‘Plexomarketing, la forma de entender la decisión de compra’

Alejandro Sala, desarrolló una teoría, basada en conceptos orientales, en la que sustenta por qué el ser humano compra ‘porque le da la gana’.

Alejandro Sala

Alejandro Sala, Especialista en estrategias de marketing y de negocio.

Diego Santacruz/Portafolio.

Economía
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Portafolio
junio 21 de 2017 - 09:25 p.m.
2017-06-21

Después de años de investigaciones y de estudiar al consumidor desde diferentes posiciones, Alejandro Sala, especialista en estrategias de marketing y de negocio, publica su libro ‘Plexomarketing’.

El experto y conferencista comparte sus conocimientos y profundiza en las razones que tiene una persona para comprar. En sus análisis llega a la decisión de que el plexo solar, una parte del cuerpo que es fundamental para los orientales, juega un papel protagónico.

¿Qué es el Plexomarketing?


Es el ‘santo grial’ de las decisiones de compra y de consumo. Ahí está la esencia de por qué uno compra o define comprar.

¿Cómo define uno comprar?

Como dice el libro, ‘compro porque me da la gana’. De alguna manera, el ‘Plexomarketing’ explica por qué cuando una persona va a la cadena de comidas rápidas más grande del mundo mantiene la elección de las papas fritas en vez de las manzanas.

Automáticamente, empieza un proceso inconsciente de preferir las papas. Eso explica que decisiones que serían fáciles de tomar racionalmente, son muy sencillas para no tomarlas irracionalmente.

¿De dónde viene esa racionalidad?

De la naturaleza humana. La persona toma las decisiones en la vida ‘porque le da la gana’. Y detrás de esa opción de compra está el miedo de distinta naturaleza.

Hay dos categorías de miedos. Uno que es reacción a una amenaza real como el temor a un león y el otro que se refiere a una amenaza que no es real como puede ser la sensación que genera una polilla a una mujer.

Digo que el miedo y el amor son los mejores vendedores, aunque el segundo se camufla en un miedo también.

¿Qué tiene que ver todo esto con el plexo solar?

Pues es que plexo solar es el centro del miedo. Decimos que sentimos mariposas en el estómago, pero, en realidad, es esa red nerviosa donde aparecen esas sensaciones. Los occidentales no sabíamos que existía.

¿Esto cómo lo descubre usted?

Trabajé por seis años con los orientales con su red de comunicación, de México a Bolivia y me entrenaron en el manejo de sus herramientas. En ese trabajo vi cosas que no pasan en occidente. Alcance a conocer el consumidor por dentro como lo tratan ellos.

Cuando plantea que hay seres humanos y no seres humanos, ¿cuál es el mensaje para quienes hacen campañas de mercadeo?

Que tienen que pensar distinto desde ya y entender que lo que han aprendido son una parte del camino, pero que ninguna explica el momento de la decisión de compra porque la están circunscribiendo al sistema cerebral, a la razón. El Neuromarketing está entrando más al terreno de lo emocional pero cuando llega al mundo de las decisiones puede no atinar.

¿Por qué el plexomarketing sí abarca todo?

Funciona porque contempla todas las facetas del ser humano, aun cuando se vuelve consumidor. Cuando hablo de este concepto tengo que reconocer que he aplicado la metodología para las personas como ‘plexodecisiones’.

La teoría habla de que el ser humano tomas las decisiones más con el plexo solar que con el cerebro. Luego viene la metodología en la que explico por qué viene el soporte científico con conceptos como el inconsciente cultural, el inconsciente aprendido y el miedo. Luego tiene un par de alimentos adicionales en esa metodología que tiene que ver con la capacidad de compra y la libertad.

Por eso, el ‘Plexomarketing’ sí consulta todas las facetas del ser humano al momento de las decisiones de compra. Por eso creo que es la teoría más completa.

Esto lo que hace es juntar individuos con sentimientos y miedos parecidos que entran a un grupo de consumidores.

Como principio, el ‘Plexomarketing’ le da argumentos a la persona para que compre. Y al final, el resultado es gente fiel, siempre y cuando las empresas cumplan con ciertos niveles de responsabilidad social. Si no, serán rechazadas.