Venta de licores se enfrió en el primer semestre

Según los empresarios, este panorama se registra por la nueva ley para el sector y el clima.

Un porcentaje alto de los ingresos en varios departamentos proviene de los licores.

Las ventas de las licoreras nacionales habrían disminuido más de 30% en los seis meses, de acuerdo con la asociación que las agremia. 

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Economía
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Portafolio
julio 12 de 2017 - 09:08 p.m.
2017-07-12

Tanto productores nacionales como importadores se vieron afectados por el enfriamiento en las ventas de bebidas embriagantes durante el primer semestre del año. Como causas, señalan a las bajas temperaturas, el decaimiento general del comercio y la subida en los impuestos por cuenta de la nueva ley de licores que entró en vigencia en enero.

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La nueva norma facilita el acceso de las bebidas etílicas foráneas a los distintos departamentos, pero también aumentó el gravamen, no solo de estas, sino de las que se producen localmente.

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Según la Asociación Colombiana de Importadores de Licores (Acodil), es evidente que por cuenta del incremento en la imposición contributiva se han dado subas drásticas en precios y que los consumidores han reaccionado dejando de comprar.

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Y si bien ya se sabía que los primeros meses iban a ser flojos en introducción del producto a causa de que, ante la perspectiva del impuesto, muchas firmas se abastecieron entre noviembre y diciembre pasados, la situación no mejoró después.

En consecuencia, la operación de las importadoras ha disminuido en cerca del 24% en el semestre transcurrido, con 170.000 cajas menos de licor introducidas al país, que equivalen a un 38% menos con relación al mismo periodo del año pasado. En vinos el bajón fue de 38,1%, mientras que en otros tipos de bebidas espirituosas llegó al 7,2%.

Los registros de importaciones en manos del gremio muestran que el efecto pesó de manera diferencial en distintas líneas en el cuarto mes, que fue el peor. Por ejemplo, se trajeron 22.000 cajas de whisky, frente a 44.500 del mismo mes en el 2016. En ron fueron 3.000 cajas contra 9.000 y en cremas del tipo de Bailys se trajeron de otros países 978 cajas, frente a 3.000 del 2016. De bebidas listas para tomar, como Smirnoff fueron 11.000 cajas, contra 60.000 de abril del 2016.

“Los primeros meses fueron mucho más dinámicos, curiosamente, a pesar de que había mercancía del año pasado. Pero además, el arranque de la ley de licores fue muy complicado; hubo muchos inconvenientes con departamentos para adaptarnos al nuevo esquema y esto nos retrasó en muchos casos hasta en cuatro meses, como en Huila, Putumayo y Córdoba, donde solo logramos introducir (licores) en mayo”, aseguró la presidenta de Acodil, Martha Patricia González.

Esos inconvenientes se aúnan a la dificultad que deben enfrentar todos los importadores en general ante una tasa de cambio adversa, por la cual el precio en pesos de una mercancía en el exterior equivale a muchos más pesos colombianos.

Un dato que aproxima al efecto fiscal por el declive de licores importados proviene del llamado Fondo Cuenta que maneja la Federación de Departamentos. Este indica que por el primer semestre se recogieron $122.000 millones, contra $124.000 del mismo periodo en el 2016. Hay que hacer la salvedad de que a esta caja van a dar también los impuestos por cerveza y cigarrillo, que no están gravados por la Ley 1816 de noviembre del 2016 o Ley de Licores; pero Plinio Olano, presidente de la Federación, señala específicamente a esta como una causa importante del descenso, aunque también menciona el estancamiento que ha sufrido el comercio en general.

En mayo fueron $27.500 millones contra 23.600 millones y en junio, $23.000 contra $30.000 millones.

“Con un impuesto más alto estamos en el mismo nivel de ingresos del año pasado, esto quiere decir que se ha consumido menos”, afirmó Olano.

Portafolio consultó al Ministerio de Hacienda y aún no existe información consolidada con respecto al recaudo por impuesto a los licores en el semestre. Sin embargo, al filo del primer cuatrimestre, cuando se presentó una controversia por este motivo con el presidente de Fenalco, Guillermo Botero, entregó datos según los cuales los ingresos por el gravamen no habían bajado 17%, como se decía, sino que aumentaron en 0,5%.

NACIONALES, IGUAL DE MAL

Y se podría pensar que los importados fueron reemplazados por los licores locales. Sin embargo, también la Asociación Colombiana de Empresas Licoreras (Acil) da cuenta de que las ventas de estas compañías se han resentido en más del 31% en cuanto a número de unidades.

Juan Alberto Castro, director de Acil afirmó que una razón del decrecimiento sí fue la adaptación del mercado a la ley y específicamente las dificultades que se presentaron para facturar el producto entre enero y febrero, pero ello, según el líder gremial, solo explicaría entre 8 y 10 puntos de la cifra negativa, aunque luego se resolvió. Le dio, en cambio mayor importancia a los puntos grises que deja el nuevo Código de Policía con relación a los horarios y el tipo de establecimientos en los que el expendio de licor está vedado. “El Código da unas atribuciones y los alcaldes se están yendo más allá”, dijo, y citó ejemplos como Bucaramanga, donde la administración local sostiene que en las tiendas no se deben vender estos productos.

Importadores y productores coinciden en que se requiere reglamentar la ley de licores para corregir posibles desviaciones y hacer pedagogía con las autoridades con el fin de que se interpreten de manera unificada y correcta las normas policiales.

Néstor Alonso López
Redacción Portafolio