Se busca nuevo presidente digital

El documento Colombia 18.22 trae tres principios: buscar un minimalismo regulatorio, contar con entidades modernas y eficaces, y masificar el acceso a las TIC.

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El país debe reducir la brecha digital que actualmente tiene.

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diciembre 11 de 2017 - 09:41 p.m.
2017-12-11

Es muy fácil torear desde la barrera, pero hacerlo planteando soluciones es lo que hace la diferencia para que la crítica sea constructiva. Desde la Cámara Colombiana de Informática y Telecomunicaciones (CCIT) y el Tanque de Análisis y Creatividad de las TIC (TICTAC), llevamos una buena parte del año desarrollando el documento Colombia 18.22, para proponer una nueva hoja de ruta en materia de las tecnologías de la información y las comunicaciones, y así recuperar la posición de liderazgo digital que teníamos, pues la nueva realidad del sector se caracteriza por la disminución de ingresos en un ámbito generalizado de desinversión, producto de un marco legal y regulatorio que genera más preguntas que respuestas.

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Por esto, Colombia 18.22 se basa en tres principios fundamentales: buscar un minimalismo regulatorio, contar con entidades de gobierno modernas y eficaces, y asegurar la masificación del acceso a las TIC para todos los ciudadanos. Para ello, hay cinco grandes áreas de enfoque que giran entorno al incremento de infraestructura TIC, el Espectro, la institucionalidad, la adopción tecnológica y la competitividad. Es este un claro caso en el que el orden de los factores no altera el resultado, pues se trata de generar un círculo virtuoso con el cual podemos lograr la modernización del país con el claro objetivo de poder enfrentar las nuevas realidades de la economía global digital.

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En materia de infraestructura para las telecomunicaciones, durante los próximos años tendremos que incrementar en un 50% lo que existe hoy en día para brindar los nuevos servicios con calidad. Debemos lograr que la totalidad de los colombianos, independientemente de su ubicación o nivel de ingresos, se conecten. Para ello debemos contar con una política pública TIC comprometida con generar mayor conectividad, volviendo obligatorio, por ejemplo, el despliegue de fibra óptica en cada nuevo proyecto de vías y acueductos en Colombia. Además, la tramitología engorrosa de permisos para desplegar infraestructura deberá quedar en el pasado, poniendo el bien general por encima del particular, cosa que en muchos casos no sucede en el país.

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En materia de espectro, ese insumo invisible pero necesario para nuestras redes móviles, hemos pasado de ser los pioneros en el 2013 para que Colombia entrara a la era de redes de 4G, a ser de los pocos países en América Latina donde no se ha subastado la banda de 700 MHz, que es fundamental para mejorar la calidad y cobertura del servicio.
Por ello, la propuesta de Colombia 18.22 gira entorno a la asignación del espectro de manera dinámica, para así maximizar el beneficio social derivado de este escaso y valioso recurso. Adicionalmente, a diferencia de otras naciones que subastan su ‘aire’ por periodos de 20 o 30 años, maximizando el valor del mismo, en Colombia solamente se permite asignar el espectro por periodos de una década, tiempo insuficiente para amortizar completamente cualquier inversión.

En nuestro análisis de qué tan competitivos somos en el momento de recibir inversiones hacia el sector TIC, surge la gran necesidad de llevar a cabo reformas institucionales enfocadas en tres pilares: simplificar las reglas de juego para ajustarnos a las realidades de la transformación digital de la economía y estimular la inversión; crear un solo regulador, con independencia del Gobierno para evitar conflictos de interés por su participación accionaria en empresas el sector, y que analice los nuevos servicios TIC y audiovisuales de manera convergente; y articular los objetivos las entidades del Estado para lograr una transformación sostenible.

Para desarrollar estrategias de alto impacto de adopción y lograr democratizar la tecnología, debemos enfocarnos en incrementar la inteligencia ciudadana, la inteligencia empresarial y, por supuesto, la inteligencia institucional. Que interesante sería, por ejemplo, que la totalidad de las operaciones de back office de las empresas en Colombia fuera digital, o que el Estado empezara a utilizar soluciones de big data o inclusive machine learning para encontrar correlaciones entre cada política pública y sus efectos en la calidad de vida de los ciudadanos. Mucho hemos avanzado como sector, brindando soluciones inteligentes para afrontar todo tipo de retos. Es fundamental que los encargados de cada entidad las aprovechen para hacer un mejor trabajo. El epicentro de cualquier iniciativa para lograr la transparencia de procesos debe ser la tecnología bien aplicada.

Por último, tenemos que referirnos a la competitividad que el buen uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones les pueden generar a todos los sectores de la economía. Como país tenemos la obligación de mantenernos a la vanguardia tecnológica dentro de un entorno en constante evolución. De ahí la importancia de generar proyectos de digitalización y/o desmaterialización de los servicios sociales, empezando con la salud y la educación, por ejemplo, o fortalecer el sector productivo integrando las cadenas de valor; o lograr una mayor formalización de la economía y recaudo generando la integración de tecnologías y servicios financieros (fintechgracion).

Está más que comprobado que la modernización de los países genera un retorno muy grande en cuanto a calidad de vida, generando una gran cantidad de empleos altamente calificados, sin restricción geográfica ni discriminación alguna, creando oportunidades para ser más eficientes y productivos en todos los ámbitos. Corea del Sur, Israel y Suecia son algunos ejemplos reales donde los gobernantes realizaron apuestas tecnológicas importantes, y muy exitosas, para brindarles un mejor futuro para todos sus ciudadanos.
Debemos obsesionarnos todos con que Colombia también se enfoque en su modernización, para así acabar con la desigualdad y generar ventajas competitivas para todos los ciudadanos, en un mundo cada vez más competido y globalizado.

Alberto Samuel Yohai
Presidente CCIT

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