Parte de tranquilidad

Las medidas arancelarias adoptadas por Estados Unidos no necesariamente tendrían un impacto negativo para Colombia.

Acero

Tensión entre EE. UU. y China genera riesgo a Colombia.

Archivo CEET

POR:
Portafolio
abril 10 de 2018 - 09:02 p.m.
2018-04-10

Las medidas proteccionistas adoptadas por Estados Unidos, incluyendo la imposición de aranceles a las importaciones de acero y aluminio, y las consecuentes represalias de China y otros países, han aumentado los temores de una guerra comercial y configuran una amenaza cada vez mayor para el crecimiento de la economía global.

(Lea: En medio de tensión comercial, China anuncia más apertura económica)

Aunque es incierto el desenlace de esta situación, al igual que su impacto sobre Colombia, lo cierto es que las ventas externas colombianas de acero y aluminio a EE. UU. empezaron a pagar aranceles desde el pasado 23 de marzo.

(Lea: Antes de aranceles de EE. UU., firmas de acero y tubería planeaban crecer 30% en 2018)

CAMINO AL PROTECCIONISMO

Estas medidas están generando retaliaciones de otros países y amenazan con conducir la economía global a una era de restricciones al libre comercio. Además de los aranceles al acero y al aluminio, EE. UU. anunció sanciones de hasta US$60 mil millones para una lista de productos chinos que será publicada la tercera semana de abril, y ha impuesto barreras a la inversión de compañías chinas en el sector tecnológico.

En respuesta, el gobierno de China gravó varios productos estadounidenses con aranceles que ascienden a 3 mil millones de dólares.

La imposición de aranceles por parte de EE. UU. se dio como consecuencia del aumento reciente en la producción mundial de acero, principalmente de China, que en 2016 llegó a representar casi la mitad del mercado mundial de acero. Esta no es la primera vez que el sector acerero es objeto de acciones proteccionistas, pues en el pasado este tipo de desequilibrios comerciales también motivó la adopción de medidas antidumping que generaron conflictos comerciales. De acuerdo con la Andi, entre 1995 y el primer semestre de 2016 se notificaron ante la OMC 997 casos de medidas antidumping en el sector acerero.

Por otra parte, aunque EE. UU. argumentó razones de seguridad nacional cuando adoptó estas medidas, terminó excluyendo a algunos países. En primer lugar, México y Canadá, éste último uno de los mayores exportadores de estos productos, fueron excluidos temporalmente mientras continúan las negociaciones del NAFTA.

Posteriormente, previa entrada en vigencia de los aranceles, EE. UU. también excluyó a la Unión Europea, Australia, Argentina, Brasil y Corea del Sur, todos importantes exportadores de los productos mencionados. De esta manera, las medidas terminan recayendo principalmente sobre China, teniendo en cuenta que en 2017 EE. UU. importó de ese país más de 91 mil millones de dólares de hierro y acero, equivalente a cerca del 20% de las importaciones estadounidenses y a más del 12% de las exportaciones chinas de estos productos. Vale la pena mencionar que China es, de lejos, el país con quien Estados Unidos tiene mayor déficit comercial, el cual ascendió a 375 mil millones de dólares en 2017.

IMPACTO MODERADO PARA COLOMBIA

Colombia es un país vulnerable a la imposición de barreras comerciales por parte de EE. UU., el principal cliente de sus ventas externas, teniendo en cuenta que una reducción generalizada de éstas afectaría los ingresos en dólares por exportaciones y, por lo tanto, generaría importantes presiones al alza sobre la tasa de cambio.

En particular, en 2017 las exportaciones a EE. UU. fueron de 10,5 mil millones de dólares, lo que equivale al 27,9% del total de las ventas externas y al 3,4% del PIB, convirtiendo a Colombia en el cuarto país latino que más bienes y servicios exporta a Estados Unidos, por detrás de México, Ecuador, que es una economía dolarizada, y Venezuela, que no tiene un tipo de cambio flotante.

El TLC entre Colombia y EE. UU. estableció que a partir de su entrada en vigencia, en mayo de 2012, los aranceles irían disminuyendo hasta llegar a 0% en un plazo de 1 a 10 años, partiendo de un arancel base de 0%, 5%, 10% o 15%, que depende de la categoría (A, B o C) en que se encuentre cada producto.

De acuerdo con el cronograma establecido, para 2018 los bienes que hacen parte de las categorías A y B deberían tener cero arancel, mientras que los de la categoría C estarían gravados con una tarifa de entre 4% y 6%.

Lo anterior indica que las partidas del código arancelario gravadas por EE. UU., perdieron los beneficios estipulados en el TLC.

Afortunadamente, los productos afectados con la medida tienen una participación baja en las exportaciones totales de Colombia, por lo cual su impacto sobre las cuentas externas sería moderado.

El valor exportado de estos productos, ascendió a 835 millones de dólares en 2017 (2,2% de las exportaciones totales y 5,8% de las no tradicionales), de los cuales cerca del 28% fue destinado a EE. UU.

Lo anterior indica que las ventas a Estados Unidos de productos ahora gravados con aranceles representaron apenas el 0,6% de las exportaciones del país en 2017, y el 1,6% de las no tradicionales.

Vale la pena señalar que el año pasado las importaciones colombianas de estos productos fueron de 2,566 millones de dólares, equivalentes al 5,6% del total de las compras externas, lo que señala que el país registró una balanza comercial deficitaria de 1,731 millones de dólares.

En este sentido, las medidas adoptadas por EE. UU. no necesariamente tendrían un impacto negativo para Colombia, puesto que una mayor oferta de acero y aluminio en el mercado global, generada por las restricciones para entrar al mercado estadounidense, podría reducir el costo de las importaciones de estos productos, con implicaciones favorables tanto para las cuentas externas como para la actividad económica local.

En particular, creemos que el sector de construcción se vería favorecido, teniendo en cuenta que el acero y el aluminio representan, en conjunto, cerca del 15% de sus insumos, de los cuales la mitad son importados.

Bajo este contexto, esperamos que las medidas proteccionistas anunciadas por EE. UU. tengan un efecto moderado sobre las cuentas externas, e incluso sobre la actividad local. Sin embargo, el riesgo de que las tensiones entre EE. UU. y China sigan avanzando está latente y es una amenaza para el crecimiento económico global, incluyendo y por lo tanto, para Colombia.


Julio César Romero y Sebastián Mayor Velasco*
(Economista jefe y analista cambiario y sectorial de Corficolombiana).

Siga bajando para encontrar más contenido