‘Los precios de los alimentos están bajando y seguirán así’

El dirigente gremial dice que los factores que han encarecido la comida son externos al sector agropecuario.

Rafael Mejía dice que el país debe oír más propuestas y menos acusaciones.

Rafael Mejía, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC).

Juan Manuel Vargas/CEET,

Economía
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Portafolio
agosto 08 de 2016 - 07:28 p.m.
2016-08-08

Los precios de los alimentos subieron 15,71% en los últimos 12 meses, a julio pasado. La cifra parece ser de otro país, o al menos de otras épocas. La inflación total de Colombia en el último año se ubica en 8,97%, dato que causa alarma por su impacto directo en el bolsillo de los colombianos.

Portafolio habló con Rafael Mejía, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), el gremio más importante de la producción de alimentos en el país. Aunque es optimista sobre una inminente reducción de los precios en lo que resta de este año, asegura que el descenso no será en la misma proporción que las alzas, es decir, que una parte de los aumentos de precios se quedará para siempre, debido a que se incorpora a los costos de producción.

En concreto, ¿qué es lo que está pasando en el país con la inflación en los primeros ocho meses del año?

Es una mezcla de factores: devaluación, fenómeno de ‘El Niño’, heladas y el paro de los camioneros. Los productores hicieron un esfuerzo para aumentar la oferta, pero, en medio de un entorno macroeconómico adverso, fue imposible lograr los resultados, además de que las siembras se retrasaron, al igual que las cosechas.

¿Y cómo va el 2016 en abastecimiento?

El país está importando el casi el 30% de los alimentos, concentrados en cuatro productos: trigo, maíz, soya y torta de soya.

En enero, las perspectivas de devaluación afectaban las importaciones que corresponden al componente importado para la producción de alimentos, incluidos insumos y fertilizantes. Y eso se queda, porque ese costo ya fue incorporado.

A junio pasado, las expectativas eran buenas, pero llegó el paro camionero, y el esfuerzo que se hizo en el primer semestre de producir alimentos se perdió porque muchas de las cosechas no se pudieron comercializar.

El problema es que esto golpeó a los productores, por la vía del incumplimiento en sus compromisos con los bancos, y ahora se necesita el apoyo financiero para volver a sembrar.

¿Qué piensa de las decisiones del Banco de la República en materia de inflación?

El Banco está cumpliendo su función de frenar las tasas para aminorar las alzas. Sin embargo, en economía agrícola, cuando las alzas se dan por oferta de alimentos, si se sube la tasa de los préstamos, esto hace que la inversión en el campo se reduzca debido a la baja rentabilidad y, por esa vía, se afecta la oferta, es decir, que el efecto termina siendo contrario a lo que se busca.

¿Qué opina de quienes creen que la culpa de la inflación de alimentos es de los productores?

Están equivocados. La mayoría de las causas de la actual situación de precios no viene del campo. Miremos: sequía, paro de transporte, alto precio del dólar y falta de carreteras.

¿Qué les puede decir a los consumidores en torno a los precios de los alimentos en lo que resta de este año?

Que los precios de los alimentos están bajando y van a seguir así. Pero va a quedar un componente de la devaluación correspondiente a las materias primas usadas para producir alimentos, como es el caso de la avicultura. También tiene efecto de encarecimiento en fertilizantes y los insumos de productos por el alza del dólar.

El cálculo de nosotros es que la inflación de alimentos va a quedar este año entre 8 y 9 %, y la total estará entre 7 y 7,5%.

¿Usted cree que Colombia puede llegar a ser una despensa alimentaria para el mundo?

Tenemos todas las posibilidades de serlo. Pero no lo hemos hecho porque tenemos que entender que los productores también tienen derecho a acumular riqueza y patrimonio y ser importantes en la economía.

No podemos seguir siendo unos proveedores de alimentos baratos y que la gente que está allá sufra toda clase de necesidades. El campo tiene que ser rentable desde el punto de vista económico, social, sostenible y político.

¿Cuál es el crecimiento estimado del agro en el 2016?

Para este año la previsión es de entre 1,0 y 1,5%. Pero el café sigue siendo el de mayor dinámica del sector. El 53% del crecimiento lo aportó el café.

¿Ese menor ritmo de la producción rural supone menos abastecimiento y mayores precios al consumidor?

En el 2000 había 22,4 millones de toneladas de producción nacional agropecuaria, y en el 2015 pasamos 32,16 millones de toneladas. Crecimos 24%. En el 2000 importábamos 5,5 millones de toneladas y en el 2015 llegamos a 11,4 millones de toneladas, solo de alimentos.

¿Cómo define usted la situación actual del sector agropecuario?


Empecemos por decir que los indicadores sociales rurales siguen siendo muy inequitativos en contra del campo, frente a la ciudad. La brecha se ha reducido, pero sigue siendo muy amplia. En 2010 la pobreza urbana era 33,1 %y pasó en 2015 a 24% y la rural era 49,7% y pasó al 40,3%.

Pero al mirar la disparidad entre la pobreza urbana y rural, esa brecha era de 16,4% en el 200 y en el 2015 fue de 16,2%.

¿Y qué hacer para reducir la pobreza?


La realidad es que el país tiene mucha tierra para producir, pero poco Estado. Suena duro, pero no es por falta de área, como sucede en muchos países. Lo que falta es estrategia y política oficial.

edmtov@portafolio