Los problemas de Uber en Estados Unidos

La compañía ha adoptado un tono conciliador en Londres, que la podría ayudar a resolver sus conflictos en el país norteamericano. 

Uber, en la mira por comentario de uno de sus ejecutivos

Archivo Portafolio.co

POR:
Bloomberg
septiembre 26 de 2017 - 12:08 p.m.
2017-09-26

Uber está probando un nuevo tono conciliador en Londres, en donde las autoridades dijeron que no renovarían la licencia de operación del servicio de viajes privados.

La compañía tendrá una amplia oportunidad de ver si ese enfoque funciona en Estados Unidos. El fiscal de la ciudad de San Francisco está investigando si Uber Technologies Inc. es un perjuicio público. En Nueva York, las autoridades están estudiando maneras de reforzar los controles del servicio de viajes privados, que incluyen que un cuarto de todos los viajes se realicen con vehículos accesibles para sillas de ruedas. Y Seattle aprobó una ordenanza para hacer que sea más fácil que los conductores de Uber se sindicalicen.

Lea: (Uber dice que hará cambios para mantener su licencia en Londres).

"Uber está en un punto de inflexión con los gobiernos de las grandes ciudades", dijo Jon Orcutt, director de comunicaciones y defensa del TransitCenter, sobre Uber y otras compañías de viajes compartidos. "La acción de Londres de amenazar con retirar su licencia podría realmente representar un giro y llevar una situación regulatoria más normal para Uber".

Lea: (Más de 600.000 londinenses piden al gobierno renovar licencia a Uber).

Las autoridades londinenses dijeron el viernes que la ciudad no renovaría la licencia de operación de Uber, que expira el 30 de septiembre, porque no es "apta y adecuada para poseer una licencia de operador de alquiler privado". La ciudad mencionó que no se hacían suficientes verificaciones de antecedentes a los conductores, no se reportaban delitos y el uso de un programa llamado 'Greyball' para evitar a los reguladores.

Lea: (La respuesta de Uber a la suspensión de su licencia de operación en Londres).

En respuesta, Dara Khosrowshahi, la nueva máxima responsable de la compañía, publicó una carta abierta el lunes disculpándose "por los errores que hayamos cometido" y reconociendo que la compañía "hizo cosas mal a lo largo del camino" durante su rápido crecimiento.

Londres es un mercado global clave para Uber, lo que podría alentar a la empresa a hacer concesiones regulatorias para permanecer en las calles, dijo Orcutt.

Eso contrasta con el enfoque agresivo que tenía la empresa bajo el mando del cofundador y anterior máximo responsable, Travis Kalanick. Uber revolvió el gallinero en las alcaldías de varias ciudades importantes de Estados Unidos, que tuvieron dificultades para acorralar a la empresa durante su crecimiento. Generó la ira de las autoridades locales y los taxistas en operación al armarse de un historial de evasión de las regulaciones tradicionales de la industria de los taxis y negarse a compartir datos de viajes y otros registros solicitados por las autoridades de la ciudad.

El fiscal de la ciudad de San Francisco, Dennis Herrera, solicitó ordenes judiciales en julio para que Uber y su rival Lyft Inc. entregaran años de registros después de que las compañías se negaran a cumplir con una citación anterior por los registros.

La oficina de Herrera está investigando si las compañías y sus cerca de 45.000 conductores en la ciudad están creando un perjuicio público, lo que podría someter a las compañías a sanciones monetarias civiles y exponerlas a recursos judiciales que restrinjan sus operaciones en la ciudad. "El status quo no está funcionando", dijo Herrera en un comunicado emitido el 21 de julio. "No hay duda de que Uber y Lyft ofrecen conveniencia. Pero la conveniencia para algunos no puede imponerse sobre los derechos de cada residente y visitante de San Francisco".

La ciudad de Nueva York también ha presionado a Uber para que genere registros de actividad de los conductores. La Comisión de Taxis y Limusinas de la Ciudad de Nueva York, en tanto, propuso una nueva norma para que, con el tiempo, los vehículos accesibles en silla de ruedas sean el 25 por ciento de todos los viajes despachados por vehículos de alquiler, incluidos Uber y Lyft.

Eso supondría una nueva carga regulatoria para esas empresas, poniendo sus costos más en línea con las compañías tradicionales de taxis. Lo anterior surgió luego de la fallida apuesta que hizo en 2015 el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, para limitar la cantidad de conductores que podrían unirse cada año a las compañías de viajes privados, debido a la preocupación de que estas estaban exacerbando la congestión vial.

Finalmente se retractó, después de una intensa reacción pública alentada por la empresa. Pero ahora el consejo de la ciudad estaba considerando el lunes un estudio de seis meses del impacto de Uber en el negocio tradicional de los taxis amarillos, donde el valor de las licencias para operar taxis ha caído un 90 por ciento en los últimos cuatro años.

Siga bajando para encontrar más contenido