El nuevo paquete de medidas para impulsar la economía del país

El ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, dice que con el incremento en tasas, era consciente de que habría desaceleración.

Mauricio Cárdenas Santamaría, nuevo Ministro de Hacienda.

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Economía
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septiembre 04 de 2016 - 07:10 a.m.
2016-09-04

La producción en el segundo trimestre del año solo se incrementó en 2 por ciento, con caídas en el agro, electricidad y minería. Sectores que son claves para el empleo, como comercio y la construcción, tampoco mostraron mucho dinamismo. Solo la industria y los servicios financieros salvaron del trimestre.

Esto llevó al Ministerio de Hacienda a bajar la meta del año de 3 a 2,5 por ciento, decisión que ha causado preocupación, teniendo en cuenta que la oficial es siempre la proyección más generosa.

La inflación bordea el 9 por ciento (8,97 % en julio) y para frenarla, el Banco de la República venía subiendo las tasas de interés, pero la tendencia alcista se detuvo esta semana debido a que el apretón ya está reduciendo el consumo y la inversión, las cuales mueven a su vez la economía.

El desempleo, que llegó al 10 por ciento en julio (9,8 %), fue otro dato inquietante. Es decir, la sensación es que lo que debe estar para arriba cae y lo que debe subir declina.

Es el momento para que se aplique un nuevo plan de choque, del cual habló el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, al tiempo que indicó que la economía, en lo que queda del año, empezará a retomar su rumbo.

¿Se esperaba este aterrizaje del segundo trimestre o lo tomó por sorpresa?

La desaceleración de la economía es, en parte, inducida y, en parte, sorpresa. La inducida está asociada al aumento de tasas de interés, y ha sido deliberado. Lo que está pasando es lo que se esperaba, porque cuando se suben las tasas de interés se frenan el consumo y la inversión. Pero esa desaceleración ha ido más allá de lo esperado, por factores imprevistos. El más importante es el fenómeno del Niño, que fue más severo de lo previsto, generando un impacto muy fuerte sobre la producción de alimentos.

El resultado negativo de la minería sí era predecible...

Se esperaba, pero su caída fue superior porque los precios estuvieron por debajo de lo que habíamos pronosticado. La declinación de muchos campos petroleros, que simplemente se van agotando, también estaba prevista, pero ha sido más rápida. Eso fue lo que impactó mucho el segundo trimestre, lo que se conectó con la menor generación de energía eléctrica, la política de ahorro de energía que fue exitosa, para evitar un racionamiento. Todo esto hizo que la economía creciera más lento.

¿Pero tenían expectativas muy optimistas?

Teníamos un pronóstico de crecimiento de 3 por ciento. Sin el Niño, sin la disminución de la producción agropecuaria, sin el paro camionero, sin la mayor caída de la producción de petróleo y sin el efecto de la disminución de los embalses, el 3 por ciento se hubiera logrado. El 2,5 por ciento de ahora es factible.

¿Era mejor dejar caer la economía para controlar la inflación?

Hay que lograr un balance. La función del Ministro de Hacienda en la junta directiva del Banco de la República es que no se piense solo en controlar la inflación, sino que se busque que la economía mantenga un buen nivel de actividad y generación de empleo.

¿Terminado el ajuste, cuando empezarán a bajar las tasas?

Tenemos que estar listos a bajar las tasas cuando las expectativas de inflación bajen y la corrección en el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos nos dé la tranquilidad de que está desapareciendo ese problema. La proyección para este año de déficit de cuenta corriente es de 5,3 % del PIB, unos 15.000 millones de dólares. Esta es una cifra menor a un pronóstico que existía a comienzos de año, que era de 6 % del PIB. También esto nos ayuda a que se vayan alineando las variables macroeconómicas.

¿Sin mayor crecimiento a corto plazo, cómo hacer para que el empleo no se deteriore?

El dato de junio fue bueno, 8,9 por ciento. El de julio fue más alto 9,8. En este mes se afectaron muchos sectores (comercio, transporte, construcción) por cuenta del paro.
Espero que la tasa de desempleo, con respecto a la de julio, comience a bajar un poco.
En todo caso, una economía creciendo al 2,5 por ciento genera menos empleo que una economía creciendo al 4 por ciento.

Hay que destacar que la tendencia fuerte y muy positiva para la economía es que el empleo que se genera es formal. El asalariado crece 3,5 por ciento, mientras que el no asalariado está estancado.

¿Con el agro decreciendo (-0,1 %), aún cree que será motor de la economía?

El tercer trimestre para el agro va a ser muy positivo. Hay una mayor oferta de alimentos. La producción se recupera. Pero, sobre todo, habrá mayor producción de alimentos asociada al posconflicto, lo que estimulará a ese sector. Es el que más rápido va a ver los dividendos de la paz.

La industria creció, pero empujada por la refinería de Cartagena, que no ayudaría al empleo. ¿Qué tan bueno es eso?

La industria creció 6 por ciento. Sin Reficar habría crecido 3,1 por ciento. Dentro de los subsectores, 18 de los 24 tuvieron crecimiento positivo. El de mayor dinamismo, claro, fue la refinación (29 %), pero bebidas creció (14 %), productos elaborados con metal (8,6 %) y así por el estilo. No hay duda de que este sector se va a sostener debido a la sustitución de importaciones.

¿Cuál fue el factor para que las obras civiles cayeran al 0,4 %?

El sector que más pesa en la caída de obras civiles es el petrolero. Todas las inversiones en desarrollo de campos petroleros, construcción de oleoductos. Es un sector muy afectado por la disminución de la inversión. Pero se compensará con la construcción de obras civiles asociadas a la infraestructura de transporte. Ya hay una cifra positiva, pero será mayor en las vías 4G. En esto tengo que destacar que la Financiera de Desarrollo Nacional ha tomado decisiones audaces en financiamiento de proyectos, con montos cuantiosos. En cada proyecto de las 4G, el compromiso es del orden de 400.000 millones de pesos, y podría subir hasta 600.000 millones. Es el resultado del fortalecimiento patrimonial que tuvo esta entidad con los recursos de la venta de Isagén.

¿Cuáles son las medidas para reactivar la economía?

El Presidente las dará a conocer más a fondo, pero algunas vienen andando.
El Confis aprobó dos mejoras al programa Mi Casa Ya, por iniciativa del Ministerio de Vivienda y respetando las restricciones fiscales. En vivienda de interés prioritario, para familias con ingresos de hasta 2 salarios mínimos, con un subsidio familiar de vivienda unificado en 30 salarios mínimos y 5 puntos de cobertura a la tasa de interés.

Para vivienda de interés social, dirigido a personas con ingresos entre 2 y 4 salarios mínimos, se unifica el programa en una sola modalidad, que consta de un subsidio familiar de vivienda de 20 salarios mínimos y 4 puntos de cobertura a la tasa de interés.

Además, la junta de Ecopetrol aprobó hacer inversiones por 90 millones de dólares, que permitirán elevar la producción promedio en 25.000 barriles diarios. Ecopetrol cumplirá este año con la meta de 715.000 barriles diarios equivalentes.

En las regiones estamos desembolsando excedentes que tienen las entidades territoriales en el Fonpet. Son 2,3 billones para más inversión en 700 municipios de Colombia.

Con los caficultores se estableció el compromiso de apoyar para que logren una producción de 15 millones de sacos y no de 13,2 millones como se tenía previsto por el Niño. El apoyo es para asegurar que haya suficiente mano de obra para recoger la cosecha, pues este es el cuello de botella que existe hoy.

Para la industria, estamos trabajando con la ministra en las medidas. Habrá un paquete completo.

Si hay déficit, ¿de dónde saldrá la plata?

La regla de oro en estas iniciativas es que no se aumente el gasto público. En subsidios de vivienda, por ejemplo, la estrategia es que el subsidio sea más grande, pero puede haber menos unidades subsidiadas, porque es la misma plata. Esto es para estimular la demanda más rápido.

En el Congreso se preguntan si el presupuesto del 2017, por $ 224,4 billones, está desfinanciado o es que va a aumentar el déficit.

Está hecho a la medida de las posibilidades, con las proyecciones de ingresos para el año entrante, sin contar con la reforma tributaria y en función de cumplir nuestra meta de déficit fiscal. Tenemos una regla fiscal que nos exige el año entrante reducir el déficit, de 3,9 por ciento del PIB este año a 3,3 por ciento del PIB el año entrante. La reducción es de aproximadamente 5,4 billones de pesos. Esto nos ha obligado a reducir el presupuesto de inversión en casi 4 billones de pesos. Por eso es que los sectores han visto un recorte grande, pero es necesario.

¿Cómo aplicar una reforma tributaria en medio de una desaceleración?

La economía hay que pensarla en términos de lo que es fundamental para tener buenos resultados. Hay cosas importantes, pero otras son indispensables. Una de ellas es la confianza. Si no hay sostenibilidad fiscal, no hay confianza. Lo primero es asegurar esa sostenibilidad fiscal.

El país perdió toda su renta petrolera. Eso es algo que a futuro no vamos a reponer fácilmente.

Pero tenemos que asegurar que se mantengan todos los programas del Gobierno que son fundamentales para que las personas salgan de la pobreza: Familias en Acción, Colombia Mayor, Primera Infancia. Todo eso es lo que justifica esta reforma.

Martha Morales Manchego
Redacción Economía y Negocios