¿Por qué los mercados no están preocupados con respecto a Corea del Norte?

Los conflictos regionales normalmente afectan una parte demasiado pequeña de la economía mundial como para provocar una gran perturbación.

Kim Jong-Un

Corea del Norte está realizando nuevas pruebas con misiles. 

REUTERS

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Portafolio
septiembre 15 de 2017 - 06:53 p.m.
2017-09-15

¿Están los mercados bursátiles ignorando la amenaza de Corea del Norte? Mientras Kim Jong-un dispara misiles sobre Japón, amenaza con atacar territorios de EE. UU. y realiza pruebas de bombas de hidrógeno, no se ha visto que muchos inversionistas reaccionen con pánico.

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¿Por qué? Los expertos lo han llamado complacencia. Otros lo llaman una reacción racional. A pesar de la bomba, esto no se trata de la Tercera Guerra Mundial, y las bolsas lo saben.

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Los mercados de valores han lidiado durante mucho tiempo con los conflictos secundarios. Ninguno de ellos ha causado grandes recesiones: ni la Guerra Civil Española de 1936, ni la prueba de la bomba atómica de Rusia en 1949, ni la Guerra de los Seis Días en el Medio Oriente en 1967. Las acciones se elevaron durante las guerras de Irak, el conflicto entre Israel y Hezbolá en 2006 y la guerra de los Balcanes en la década de 1990.

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Sólo las guerras mundiales han provocado mercados bajistas. En 1938, las tensiones que condujeron a la Segunda Guerra Mundial interrumpieron el repunte después de la crisis crediticia y el mercado de valores se desplomó hasta 1942. La Primera Guerra Mundial fue igualmente devastadora.

Pero esas son las únicas instancias en las que ha sucedido. Aunque cualquier guerra — no importa cuál sea su tamaño — siempre es trágica, los conflictos regionales afectan una parte demasiado pequeña de la economía mundial para causar una perturbación del comercio a nivel mundial.

Los estadounidenses, británicos y europeos no se están escondiendo en sus casas debido a lo que está sucediendo en Corea del Norte. Hasta los surcoreanos y los japoneses están viviendo sus vidas normalmente. Las amenazas no pueden abrumar el comercio.

Los conflictos pueden provocar volatilidad, pero normalmente se acaba pronto, aun cuando estalla un conflicto armado. A menudo se trata de un caso de “vender con el rumor y comprar con las noticias”.

El mercado lo sabe y rápidamente se da cuenta de que no se trata de la Tercera Guerra Mundial. Las acciones se recuperan en alivio.

Los títulos de EE. UU. cayeron 14% — una corrección — cuando la Guerra de Corea comenzó en 1950, pero se recuperaron rápidamente, incrementando cerca de 26% durante todo el conflicto.

Las acciones también declinaron en el período previo a la Guerra de los Seis Días, pero aumentaron todos los días durante las batallas. Por su parte, los mercados vacilaron antes de la guerra de Irak en 1991, pero subieron durante el conflicto armado y lo mismo sucedió durante la invasión de Irak en 2003. Las acciones alrededor del mundo se desplomaron, luego aumentaron 33% a partir del 12 de marzo — siete días antes de que comenzara la invasión — hasta finales de ese año.

¿Es diferente esta vez? Tal vez, pero los mercados se mueven según las probabilidades, no las posibilidades.

Si el Armagedón norcoreano fuera probable ¿subirían más de 20% este año las acciones de Corea del Sur en términos de moneda local, superando el desempeño general del mercado bursátil mundial? ¿Sería positivo el valor del won coreano este año? Seúl está en la línea de fuego. Si los mercados vieran el peligro como real, Corea del Sur estaría declinando y quedaría rezagado.

Algunos dicen que los riesgos son mayores esta vez ya que la retórica del presidente Donald Trump ha sido mucho más dura que la de otros mandatarios en el pasado, pero esa opinión está basada en prejuicios.

Conforme Trump mantiene su retórica, los diplomáticos norteamericanos y norcoreanos están negociando en silencio, siguiendo las medidas establecidas.

Nada de lo que está sucediendo actualmente en Corea del Norte es fundamentalmente nuevo. El régimen ha estado trabajando en su programa nuclear durante décadas. El padre de Kim, Kim Jong-il, realizó pruebas de misiles y emitió amenazas en los años 2000.
A veces se trataba de mostrar una aparente postura firme cuando EE. UU. y Corea del Sur llevaron a cabo ejercicios militares conjuntos. Algunas veces parecían estratagemas para obtener ayuda alimentaria y otras concesiones.

Entonces, ¿cuál es el objetivo de su hijo en este momento? Es imposible saberlo, pero los norcoreanos deben estar cansados de vivir en una pobreza extrema. Esto podría convertirse en tierra fértil para la revolución que Kim teme.

Crear un conflicto para agitar el patriotismo y conservar el poder es un viejo truco, y uno que, sin duda, se repetirá en los próximos meses y años. Y algunas personas temen que el arsenal de Kim es más grande de lo anunciado, pero ése siempre es el miedo. Los mercados ya han establecido el precio del riesgo.

¿Entonces cuál es el verdadero problema? Un ataque en contra de Seúl o Tokio, dicen algunos, pero hay que pensarlo bien. Kim sólo tendría una oportunidad antes de ser aniquilado. Eso seguramente no le ayudaría a realizar ninguna de sus metas.

Esta idea no debe dar la impresión de una menor compasión, ya que muchos ciudadanos tienen familiares en Corea del Sur. Pero es probable que los mercados pueden evaluar lo que está sucediendo mejor que muchos. Más vale que esta vez todos confiemos en los mercados con respecto a esta situación.

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