Personas pierden cerca de 52 horas al año en filas de bancos 

Un estudio reveló que esta situación está presente en naciones en las que no se ha logrado una mayor inclusión financiera.

Filas

El 97 por ciento de las transacciones se hacen en dinero contante y sonante.

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octubre 31 de 2017 - 08:45 a.m.
2017-10-31

Justo en momentos en que se advierte que el tiempo es oro y que a los individuos este no les alcanza para atender sus compromisos diarios, un estudio revela que, por las diligencias que se hacen en las sucursales físicas de los bancos, una persona pierde unas 52 horas al año, esto es, un poco más de cuatro horas al mes.

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Esto sin contar con el tiempo que tarda la persona en desplazarse desde su casa u oficina hasta la sucursal bancaria más cercana, lo cual, sin duda, incrementa el tiempo perdido para hacer transacciones que, en la actualidad, se pueden hacer a través de cualquiera de los canales electrónicos de que disponen las entidades.

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Esas mismas operaciones, entre las cuales se cuentan retiros de dinero en efectivo, transferencias de recursos a otras cuentas, pagos de servicios públicos y de impuestos, podrían tomarles a esas mismas personas tan solo una hora al mes y no un promedio de 4 horas y media, advierte un estudio de la firma VeriTran.

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“El usuario digital, aquel que hace un uso intensivo de la banca móvil o de la banca en línea, invierte solo 60 minutos por mes. Esto equivale a un ahorro de 3 horas de filas en los bancos”, dice Marcelo Fondacaro, vocero de VeriTran.

Ese tiempo es suficiente para realizar al menos 40 transacciones al mes de más de un minuto cada una, lo que le permite ahorrar 200 minutos de vida, es decir, 3 horas y 20 minutos al mes, tiempo que puede dedicar a otras actividades productivas o al descanso en familia.

TAMBIÉN EN OTROS PAÍSES


El estudio, que cobijó varios países y entidades bancarias de Latinoamérica, evidenció que este no es un problema solo de Colombia, sino que está presente en otras naciones que no han logrado una mayor inclusión financiera.

Este es un problema –dice Fondacaro– que ya está resuelto en la mayoría de países del norte de Europa, donde son pocas las personas que van a las sucursales físicas de los bancos y el uso del efectivo es muy bajo.

Y mientras que en países como Suecia el uso del dinero en efectivo en las transacciones diarias es apenas del 3 por ciento y casi todos los pagos son digitales, en Colombia es todo lo contrario: el 97 por ciento de las transacciones se hacen en dinero contante y sonante, según una encuesta reciente del Banco de la República.

El experto advierte que esto no es un asunto solo de la incursión y el uso de las tecnologías, sino que también le compete al nivel de bancarización que hay en cada una de las economías de la región, donde los países más avanzados ostentan una tasa promedio del 50 por ciento.

Un dato que contrasta con el de algunos países europeos, donde esa inclusión financiera llega casi al 97 por ciento de la población o con el 87 por ciento de aceptación de los medios de pago que tiene el comercio en Estados Unidos.

“Cuando eso se traslada a Latinoamérica se tiene que apenas un 25 por ciento de la población tiene tarjetas de crédito, y el mismo porcentaje cubre a los comercios con datáfonos”, insiste.

Si bien Colombia tiene un nivel de bancarización del 78 por ciento de su población, según el más reciente informe de Inclusión Financiera del programa Banca de las Oportunidades, mantiene una alta preferencia por el efectivo, entre otras razones porque la gente lo ve como el medio de pago de más fácil acceso y porque este les proporciona mayor seguridad.

Banqueros consultados coinciden en esta realidad, pero advierten que no se pueden desconocer los esfuerzos que se hacen la mayoría de bancos en el país por proporcionarles a los usuarios canales y herramientas que les faciliten el acceso a los servicios, incluso a cero costos.

Y aunque reconocen que falta un buen trecho por educar a la población en el uso y la aceptación de estas tecnologías, advierten que cada día son más las personas que utilizan esas nuevas aplicaciones y menos las sucursales físicas.

Cifras de la Superintendencia Financiera indican que los montos transados por banca móvil crecen a un ritmo anual del 108 por ciento y los que se mueven por internet lo hacen al 4 por ciento, mientras que los de las sucursales físicas caen un 10,3 por ciento anual.

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