

¿Cómo afecta la tasa de cambio a los agricultores exportadores?

Alguien me daba un ejemplo en el caso del banano la semana pasada, en la asamblea de Augura, que cuando empieza a caer la tasa de cambio, se dan menos ingresos y con los costos, que es difícil bajarlos, pues la gente empieza a recortar fertilizantes, drenajes, etc.
Esto puede terminar impactando la productividad en la tierra y por lo tanto, la de los frutos hacia adelante. Lo mismo le pasa a los floricultores, palmeros, azucareros, entre otros. Sin embargo, aspiramos a que este año los volúmenes de exportación se puedan mantener.

¿Cómo van los procesos fitosanitarios con la Unión Europea?

La Unión Europea anda discutiendo unos reglamentos, que podrían llegar a generar trabas por el tema del uso de cierto tipo de productos en el cuidado de los cultivos de exportación. El año pasado nos tocó enviarles una carta, por intermedio del Gobierno, porque querían imponer restricciones a unos productos que usan en muchos sectores agricultores.

¿Qué otras barreras faltan por derribar en la UE?

Cuando uno habla de comercio exterior de productos agropecuarios, la barrera que a la larga menos importa es el arancel, porque es fácil negociarlo, pero después vienen los requisitos fito y zoosanitarios, de inocuidad de los alimentos y de buenas prácticas de cultivos e inclusive el tema de empaques. Hay dos caminos: el primero, que es mirar cuáles de esos requisitos son trabas al comercio o cuáles obligan realmente a los productores a transformarse antes de acceder al mercado.

En este sentido, un ejemplo sería el de Japón, donde estamos negociando un acuerdo. Las ofertas de ellos son ridículas para el potencial que tiene Colombia en ciertos productos. Pero aún si Japón mejora las ofertas, el tema en cuestión terminará siendo cómo lograr que los productores que decidan meterse a ese mercado puedan cumplir con los estándares.

¿Estaríamos listos para cumplir los estándares?

En algunas cosas sí y en otras no. Hay productores que van pensando que van a llegar de una vez al mercado japonés y lograr estar a la altura de los estándares, pero si las ofertas son tan ridículas, pues a los productores colombianos no les va a interesar.

¿Qué ha venido pasado con esa negociación comercial?

Los japoneses tienen un gran interés en traer productos industriales a Colombia, pero en el tema agropecuario nacional no abren prácticamente nada allá. Las cuotas que están planteando los contingentes son muy pequeños. Japón importa unas 700.000 toneladas de carne de pollo y el contingente que está ofreciendo es de 120 toneladas.

Algo similar sucede con el cerdo. Ahí es donde vemos que la negociación es desbalanceada. Lo que le hemos dicho al Gobierno es que del afán no queda sino el cansancio. El Gobierno no puede cerrar la negociación, si es que las ofertas no son satisfactorias para el sector agropecuario.

¿Qué grandes oportunidades comerciales hay en Japón?

Las hay para las frutas tropicales, cítricos, cerdo y pollo, al igual que la consolidación de las flores y el banano.

¿Qué opinión tiene de lo sucedido con el arroz y Ecuador?

Aquí lo que ha habido es una inconsistencia en las señales de política pública. Primero, el Gobierno motivó a los productores de arroz con el programa de Colombia Siembra. Se generaron 800.000 toneladas de arroz que terminaron almacenadas. Por otro lado, el Ministerio de Comercio negoció unas cuotas de importación con Ecuador.

BALANCE DEL GOBIERNO SANTOS EN EXPORTACIONES

El presidente de la SAC, Jorge Bedoya, dijo que “ver que en ocho años del gobierno del presidente Santos los cinco productos siguen siendo los bandera, uno diría desde el punto de vista de la balanza comercial, que hay un enorme trayecto por recorrer. Por otro lado, indudablemente el ICA ha generado admisibilidades, que es un elemento positivo.

Se ha venido diversificando de alguna manera, con nuevos jugadores en materia de exportaciones en mercados específicos, como el caso del aguacate y la panela. El ejemplo del binomio exitoso entre el empresario del campo y el Gobierno Nacional debe replicarse. Por eso tenemos gran expectativa con lo que ocurra con Japón, Turquía y los estados asociados de la Alianza del Pacífico”.

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