Los retos de una economía inmaterial

Los legisladores globales deben lidiar con un mundo en el que las compañías invierten en activos intangibles.

Economía intangible

874 mil millones de dólares es aproximadamente la capitalización de mercado que tiene actualmente Apple en el mercado de valores.

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Portafolio
diciembre 01 de 2017 - 08:21 p.m.
2017-12-01

¿Qué hay de nuevo en la economía actual? No es el papel de las ideas mismas. Las tecnologías que subestimamos – la rueda, la cerámica cocida en horno, el arado o la máquina de vapor – fueron alguna vez brillantes ideas nuevas. Lo nuevo de la economía actual es que un sinnúmero de nuestras mejores ideas continúan siendo inmateriales. La idea es, de hecho, valiosa, pero no toma forma física. Esto cambia casi todo.

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Ése es el tema de un nuevo e intrigante libro, ‘Capitalism without Capital: The Rise of the Intangible Economy’ (Capitalismo sin capital: El ascenso de la economía intangible), de los autores Jonathan Haskel del Imperial College y Stian Westlake de Nesta.

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Su punto principal es extremadamente persuasivo: Apple, la compañía más valiosa del mundo, prácticamente no posee activos físicos. Son los intangibles – la integración del diseño y del software en una marca – los que generan valor.

Tal vez los hechos más sorprendentes en un libro lleno de sorpresas es cuán grandes son actualmente las inversiones en activos intangibles: en investigación y desarrollo (I+D), en software, en bases de datos, en creaciones artísticas, en diseños, en desarrollo de marca (branding) y en procesos comerciales.

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Medir esto se ha convertido en una actividad intelectual importante. En EE. UU. y en el Reino Unido, la inversión en activos intangibles ahora excede la de los activos tangibles. Esto también es cierto en Suecia, pero no en Alemania, en Italia ni en España.

Este hecho es importante porque las propiedades de activos intangibles son fundamentalmente diferentes a las de los tangibles. Comprender esas diferencias puede explicar algunas de las peculiares características de la economía moderna, tales como el aumento de la desigualdad y la desaceleración de la productividad.

Los autores explican las características de los activos intangibles al referirse a cuatro factores: escalabilidad, irrecuperabilidad, excedentes, y sinergias. En conjunto, estas características subvierten el funcionamiento familiar de una economía de mercado competitiva.

‘Escalabilidad’ significa que una persona puede disfrutar de un bien intangible sin privar a otro de sus beneficios. Los economistas lo llaman un bien ‘no rival’. Tú no puedes comerte el mismo sándwich que yo. Pero un activo intangible se puede usar repetidamente. En una economía donde la escalabilidad – frecuentemente turboalimentada por los efectos de red – es importante, algunas empresas rápidamente se volverán enormes. Estos ganadores tal vez también disfruten de las grandes ventajas de la incumbencia.

‘Irrecuperabilidad’ se refiere al hecho de que los activos intangibles tienden a tener poco o ningún valor de mercado, a diferencia de, digamos, un terreno o una fábrica. Tales activos tienen valor como parte del negocio de su propietario, pero no para nadie más.

Esto significa que la inversión en activos intangibles es arriesgada. El hecho de que las expectativas no estén bien ancladas pudiera, según los autores, también generar burbujas de precios de los activos.

‘Excedentes’ significa que una gran parte de los beneficios de una inversión pueden recaer sobre otros. Incluso con la protección de la propiedad intelectual, gran parte del beneficio de la inversión en una idea probablemente recaiga en personas que no son los descubridores. La imitación (y el robo) es una gratificante forma de halago.

La presencia de tales excedentes debilita el incentivo para invertir. La respuesta radica en los derechos de propiedad intelectual, pero éstos son inherentemente arbitrarios y costosos.

Por último, los activos intangibles manifiestan ‘sinergias’. Esto va en contra de los excedentes. Las sinergias fomentan la cooperación entre empresas (o las fusiones completas), mientras que los excedentes pueden desalentarla. ¿Quién realmente quiere darles algo gratis a los competidores? En conjunto, estas características explican otras dos características principales de la economía intangible: la incertidumbre y la impugnación. La economía de mercado deja de funcionar de la manera familiar.

¿Explica el ascenso de los activos intangibles lo que se ha llegado a conocer como ‘estancamiento secular’? Parcialmente. Resulta ser que esto no es tanto porque el crecimiento haya sido subestimado, pero presenta un gran problema la creciente brecha del desempeño entre las compañías líderes y las rezagadas.

El fracaso de estas últimas en beneficiarse de la inversión en activos intangibles, por sí mismas o por medio de otras, puede explicar parcialmente su débil crecimiento en productividad.

De nuevo, el ascenso de los activos intangibles también puede en parte explicar el aumento de la desigualdad. Una manera en la que puede hacerlo es que los trabajadores en los negocios más exitosos tienden a beneficiarse del éxito de sus empleadores. Y, lo que es más, a las personas con habilidades relevantes les va excepcionalmente bien.

Además, e intrigantemente, los negocios con un intensivo componente de activos intangibles tienden a agruparse en prósperas ciudades. Esto no sólo concentra las oportunidades, sino que eleva los valores de las propiedades, diseminando riqueza entre quienes las poseen.

Por último, los activos intangibles son móviles, lo cual los hace difíciles de gravar. Esta transformación de la economía exige un replanteamiento de la política pública.

A continuación, expongo cinco retos. En primer lugar, se encuentra el hecho de que los marcos para la protección de la propiedad intelectual son más importantes. Pero esto no significa que estas protecciones deban ser aún más favorables para los dueños de tales propiedades.

Es probable que los monopolios de propiedad intelectual sean necesarios, pero, como todo monopolio, pueden ser costosos.

En segundo lugar, está el hecho de que, dada la enorme importancia de las sinergias, los legisladores deben considerar cómo alentarlas, incluso a través de políticas en materia de telecomunicaciones y de desarrollo de los centros urbanos.

En tercer lugar, encontramos que financiar los activos intangibles es difícil. Para los préstamos bancarios tradicionales respaldados por garantías, es casi imposible. El sistema financiero deberá cambiar.

En cuarto lugar, se encuentra el hecho de que la dificultad de asignar los beneficios de la inversión en intangibles pudiera crear una subinversión crónica en una economía de mercado. El gobierno tendrá que desempeñar un importante papel en la compartición de los riesgos.

Para finalizar, los gobiernos también deben considerar cómo abordar las desigualdades creadas por los activos intangibles, una de las cuales es el surgimiento de compañías superdominantes.

Haskel y Westlake han esquematizado los detalles de una desafiante economía. Es un mundo en el que a muchas de las antiguas reglas les va muy mal, necesitamos reimaginar la política y hacerlo de una forma ciudadosa.

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