Sin permiso, el pez basa llegó y se quedó en el país

Al parecer, el único camino que queda por recorrer es legalizar las explotaciones y producirlo.

Pez basa

Durante el primer semestre de 2015 Colombia importó 19.665 toneladas de basa, por valor de US$40,3 millones.

Archivo particular.

Economía
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junio 14 de 2017 - 09:56 p.m.
2017-06-14

Acerca del pez basa, uno de los de mayor consumo en Colombia, las autoridades tienen dos situaciones por resolver; la primera, investigarse la incidencia que ha tenido en las especies que viven en el río Magdalena.

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La segunda, y ante las inocultables evidencias de su presencia en las aguas de ese río, trabajar en su proceso de domesticación, es decir, elaborar los protocolos para la cría en estanques y producir para la demanda local.

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Vale la pena anotar que la especie fue insertada en el Catálogo de la biodiversidad acuática exótica y trasplantada, del Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt.

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La entidad indicó que el basa se ha pescado en siete departamentos y al menos ocho localidades del bajo Magdalena reportan aumento en los registros de pesca y comercialización entre 2011 y 2016. No se ha conocido en el río Cauca u otros cuerpos de agua.

Además del río, se sabe que funcionan criaderos ilegales y su presencia en tiendas de mascotas y mercados.

Por ahora, además del reconocimiento oficial de la entidad y su inserción en el catálogo, no se sabe nada del basa en Colombia, ni cómo llegó ni cómo se consiguieron los pie de cría para su explotación comercial, pues el país solo ha autorizado la importación del pez en filete para consumo masivo.

Ahora, el Von Humboldt categorizó la especie como de ‘alto riesgo’ tras varios análisis y comprobar su reproducción con fines comerciales.

Esta clasificación es la menos fuerte, pues ni el Ministerio del Medio Ambiente, ni la Anla (que no han expedido permisos de explotación ni de importación) se han puesto de acuerdo para reconocerla como ‘invasiva’, ‘introducida’ o ‘potencialmente peligrosa’. Así las cosas, al parecer, se mantiene en la ilegalidad, pues no hay estudio alguno que asevere lo uno o lo otro.

Así ocurrió, por ejemplo, con la negativa a la solicitud presentada por la Corporación Centro de Desarrollo Tecnológico Surcolombiano (Acuapez) basada en el Estudio de impacto ambiental, introducción y zoocría.

Por último, como evidencias comprobadas, destacó el informe del instituto, un estudio hecho en el 2015 en el cual se relacionaron las capturas de pescadores artesanales en aguas del río Carare y en la ciénaga de Guarinocito, cuenca del Magdalena.

Luego, registros confirmados ubicaron prototipos del pez en localidades de la misma zona: Puerto Triunfo, Puerto Berrío, Santa Clara, Caño San Juan, Ciénaga de Chucurí y del Opón, además de Barrancabermeja.

Asimismo, la comercialización de pescados frescos fue detectada en mercados locales de poblaciones ribereñas de la cuenca alta y media del río Magdalena.