Populismo de Trump pasa factura a crecimiento en A. Latina y el Caribe

La región de nuevo, se aleja de los niveles de crecimiento de 4 por ciento.

Rio de Janeiro

Las incertidumbres se han convertido en moneda de uso cotidiano en las economías de Brasil y de Argentina.

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Portafolio
agosto 25 de 2018 - 02:12 p.m.
2018-08-25

Recientemente la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha dado a conocer las estimaciones sobre el crecimiento de la región para 2018. Los números no se encuentran entre el pantano de cifras en rojo, en déficit, pero no son muy alentadores. Se estima que los países de América Latina y el Caribe (ALC) aumenten su producción para año en 1.5 por ciento. Crecen un poco más que en 2017, pero se trata de cifras más propias de un estancamiento que de reactivación convincente.

Los factores que están impidiendo una dinámica de crecimiento mayor se concentran en las repercusiones que vienen desde Estados Unidos. El populismo y los barullos de Trump pasan factura. Factores específicos que están afectando a la región se relacionan con el proteccionismo de Washington, las innecesarias fricciones con China y Europa –Trump se pelea con casi todos- la alta cotización del dólar, así como la continuidad en la subida de tasas de interés por parte de la Federal Reserve.

En general en la región –con la notable excepción de Guatemala- las monedas tienden a devaluarse, lo que podría hacer que las exportaciones fuesen más competitivas, pero también encarece las importaciones. Debido a la estructura de estas últimas, esto repercute en “importación de inflación”. Los precios se elevan en los mercados internos y con ello se disminuye la demanda doméstica en los diferentes países.

Como era de esperarse, existen diferencias entre las sub-regiones de ALC. México y Centro América tienden a crecer por sobre el promedio, con cifras de 2.5 por ciento anual para diciembre de este año. El Caribe se ubicaría más bien en las cifras medias con un incremento de producción de 1.7, en tanto que América del Sur muestra el más débil crecimiento con un 1.2 por ciento como promedio ponderado.

Los problemas mayores ciertamente se originan en países sudamericanos: Venezuela, Argentina y Brasil. Se involucran en esto dos grandes economías del MERCOSUR y el caso psiquiátrico de Venezuela. En esto último, se trata de un país viviendo en recurrente estado de desquicio. Desde 2013 la economía venezolana se ha contraído en un 43 por ciento según cifras de CEPAL, se espera que para este año la caída continúe, con una contracción de 12 por ciento.

Las incertidumbres se han convertido en moneda de uso cotidiano en las economías de Brasil y de Argentina. En ambos casos los inversionistas han retrasado la toma de decisiones sobre su potencial expansión productiva esperando el rumbo de las decisiones desde Buenos Aires a raíz de la notable caída en la cotización del peso argentino.

La región de nuevo, se aleja de los niveles de crecimiento de 4 por ciento, rangos que si permitirían ir superando con alguna esperanza, las condiciones crónicas de pobreza en la región. En medio de esto, el crecimiento de este año también se ve sostenido por la capacidad de demanda interna de los mercados en los diferentes países.

Giovanni E. Reyes,
Ph.D. University of Pittsburgh/Harvard.
Profesor Titular y Director de la Maestría en Dirección de la Universidad del Rosario.

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