“Si gana el ‘No’ habría un dividendo negativo”

Xavier Sala- i-Martin, autor del libro ‘Economía en colores’ cree que el conflicto colombiano ya no aparece en las encuestas que hacen empresarios.

Xavier Sala- i-Martin

Xavier Sala- i-Martin, experto catalán.

Claudia Rubio

Economía
POR:
Ricardo ávila
septiembre 18 de 2016 - 04:41 p.m.
2016-09-18

El catalán Xavier Sala-i-Martin se destaca entre los economistas actuales y no solo por sus chaquetas de colores vivos. Profesor de la Universidad de Columbia en Nueva York,
viene de publicar en Colombia el libro Economía en colores. Portafolio habló con él.

¿De qué color ve a la economía global?

De muchos. La parte más rica del planeta se veía oscura hasta hace dos años cuando comenzó a recuperarse, mientras que el mundo emergente mostraba colores brillantes hasta que se acabó el auge de precios de las materias primas. Ahora esas percepciones se han invertido, pero en comparación con la manera en que se veían las cosas en enero hay tonos más claros.

¿Qué le preocupa?

Que se pierdan algunos de los avances conseguidos en materia de disminución de la pobreza. Es verdad que parte de la bonanza se desperdició en obras faraónicas o gastos innecesarios, pero otra sirvió para mejorar los indicadores sociales y mucha gente podría verse perjudicada.

Las economías emergentes ahora contribuyen la mayor parte del PIB mundial…

Para que esto sea sostenible en el tiempo hay que hacer los deberes. Una primera parte de esas tareas se completó: mejores presupuestos públicos, mayor autonomía de los bancos centrales o más efectividad en la lucha contra la inflación. Pero las reformas de segunda generación orientadas a impulsar la competitividad no se han hecho. Chile, que depende todavía de sus exportaciones de bienes primarios, es un ejemplo de ello.

¿Esa es la manera de enfrentar la crisis?

Ante la crisis no se puede hacer mucho, porque el resultado de las reformas se demora años. No se trata de apretar un botón sino de hacer la tarea. No hay fórmulas mágicas sino esfuerzos de largo plazo.

¿Hay alguien en América Latina que esté haciendo la tarea?

Nadie. Por ejemplo, uno de los más nefastos hechos en América Latina es la educación que es la verdadera fuente de la desigualdad. El problema es que hay gente que trabaja en multinacionales con salarios norteamericanos y otra que lo hace en la calle con ingresos africanos. La razón es la diferencia en educación. Tengo estudiantes colombianos en la Universidad de Columbia que prueban que hay personas con capacidades suficientes para ingresar a una de las instituciones más exigentes del mundo.

Todos los gobernantes hablan del tema…

Pero se hace muy poco y estamos en medio de la cuarta revolución industrial. No solo hay que competir contra los chinos o los europeos, sino contra los robots.

¿Cuál es el otro gran pendiente?

La corrupción. Pasa como en España en donde el PP es el partido más corrupto de Europa. Ese es un problema rampante, definitivo en Colombia que necesita avanzar en infraestructura y sobre el cual la gente necesita tener certeza de que el dinero se gasta bien.

Ese es un tema válido, ahora que estamos ‘ad portas’ de una reforma tributaria…

El debate de los impuestos está siempre equivocado porque no hay impuestos altos o bajos. En Colombia el tema aparece como el primero dentro de las preocupaciones de los empresarios, dentro de las encuestas que hacemos en el Foro Económico Mundial. Curiosamente, en Suecia nadie se queja a pesar que se paga mucho más. La diferencia es que ellos sienten que sus impuestos sirven para algo.

¿Qué quiere decir eso?

Suiza es el país más competitivo del mundo y sus tasas impositivas son muy elevadas. Se pueden tener cargas altas y muchos beneficios o cargas más bajas y un cubrimiento menor, como en Estados Unidos. Lo que no funciona es tener impuestos europeos y servicios africanos. Aquí es donde la gente se cabrea y ese es el debate. ¿Para qué? Es la pregunta adecuada. ¿Más impuestos para robar? No. ¿Más impuestos para solucionar problemas? Sí. Porque no se pagan impuestos elevados aquí.

¿Está Colombia estancada en materia de competitividad?

Ha pasado del puesto 69 al 61 que no es malo, pues además ha mejorado su calificación. Falta ver el resultado de este año que se conocerá el próximo 28. Los problemas son conocidos: instituciones, educación e infraestructura.

¿Cómo analiza el “dividendo de la paz” del que tanto se habla en Colombia?

No creo que ese dividendo sea verdad, porque la impresión que tengo es que ya está interiorizado. Los temas relacionados con el conflicto no aparecen en las encuestas que hacemos entre los empresarios. El miedo que existía antes a la hora de venir aquí ya no está y los problemas son lo que uno podría llamar normales: impuestos, tipo de cambio, etc. Eso quiere decir que si gana el ‘Sí’ no va a pasar nada, desde el punto de vista empresarial.

¿Y si gana el ‘No’?

Ahí van a tener un problema porque volvería a aparecer en el radar un tema que había desaparecido. Eso podría dividir la tasa de crecimiento por dos. En resumen, habría un dividendo negativo si gana el ‘No’.

¿Cómo ve a Colombia?

Lo veo como un país que depende de las materias primas, tiene una suerte complicada, aunque menos que aquellos más cercanos a China.

Ahora, la luz de esperanza que se abre con este proceso y el posconflicto es importante.
Por eso es el país que veo con más optimismo en América Latina. Es el que tiene más probabilidad de comenzar con las reformas que nadie empieza.

Ricardo Ávila Pinto
Director de Portafolio