‘No se hizo ninguna concesión a EE. UU. para entrar a la Ocde’

Catalina Crane, representante del país ante este organismo, dijo que el ‘Club de buenas prácticas’ puede enseñarle lecciones para el tema migratorio.

Catalina Crane

Catalina Crane, representante del país ante este organismo.

Archivo particular

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Portafolio
junio 04 de 2018 - 07:56 p.m.
2018-06-04

Al contar la historia desde la otra orilla, habiendo logrado el acceso a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde), Catalina Crane, representante especial del país ante este organismo, asegura que, si bien el país estará en los indicadores más bajos del ‘Club de buenas prácticas’, no es el más atrasado de todos.

En diálogo con Portafolio, Crane insistió que en la recta final, cuando faltaba pasar el examen del comité de Comercio, no se hizo ninguna concesión a Estados Unidos, con el fin de tener su aprobación. Asimismo, uno de los retos para Colombia, en políticas públicas, es el del tema migratorio, en el cual la Ocde podría enseñarle lecciones al país.

(Lo que gana Colombia con el acceso a la Ocde). 

¿Qué le deja al país el proceso de ingreso a la Ocde?

El Censo Nacional fue una recomendación del comité de estadísticas, por lo que los países deben hacer, según la Ocde, un censo cada 10 años y el país ya había superado ese límite. Se había postergado por varias razones y esta vez casi se aplaza de nuevo por temas presupuestales y porque se juntaba con el año de elecciones. Por ejemplo ese fue el tipo de cosas que se hizo muy motivado por el proceso de acceso, porque ya se había hecho el compromiso. Si no hubiera sido porque estábamos en el proceso de la Ocde seguramente se habría aplazado. Estas estadísticas son importantes para no quedarnos rezagados y poder comparar las cifras.

Entre 2010 y 2011, algunos analistas tildaron de loco al presidente Juan Manuel Santos por querer entrar a la Ocde...

Sí, lo decían en ese momento, argumentado que cómo se le ocurría eso si la Ocde era solo de países ricos. Todavía dicen que no deberíamos estar en el organismo, porque estamos muy atrasados en educación, pobreza y en informalidad. Y pues sí, frente a los países de la Ocde estamos atrasados, pero eso no quiere decir que no sea bueno aspirar a entrar y que no nos fueran a admitir.

(Ingresar a la Ocde le valdría al país unos 4 millones de euros).

Ingresamos porque mostramos que cumplimos los estándares que nos revisaron y que tenemos en marcha políticas públicas adecuadas para luchar contra la pobreza y mejorar la educación y la equidad. Estar ahí nos va a permitir seguir aplicándolas bien y estar monitoreados, con el fin de no descarrilarnos y continuar aprendiendo de los países que vivieron cosas similares y las han logrado superar.

¿Cuáles fueron los momentos más difíciles del camino a la Ocde?

Un momento difícil fue que dieran la invitación. Eso no era tan obvio, había muchas discusiones internas de si Colombia sí era un país que estaba preparado para arrancar ese camino tan exigente. Había dudas con un país que tenía un conflicto interno, con problemas de orden público y estaba visible la violencia contra sindicalistas. Ese fue un escollo que desde el principio lo tenían los países muy en la mira. Éramos un país bien distinto a los que habían aspirado a la Ocde.

La invitación fue fruto de la tarea de darnos a conocer, mostrar que aunque sí tenemos problemas y atrasados en cosas, éramos un país que teníamos instituciones sólidas, que podíamos buscar mejorar y que se podía tomar con seriedad un proceso de estos.

¿Y en la recta final hubo alguna concesión a Estados Unidos, para aprobar el comité de comercio?

No, no hubo ninguna concesión. Fue una tarea de convencimiento y explicación más que nada. Esto no era un proceso de negociación, aunque en el tema comercial sí termina en últimas utilizando este comité, para buscar concesiones en cosas que les interesan a los países. Pero la Ocde como tal, el secretariado y los demás países no nos estaban exigiendo que cambiáramos más cosas; en lo comercial no había nada que les preocupara a los demás. Era un tema muy bilateral que logramos conversarlo y manejarlo con EE. UU. Había cansancio de los demás países de que no se tomara la decisión, porque ya no tenían objeciones. En chatarrización, EE. UU. entendió que hay una política en marcha, que tiene como fecha final el 31 de diciembre de este año.

¿Que sigue para el país?

El método de la Ocde para todos los países miembros es estar revisando periódicamente cómo están las políticas de cada tema para cada país. Esas son las reuniones que hacen ellos cada semestre, al igual que unas presentaciones de los temas coyunturales. Colombia queda sometida a ese régimen permanente de revisiones. En unos comités quedamos con unas recomendaciones y unos compromisos de seguir avanzando en temas más concretos, con planes de acción para seguir profundizando. Si se hacen las cosas bien en la Ocde, se acelerará el desarrollo del país.

¿Colombia es el país más atrasado que ha entrado a este club?

No, creo que tenemos cosas muy avanzadas en muchas políticas públicas. De hecho, hay países que nos dijeron, no solo México y Chile, sino incluso países más desarrollados, que si ellos hubieran tenido que pasar el examen riguroso que le tocó al país, posiblemente no habrían tenido todo listo. Chile y México, en algunas cosas, están más avanzados que nosotros, en otras no y en algunas estamos mejor que otras naciones como Turquía y Lituania. Seguramente en muchos indicadores vamos a estar al fondo de la tabla, pero eso es lo que nos va a permitir ir mirando cómo vamos subiendo en esos escalafones. De aquí a que lleguemos a los niveles de los países nórdicos en muchas cosas va a estar difícil, pero ahí vamos a tener una meta permanente.

(Así reaccionan los expertos ante la entrada de Colombia a la Ocde). 

El otro día le preguntaba a una persona de Suecia, que uno los ve a ellos en los topes de todos los indicadores y con instituciones muy fuertes, que si todavía la Ocde les servía para algo. Esa persona me respondió que había muchas cosas de la Ocde de las cuales ellos aprenden y siguen haciendo reformas, que luego hacen su curso en los diferentes ministerios. También a Suecia le interesa venir a la Ocde para ver qué otro país hizo una reforma que le está sirviendo, para luego adaptarla a su contexto. Me dio mucha satisfacción oír eso, que un país como Suecia continúe formándose y que para ellos siga siendo valioso como aprendizaje y como reto estar en la Ocde, para estar comparándose. Me pareció que es la mejor muestra de que esto sí es útil para el país.

POLÍTICAS DE MIGRACIÓN 

Catalina Crane, representante especial de Colombia ante la Ocde, aseguró que la situación migratoria tendrá retos en las políticas públicas del país. “El tema migratorio lo que pone es un reto enorme de política pública, de llegarle a una población muy grande de manera muy súbita, con servicios mínimos que hay que tener y que por derechos humanos hay que hacerlo. Es una emergencia como otras, que pone a prueba a todos los sistemas, además de los recursos. Ahí también nos puede servir la Ocde y las experiencias concretas que han tenido países europeos con las crisis migratorias. Se puede aprender cómo las enfrentaron a corto plazo y cómo empiezan a integrar a los migrantes en el largo plazo; en la Ocde hay muchos documentos sobre eso”, puntualizó.

Andrés Felipe Quintero Vega
En Twitter: @QuinterovAndres

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