María Sol Navia V.

El efecto péndulo

María Sol Navia V.
Opinión
POR:
María Sol Navia V.
marzo 06 de 2016
2016-03-06 07:12 p.m.
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Las postrimerías del 2015 y los comienzos del 2016 han estado marcados por una coyuntura económica difícil, que cada día se ensombrece más, y que debido a la globalización, al mundo totalmente comunicado y a la integración de la economía y las finanzas, terminará afectando a todas las regiones.

Pero más extraña y difícil parece la coyuntura política. En varios países se están dando cambios que parecen favorables, pero que afrontan no pocos problemas y riesgos, como en el caso de Venezuela.

Parecería que un denominador común es el hastío general de la población con los políticos tradicionales y con la forma de hacer la política, que no solo está llevando a pobres resultados, sino también a muy altos niveles de corrupción. De la misma manera con los gobiernos de izquierda, que han desencantado con su populismo rampante, ofreciendo lo que no hay –sin recursos para cumplir–, manejando las respectivas economías de manera desastrosa y cayendo en casos de corrupción peores que los que ofrecieron desterrar.

En Venezuela y Argentina, los votantes se decantaron por candidatos de derecha o centroderecha, totalmente opuestos al socialismo del siglo XXI, que con gran pompa habían introducido sus gobernantes populistas, y han buscado, como en el caso del hermano país, el fin de la dictadura incapaz y corrupta que terminó con la economía, la libertad y el bienestar. Sin embargo, el gobierno con total desconocimiento de la voluntad popular que se manifestó en las urnas, trata de profundizar la dictadura y aferrarse al poder, con la colaboración de una justicia cooptada por el Poder Ejecutivo.

Mientras tanto, Argentina con el nuevo gobierno trata de recuperar la economía y la democracia, y restablecer la libertad de prensa, coartada por el poder de los Kircher.
La última derrota ha sido la propinada al presidente Morales de Bolivia, que contaba con ganar el referendo que le permitiría reelegirse nuevamente y perpetuarse en el poder como lo han hecho sus pares durante las últimas décadas.

Por otra parte, a la vez que se desarrollan estos cambios, Brasil se despeña hacia una economía en total recesión, con caídas del PIB cercanas al 4 por ciento en 2015 y el 2016, y con un gobierno desprestigiado, enfrentado al debate parlamentario, que busca su salida, enlodado en abismos increíbles de deshonestidad.

El péndulo del poder está retornando, y debido a los pobres o pésimos resultados de las diferentes gestiones gubernamentales, como es el caso de Venezuela, a las ofertas populistas imposibles de mantener, especialmente cuando los recursos se acortan, los distintos pueblos buscan mejorar sus condiciones de vida a través de propuestas más centradas y realistas, que permitan el mejor desempeño económico y la iniciativa privada.

En Colombia, el debilitamiento de los partidos tradicionales es bien conocido y la política no la hacen las ideas, sino las agencias electorales en que esta se ha convertido, para desgracia de la institucionalidad, del ejercicio de la política y de los canales de representación popular.

Ojalá todos estos ejemplos nos sirvan, y sumados a la pésima experiencia vivida en Bogotá, con 12 años de gobiernos de izquierda, que destruyeron lo que tres serias administraciones habían construido, nos permitan un análisis juicioso de las propuestas que ya empiezan a perfilarse para el 2018, y, sobre todo, la unión alrededor de las ideas y los programas que puedan sacar al país adelante de los difíciles momentos que atravesamos y enfrentar los riesgos inmensos que traerá el pos acuerdo de La Habana.

María Sol Navia
Exministra de Trabajo
msol.navia@gmail.com

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