'Los empresarios deben ser actores en el posconflicto'

La clave de la transformación del campo y de Colombia es que la economía de mercado llegue con inversión empresarial y con una apertura de mercados.

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El alto comisionado para la Paz dice que "este acuerdo permite meternos en la otra Colombia y reunificar al país. Eso lo podemos hacer si las empresas ayudan a la implementación".

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Economía
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Portafolio
septiembre 26 de 2016 - 09:43 a.m.
2016-09-26

Sergio Jaramillo, alto comisionado para la paz, asegura que con la implementación de los acuerdos Colombia entrará en una fase acelerada de modernización, en donde el campo será uno de los motores económicos del país y el empresariado tendrá un papel privilegiado en promover el desarrollo a nivel regional.

¿Qué significa para el sector privado y la economía del país la firma del acuerdo de paz?
Convertirse en un país que ya no carga un conflicto armado a sus espaldas y que entra, si se implementan los acuerdos, en una fase acelerada de modernización.

¿Han recibido bien lo acordado en La Habana?

Creería que sí. En esta ronda que hicimos intensa de pedagogía con ellos en las diferentes ciudades, mi impresión es que la gran mayoría está a favor. Y deberían estarlo porque son los que más se van a beneficiar con la paz.

Los empresarios son gente educada, inteligente que no come cuento y no se deja confundir por tanta propaganda negativa que ha dado vueltas. Hay otras preocupaciones reales que exigen respuesta, como ¿esto cuánto va a costar? y ¿cómo se va a financiar?

Es nuestra responsabilidad, ya que hemos llegado a un acuerdo darles esa respuesta lo más pronto posible, que contenga todos los compromisos y costos del acuerdo, entre otras para que puedan ser incorporados en los futuros planes de desarrollo en los próximos 10 años.

¿Cómo va a ser esa gran transformación del campo?

Colombia es un país que le ha dado la espalda al campo. La situación del campo colombiano es dramática, pero eso se puede reversar si implementamos la llamada Reforma Rural Integral y otras medidas, como se ha hecho en Perú y Brasil.

Este último país nos enseña que es posible desarrollar una gran agroindustria que traiga muchos recursos a la economía y a la vez un diseño institucional que favorezca al pequeño agricultor a la llamada producción familiar y lo haga un sector clave de la economía.

En este momento la agricultura familiar es el sector más productivo de toda la economía de Brasil, de manera que sí es posible hacer las dos cosas a la vez. Ahora nos tenemos que poner de acuerdo en cuál es el uso más adecuado de la tierra en Colombia.

¿Qué le dice a los ganaderos, agricultores y mineros que han sufrido la guerra para que apoyen el acuerdo de paz?

Que van a ser los grandes beneficiados porque por culpa del conflicto no se hacen inversiones de largo plazo, hay una capacidad supremamente limitada de garantizar los derechos de propiedad, no hay jueces que velen por los asuntos agrarios, lo que ha llevado a que el campo tenga unos mercados de tierra muy limitados y en consecuencia una producción muy limitada, sin vías terciarias, atraso espantoso en riego sin créditos.

Este acuerdo de paz nos permite meternos en esa otra Colombia, reunificar al país y eso solo lo podemos hacer si el sector empresarial está metido de cabeza en la implementación.

¿Y cómo lo debe hacer?

La clave de la transformación del campo y de Colombia en general es que la economía de mercado llegue con inversión del sector empresarial y una apertura de mercados que absorban esa nueva producción.

¿Cuál es el rol del sector privado en la construcción de paz desde las regiones?

La gran transición de Colombia a la paz, que no va a durar menos de 10 años, solo se logra si cada región coge las riendas del proceso y construye su propia visión de paz. Eso lo deben hacer los líderes naturales: partidos políticos, autoridades, iglesias y sobretodo los empresarios. Hay que tener una visión mucho más estratégica del papel del empresariado en la fase de construcción de paz de la que hemos tenido hasta la fecha.

¿Y cuál es esa estrategia?

En primer lugar, crear oportunidades productivas en el campo y permear el territorio con mercados que funcionen. Esa es una forma de integración y de derrotar las economías ilícitas, sean las de la coca o minería ilegal que tanto dolor nos han causado.

Segundo, debe ir mucho más allá de la simple responsabilidad social, apadrinando grandes proyectos de manera que más que recibir personas en proceso de reincorporación, sea apoyando proyectos productivos como cooperativas, asegurando que tengan éxito y beneficien a las comunidades.

En tercer lugar, los empresarios como líderes naturales de sus regiones deben ser actores en la transformación de sus regiones y ayudar a decidir cuál es la paz que quieren. Es muy importante que estén en el centro de esa discusión.

Pasando a otro aspecto, no es paradójico que toda la comunidad internacional apoye el proceso y aquí en Colombia hay un sector que no...

La comunidad internacional tiene la ventaja que puede observar el proceso con mucha más serenidad, neutralidad. Aquí estamos atrapados en nuestras propias pasiones y la división que existe entre los amigos y críticos del Gobierno contamina la discusión de la paz.

'LA GENTE TIENE QUE ASUMIR LAS CONSECUENCIAS DE SU VOTO'

Yo solo hago dos anotaciones: La primera es que si alguien vota no, es no. No hay ninguna posibilidad de que este acuerdo sea renegociado y creo que yo que necesariamente regresaríamos al pasado. No fue gratis que pasamos cuatro años en La Habana discutiendo frase por frase, palabra por palabra, hasta lograr un acuerdo para terminar la guerra.

El segundo punto es que la gente tiene derecho a votar no, pero también tiene la responsabilidad de asumir las consecuencias de su voto. Si se vota sí el país se da la oportunidad de un futuro de paz, que no va a ser fácil, que hay que construirlo pero que nos pone en una situación completamente distinta. De ese tamaño es la decisión del dos de octubre