‘Ocho siglos de locura financiera’

El académico discrepa de los que piensan que se vienen dos décadas de estancamiento. Cree que se está en la tercera etapa de un “superciclo de deuda”.

Kenneth Rogoff

Kenneth Rogoff, Profesor Thomas D. Cabot de Política Pública y de Economía de la Univer- sidad de Harvard.

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Economía
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Portafolio
julio 21 de 2016 - 08:22 p.m.
2016-07-21

El economista y autor del libro “This Time is Different: Eight Centuries of Financial Folly”, ‘best seller’ según el New York Times y Amazon, se encuentra por estos días en Colombia en el marco del seminario del Fondo Latinoamericano de Reservas (Flar). Sus columnas en más de 50 países y documentos académicos han dado mucho de qué hablar, y Portafolio aprovechó la oportunidad para hablar con él.

Según el Fondo Monetario Internacional, el mundo crece a un ritmo muy mediocre. ¿Ve una luz al final del túnel?

Es verdad que los estimados del FMI para 2017 y 2018 se basan en un crecimiento muy bajo, pero al mismo tiempo aceptan que hay gran incertidumbre frente a las cifras. El crecimiento puede ser mucho peor de lo que dice la predicción mediocre, pero también podría ser mucho mejor. No estoy de acuerdo con aquellos que piensan que se avecinan dos décadas de estancamiento económico. Al contrario, creo que el mundo está en la tercera etapa de un “superciclo de deuda” que empezó en Estados Unidos en 2008, siguió en Europa y ahora golpea a China.

La crisis global financiera en 2008 significó un duro golpe a la globalización. Ahora el ‘Brexit’ le propor- ciona otro, sobre todo en términos de movilidad laboral. ¿Estamos empe- zando a vivir el fin de la globalización?

No hay duda de que hay una ola grande de populismo anticomercio y antiinmigración que surge en Estados Unidos y Europa. No sé qué tanto vaya a llevarnos al fin de la globalización, pero sí puede significar una pausa sostenida. Hay una corriente muy fuerte que lucha por lograr una redistribución del ingreso mucho más profunda en los países desarrollados, especialmente después de una larga era donde la riqueza ha sido grabada ligeramente.

Sin embargo, los países que han decidido retirarse del libre comercio no van a experimentar resultados muy buenos. Ahora, seguro que el proteccionismo al comercio puede resultar en algunos trabajos que vuelven de Asia, pero los precios de ciertos bienes se irán a las nubes y al final muchos trabajadores sufrirán una gran caída en su poder adquisitivo.

Políticos, empezando por Donald Trump, están cuestionando los tratados de libre comercio y están apelando al regreso al proteccionismo, ¿cómo ve esta tendencia?

Es una vieja historia, básicamente, los ganadores del proteccionismo se concentran en unas pocas industrias y estas tienen el incentivo de promover grandes campañas de cabildeo.

Pero los perdedores son dispersos y no necesariamente se dan cuenta de lo que está pasando con ellos, aunque sus pérdidas totales exceden las ganancias de los ganadores. Uno de los principales roles de los economistas en el gobierno es tratar de construir el caso para el libre comercio.

El mundo desarrollado está peleando contra presiones deflacionarias, pero al mismo tiempo, en países como Colombia, la inflación está creciendo. ¿Ha habido un cambio estructural que los bancos centrales no han entendido?

Claramente las economías desarrolladas han tenido que encarar situaciones difíciles que casi nadie entiende.

Nadie duda del hecho de que la reducción inflacionaria refleja el éxito de crear bancos centrales independientes; sin embargo, la inflación real ajustada a las tasas de interés (tasas de interés menos inflación) ha caído al piso y es negativa alrededor del mundo desarrollado.

Adicionalmente, las regulaciones más estrictas han complicado las cosas para los acreedores, especialmente para el surgimiento de las pequeñas y medianas compañías.

En su más recientes libro, usted encuentra que los incumplimientos de deudas públicas son casi un fenómeno universal en la transformación de mercados emergentes en economías avanzadas. Graves episodios de estos incumplimientos suelen estar separados por periodos creando la ilusión entre diseñadores de politicas públicas e inversionistas, de que “esta vez es diferente”. Cree usted que las economías emergentes están otra vez en esa misma trampa?

Es difícil de saber. Ciertamente, los gobiernos están en una mejor posición por las políticas fiscales pragmáticas que se institucionalizaron antes de la crisis financiera. El alejamiento de tasas de cambio rígidas es como pintar un “tiro al blanco” en los bancos centrales. Sin embargo, los préstamos corporativos en dólares desde el exterior se han disparado. El Banco de Pagos Internacionales (BPI o BIS en inglés) reporta que corporaciones no financieras, no bancarias, en mercados emergentes deben más de 3 trillones de dólares a los extranjeros.

¿Qué tan preocupado está usted por China?

Mucho, y eso daría para una entrevista completa. China finalmente ha llegado a un punto de inflexión a partir de cual debe, necesariamente, racionalizar su estrategia de crecimiento separada de las exportaciones y la inversión y en pro de la demanda doméstica, especialmente demanda de consumo.

Este será un proceso doloroso e incluso después de que la transición haya ocurrido, se tendrá que acomodar a una tasa de crecimiento mucho más lenta, entre el 3-4%, y no entre el 6-7%.

¿Y qué piensa usted con respecto a América Latina?

Es un panorama muy mezclado. Algunos países como Colombia han instituido muchas reformas políticas y a pesar de los retos de la desaceleración de China, se han probado resilientes. Argentina tuvo el desastre del régimen Kirchner por más de una década y aún si el Gobierno está mucho mejor, sigue habiendo muchos retos. La situación en Brasil es trágica, más por incompetencia que por populismo. Aún queda por ver qué tan eficientemente podrá el nuevo presidente cambiar el rumbo.

Ricardo Ávila Pinto
Director de Portafolio