¿Se terminó el ‘Efecto Trump’?

Varios de los indicadores que en su momento se vieron beneficiados por los resultados de las elecciones en Estados Unidos comenzaron a retroceder.

Media década esperó el Congreso estadounidense para poder debatir y votar el acuerdo con Colombia.

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mayo 02 de 2017 - 09:32 p.m.
2017-05-02

La elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos tuvo un efecto inesperado sobre los mercados de capitales. Se asumía que Hillary Clinton era la candidata pro-mercado y que una victoria de Trump generaría un fuerte movimiento de aversión al riesgo ante la incertidumbre que en su momento generaba el entonces candidato presidencial.

Sin embargo, Trump terminó siendo el candidato pro-mercado y los analistas se enfocaron en el impacto positivo que podría tener sobre la economía estadounidense un presidente empresario cuya prioridad era incentivar la economía e industria del país.

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En efecto, las propuestas de su campaña ‘Make America Great Again’ deberían generar crecimiento económico, por lo menos en el corto plazo. La reducción en los impuestos debería aumentar el ingreso disponible de los hogares y elevaría las utilidades de las empresas; la masiva inversión en infraestructura generaría un aumento en el gasto público y en la demanda agregada; y las reformas regulatorias pro-negocios deberían incentivar la inversión privada.

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El mercado le creyó al ‘Efecto Trump’ y comenzó a hablarse de ‘reflación’, un nuevo periodo de mayor crecimiento económico, mayor inflación y mayores tasas de interés en Estados Unidos. Como consecuencia, las acciones subieron 12%, las expectativas de inflación pasaron de 1,7% a 2,1%, la tasa del Tesoro de 10 años aumentó 70 puntos básicos y el dólar se apreció un 6% en un par de meses.

El problema es que el ‘Efecto Trump’ es cuestionable por su sostenibilidad de largo plazo.

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Una política de reducción de impuestos y aumento del gasto público solo puede financiarse con más deuda. Con un nivel de endeudamiento del 126% como porcentaje del PIB, Estados Unidos ya es una de las economías más endeudadas del mundo y se requeriría de la aprobación del Congreso para incrementar el techo de la deuda.

Con la baja favorabilidad de Trump en las encuestas (se posicionó con una tasa de aprobación del 45%, la más baja en la historia de los presidentes de EE.UU.), es probable que el Congreso no apoye sus reformas a pesar de contar con mayoría republicana.

Además, no es claro el efecto que podría tener su política comercial proteccionista. En principio, la restricción a las importaciones fomentaría la industria local, pero también podría afectar el acceso de EE.UU. a mercados externos y limitaría sus exportaciones.

Por ahora, el ‘Efecto Trump’ duró cuatro meses y varios de los indicadores que en su momento se vieron beneficiados por los resultados de las elecciones en Estados Unidos comenzaron a retroceder.

El S&P 500 ha caído más de 2% desde su máximo, la tasa del Tesoro de 10 años cayó 45 puntos básicos en el último mes, las expectativas de inflación en Estados Unidos pasaron del 2,1% en enero al 1,9% en abril y el dólar se ha depreciado un 3% desde principios de marzo hasta hoy.

El apetito por riesgo que vimos desde noviembre del año pasado se ha calmado y el mercado ha comenzado a cuestionar el impulso económico de la administración Trump y la supuesta reflación que traería a la economía norteamericana.

Un evento clave para este cambio de tendencia fue el fracaso de Trump con su fallida reforma a la salud. A pesar de contar con mayoría en el congreso, el presidente no logró reunir la cantidad de votos necesaria para pasar la reforma y optó por retirar la propuesta de la mesa, dejando intacto el Obamacare.

No fue la primera derrota de su mandato, pero sí la más representativa, dado que pone un manto de duda sobre la probabilidad de que las otras reformas que propuso en su campaña sean aprobadas.

Aún queda en la agenda la reforma tributaria, la modificación de la regulación al sistema financiero (Dodd-Frank) y la ambiciosa inversión en infraestructura, medidas que en su momento impulsaron la teoría de la reflación y generaron la subida en acciones, dólar, tasas de interés y expectativas de inflación. El fracaso del Trumpcare indica que no le será tan fácil a Trump implementar sus banderas de campaña.

Los factores geopolíticos son un ingrediente nuevo que también ha aumentado la incertidumbre del mercado. La guerra civil en Siria lleva varios años, pero el bombardeo de las fuerzas estadounidenses sobre la base aérea de Shayrat representa un punto de quiebre en el conflicto, dado que es el primer ataque directo de Estados Unidos al gobierno sirio. Rusia, país aliado del gobierno de Assad, calificó el ataque como un acto de agresión a un país soberano que viola las normas internacionales.

Al incidente se suma el cruce de declaraciones entre Estados Unidos y Corea del Norte, aumentando la preocupación ante un posible enfrentamiento de potencias nucleares.

La tensión en Oriente Medio y en la península coreana generó una subida de los precios del petróleo por encima de los 50 dólares por barril. Curiosamente, también tuvo un impacto positivo en la imagen de Donald Trump, disminuyendo la desaprobación a su gestión en las encuestas de 53% a 50% y aumentando la aprobación de 40% a 42%.

Para reactivar al mercado, Trump necesita una victoria importante y todas las fichas están puestas en la reforma tributaria. La idea es aumentar la competitividad de las empresas estadounidenses reduciendo el impuesto corporativo del 35% actual a algo entre 20%-30%.

De lograrlo, el impacto sobre las utilidades de las empresas sería enorme y seguramente veríamos una respuesta significativa del mercado. Nuevamente, todo está en manos del Congreso.

Mario Acosta
Gerente de Estrategia & Investigaciones Ultraserfinco

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