‘No descarto acuerdo para mejorar precios del café’, FNC

Las nuevas zonas cafeteras, que surgen con la paz, deben ser examinadas para saber qué tipo de producto se puede cultivar en los próximos años.

Roberto Vélez

Roberto Vélez Vallejo, gerente de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, estará presente en el Foro Mundial de Productores de Café en Medellín.

Foto: Claudia Rubio/Portafolio

Economía
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Portafolio
julio 09 de 2017 - 07:36 p.m.
2017-07-09

Roberto Vélez, gerente de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, cree que ahora que hay terrenos aptos para sembrar café robusta gracias al acuerdo de paz, el país debe decidir si empieza a producirlo, teniendo en cuenta que eso no incidirá en la producción de café arábica, que por años se ha sembrado en zonas montañosas.
El dirigente cafetero habló con Portafolio sobre el futuro de la actividad en el marco del Foro Mundial de Productores de Café que empieza mañana en Medellín, y a propósito de los 90 años del gremio.

¿Qué espera de la Cumbre Mundial Cafetera y qué significa para el país que se realice aquí?

Colombia es el único país que gracias a la productividad cafetera y a su Federación, tiene la capacidad organizativa para llevar a cabo un evento de estas magnitudes. De un foro en el que inicialmente pensábamos que iban a venir 500 personas, ya vamos por el orden de 1.200 participantes, con unos temas muy nutridos y panelistas de todos los países. Vamos a contar con la presencia de personas de 40 naciones. Además, cuenta con el expresidente Bill Clinton y el economista Jeffrey Sachs como principal orador.
Lo que uno esperaría es que el foro llame la atención de toda la cadena productiva de café, desde el que siembra la semilla hasta el que reparte las tazas, ya que se hablará sobre los contratiempos que esta cadena puede enfrentar si los países productores no resuelven conjuntamente con todos los actores problemas inherentes a los países productores.

¿Ve posible un acuerdo con los tostadores para mejorar el ingreso de los cafeteros?

Yo nunca lo he descartado y siempre he dicho que sería algo muy sensato de hacer, porque es del interés de los tostadores que los países productores y el cultivador sigan produciendo café. No le conviene a nadie que, como ha venido sucediendo, cada vez vayan desapareciendo economías productoras de café y que se concentre en pocas manos. Tengo el temor de que dadas las manifestaciones del cambio climático, algún día tengamos un problema de verdad grave. Ese día no tendremos con qué alimentar la demanda de café y perderemos lo más hermoso y más valioso, que es el crecimiento del consumo de café a nivel mundial.

¿Qué significa para el gremio cumplir 90 años?

Es una fecha muy importante. Son 90 años de trabajo continuo en los que un grupo humano de caficultores se apoderó de su propio destino y ha venido cumpliendo una labor, no solamente en pro de ellos mismos y de las 550.000 familias, sino a favor de todo el país rural y en general. El café es un producto que se convirtió en la marca país.

¿Cuál es el secreto del éxito gremial de la FNC?

Primero, la unidad, el trabajo en grupo y el sentido desinteresado de la labor de la institución. Y, por otro lado, la visión de los caficultores de idearse nuevas formas y métodos.

¿Cuáles son los retos más cercanos del sector?

Están medidos por la capacidad de proveer rentabilidad. Debemos ver cómo somos capaces de unir al sector para vicisitudes relacionadas con el cambio climático, la volatilidad de los precios, la productividad y la generación de relevo.

¿Cómo ve la caficultura en la próxima década?

Me gustaría ver una caficultura rejuvenecida en dos factores: uno, en términos biológicos en lo que se refiere al árbol mismo. Y rejuvenecida en términos de población cafetera, que hoy en promedio está en 53 años. Ojalá podamos, para la próxima década, atrapar la voluntad de los jóvenes para que se vinculen a la actividad.

¿El país cafetero debe entrar en el negocio del café robusta?

Creo que el país, en general, debe tomar la decisión de qué cultivar en las zonas que empiezan a aparecer como nuevas, una vez que se firmó el acuerdo de paz.
Los terrenos bajos donde no se produce la caficultura de montaña y de café arábica, tendrían la posibilidad de la siembra del robusta. En el mercado internacional ha habido un cambio dramático en los últimos 30 años. Antes, uno podía decir que los cafés arábica era 70% y el 30% robustas. Hoy, casi más del 50% que se consume en el mundo es robusta.

Es bueno decirle al país que este café ya se cultiva en Colombia. Hay gente haciendo experimentos, pero también es bueno decir que son variedades distintas, que no tienen la misma calidad, son fácilmente identificables y no se pueden confundir. Las zonas de alta montaña donde hoy se cultiva el café arábica colombiano no es óptimo para cultivar robusta. Es decir, los dos tipos no compiten por la tierra.

¿Qué opina sobre el cambio que ha tenido el mapa cafetero del país?

Eso tiene que ver con muchas cosas. Está el incremento de la caficultura en el sur del país liderada por pequeños campesinos, un grupo humano que necesitaba un producto para poder desarrollarse. Es un cafetero de un perfil distinto que empieza a surgir en medio de una caficultura que no tenía la rentabilidad que tuvo durante la década de los 60’s y 70’s, pero sí daba la posibilidad de vida frente a muchos otros cultivos.
Entonces, que comunidades menos aspiracionales llegaran era la demostración de que la actividad le da garantía que al que entra, por lo menos tiene su café vendido y va recibir el mejor precio posible. La rentabilidad ya depende de cada quien.

¿Cómo ve el futuro de las tiendas Juan Valdez, frente a la competencia que ha surgido?

Las tiendas tienen un lugar muy importante que ocupar en varios aspectos. Es el café de los cafeteros colombianos y son ellos los que, con su trabajo duro, proveen una materia prima especial para que sea consumida y degustada en las tiendas. Además, se han posicionado en Colombia como el banderín para incrementar el consumo local.
El colombiano raso empezó a ver en las tiendas el lugar donde podía entrar y probar productos distintos. Se volvió también un punto de referencia para los jóvenes que querían conocer cosas acomodadas a su gusto. Por el lado internacional, hay espacio para seguir creciendo. Las tiendas tienen una oportunidad inmensa.

¿Qué se ha adoptado de lo que recomendó la Misión Cafetera y qué se podría aplicar a futuro?

Dentro de las recomendaciones había muchas cosas interesantes. Se atendió lo de la venta externa de calidades distintas al excelso y de darle la posibilidad al productor de exportar en pequeñas cantidades. Como lo dijimos en su momento, había unos inamovibles que son la garantía de compra, que sigue inquebrantable, y la participación de la Federación como exportador de café. Eso también sigue porque está atado a la garantía de compra.

Hubo muchas reflexiones al interior de la institución, producto de lo que dijo la Misión Cafetera y habrá cosas que tendrán que estudiarse.