Los Juegos Olímpicos en París: ¿premio o castigo?

Tras lograr la adjudicación para el 2024, en la capital francesa se discute sobre el impacto de las justas.

Juegos Olímpicos en Paris 2024

Luego de 100 años, París volverá a ser sede de los JJ. OO. en el 2024.

AFP

POR:
Cecilia Rodríguez
septiembre 21 de 2017 - 09:05 p.m.
2017-09-21

Por 100 años, desde 1.924, París había aplicado para que le asignaran los Juegos Olímpicos y una y otra vez había tenido que aceptar amargas derrotas, incluyendo la última (2005), contra Londres para los del 2012.

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Finalmente, este mes, el Comité Olímpico Internacional (COI), designó a la Ciudad Luz como sede de las tradicionales olimpiadas para el 2024. Después de todo, fue en París, que ya había sido sede en 1900 y 1924, donde el barón Pierre de Coubertin creó el COI e hizo renacer los juegos en 1894.

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Igualmente, en una decisión sin precedentes, el comité atribuyó al mismo tiempo los Olímpicos de 2028 a la ciudad de Los Ángeles que, como París, ha sido sede en dos ocasiones anteriores (1932 y 1984). El anuncio dio lugar a múltiples celebraciones y abundantes declaraciones oficiales. El presidente francés, Emmanuel Macron, señaló la decisión como una “Victoria de Francia”.

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“Realmente, ganar los juegos para París, 100 años después, es una inmensa alegría, sobre todo porque le van a hacer mucho bien a nuestro país. Se trata de una nueva aventura extraordinaria” dijo Anne Hidalgo, la alcaldesa de esa ciudad.

Para otros, sin embargo, la decisión es comparable con un desastre. “París ya no es una ciudad de escritores y poetas, sino el centro neurálgico de maratones, caminatas, marchas y conciertos”, escribió, nostálgicamente, Charles Consigny en Le Point.

“Los Olímpicos de 2024, que unánimemente encantan a los medios políticos y mediáticos, son parte de todo lo sospechoso. Tanta felicidad sorprendente se asemeja a las campañas de propaganda de regímenes totalitarios. ¿De qué debemos estar felices? ¿Del trabajo interminable de este evento? ¿De su costo abismal? ¿Del cubrimiento infernal, por parte de los medios de comunicación que tendremos que ver y oír antes, durante y después, por meses, 24 horas al día?”, indicó.

Uno de los principales argumentos franceses para ganar la adjudicación de los juegos es que serán organizados siguiendo parámetros estrictos de sostenibilidad y “excelencia ambiental”. Que los de París serán más verdes y baratos que todos los anteriores en la historia.

El presupuesto para los juegos es de 6,8 billones de euros, de los cuales 3,8 irán para la organización de las competencias deportivas y 3 para proyectos de infraestructura.
La comisión que preparo la aplicación prometió que las justas “servirán de acelerador para el desarrollo de programas con impactos positivos en el medioambiente, la sociedad y la biodiversidad”. El ambicioso objetivo es reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en 55% en comparación con los Olímpicos de Londres 2012.

Otro de los argumentos principales es la oferta de reutilizar espacios ya existentes. La ciudad, según la comisión, cuenta con 95% de las instalaciones necesarias y las que deberá construir serán, en buena parte, temporales.

También aseguran el uso al 100% de energía renovable y se comprometen a garantizar que todos los espectadores viajarán en transporte público o bicicleta, y los atletas serán movilizados, sobre todo, en trenes y vehículos eléctricos. El plan incluye varios de los suburbios más pobres de la urbe como la región de Seine-St. Denis, donde construirán la Villa Olímpica y el centro mediático. Igualmente han prometido reducir drásticamente la cantidad de carne en el menú olímpico, favorecer etiquetas de calidad y oferta local, y reciclar residuos biológicos en 100%, así como reutilizar 100% de los materiales de equipamiento temporal y mobiliario después de los juegos.

Pero esos admirables objetivos también son motivo de debate. “Todo suena muy lindo, pero los impactos negativos estarán presentes”, denuncian los opositores. En respuesta a que serían más verdes y menos caros, Frédéric Viale, jefe del movimiento ‘No a los JJ.OO. 2024’, dijo: “El argumento de que estos serán menos peor que otros, no quiere decir que serán buenos”.

Cecilia Rodríguez
Especial para Portafolio
Luxemburgo

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