‘Mejorar los procesos es el arma contra la corrupción’

Para Alejandro Werner, director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, se necesita avanzar en la automatización de procedimientos en áreas como la administración tributaria, aduanas y en la supervisión bancaria entre otros frentes.

Alejandro Werner, director del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional.

Alejandro Werner, director del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional.

Archivo particular

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Portafolio
octubre 01 de 2017 - 08:44 p.m.
2017-10-01

La corrupción en América Latina ha sido identificada, por diferentes actores, como el principal freno para el desarrollo y el crecimiento económico de la región.

Y es que en la última década los distintos gobiernos latinoamericanos, se han visto salpicados por escándalos que han puesto en tela de juicio sus mandatos.

Portafolio habló con Alejandro Werner, director del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI), para conocer la percepción y las recomendaciones de la entidad sobre la materia.

“Hay niveles de corrupción. El primero, el que hace que los intereses privados afecten el diseño de políticas públicas y decisiones de estado; y un segundo, donde los actos de corrupción están relacionados con la asignación de concesiones, permisos, licitaciones y contratos”, explicó Werner.

Estudios anteriores elaborados por el FMI indican que la corrupción a nivel global está tasada en alrededor de US$2 billones, lo que se estima que representa el 2% del PIB mundial.

Sostiene Werner que la región podría presentar un incremento del PIB per cápita de hasta US$3.000 si corrigiera los aspectos que permiten y dan cabida a la existencia de la corrupción. “Por lo general, los bajos niveles de percepción de la corrupción están correlacionados con un estado de derecho débil, criminalidad, y otros factores que afectan el crecimiento. Si los países en el cuartil más bajo pudieran moverse a la parte intermedia de la distribución, podrían tener un incremento del PIB per cápita hasta de US$3.000 en el largo plazo”, indicó el Director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI. No obstante, aclaró que esto es una estimación, y que no existe, por parte de la entidad, una estimación de mejora del PIB per cápita para cada uno de los países de la región.

“Estudios anteriores han demostrado que la corrupción puede atrofiar el crecimiento sostenible e inclusivo. Con la corrupción sistémica, la capacidad del Estado para cumplir sus funciones básicas se ve minada, y los costos adquieren una importancia macroeconómica. Además, un mayor grado de corrupción tiende a ir de la mano de una mayor desigualdad”, sostuvo Werner.

Para el Director del Hemisferio Occidental del FMI, “dicho flagelo se refleja principalmente en el deterioro de la calidad de vida de los sectores más vulnerables de los países latinoamericanos. Asegura que "entre los costos que suelen ser evidentes en algunas partes de la región están: un menor suministro de bienes públicos (lo que perjudica desproporcionadamente a los pobres); la distribución deficiente de talento y capital, debido a incentivos distorsionados; niveles más altos de desconfianza en la sociedad y menor legitimidad del Gobierno; mayor incertidumbre económica, y menor inversión privada y extranjera”.

Sin embargo, Werner sostiene que los avances en materia de corrupción en la región no son tan importantes como los que se han dado en otras economías emergentes a lo largo de los últimos 20 años.

En el caso puntual de Colombia, Werner indicó que “creemos que Colombia, entre varios países de la región, está reaccionando de manera importante y tendremos que ir evaluando qué tan significativa es la implementación y sus efectos futuros”, aseguró Werner.

Pero para el Director del FMI no basta con tomar las decisiones normativas indicadas, sostiene que los países de la región se deben preocupar por garantizar la adecuada implementación de las medidas que tomen para combatir la corrupción. “Varios países han reaccionado y han aprobado modificar leyes y reglamentos para tener un marco jurídico que permita combatir mejor la corrupción. Será importante ser muy estrictos en su aplicación porque hemos vistos marcos adecuados, pero que no se aplican como debe ser”, manifestó el funcionario del FMI.

De igual forma, el directivo de la multilateral aseguró que “las encuestas más recientes revelan que la paciencia del público se está agotando, y eso representa una oportunidad para los gobernantes. Formular y aplicar una estrategia coherente para combatir la corrupción es una tarea difícil, que implica aprender de la experiencia que se vaya acumulando, y que además depende de las circunstancias del país y debe encajar dentro de un plan de desarrollo más amplio”, indicó.

Finalmente, aseguró que hay otro tipo de medidas que les permitirán a los países tomar decisiones encaminadas a frenar dicho flagelo.

“Hay que desregular la economía porque eso ayuda a fomentar la corrupción. Así mismo, se debe eliminar la competencia ente la actividad pública y privada en los países en los que aún exista la posibilidad de que funcionarios tengan a la vez roles e intereses del sector privado”, concluyó Werner.

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