Carlos Gustavo Álvarez
columnista

El oso internacional

Si el 2 de octubre el plebiscito no se resuelve con un categórico, masivo e incuestionable Sí vamos a hacer un peludísimo y monumental oso. 

Carlos Gustavo Álvarez
Opinión
POR:
Carlos Gustavo Álvarez
septiembre 08 de 2016
2016-09-08 07:57 p.m.
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Compatriotas:

Es bien sabido por ustedes que el país se encuentra fraccionado, como es habitual en su azarosa historia. Ocurre cuando está abocado a conquistar “una paz estable, duradera e integral”, palabrita crucial que yo le agrego y que faltó en la pregunta o de lo contrario podrá ser para unos pocos, para unos, sí, y para otros, no, y siga dividiendo…

El interrogante nos tiene desmembrados entre el Sí y el No. Sería un natural juego democrático…, si viviéramos en Utopía. Pero como somos de acá, y florecemos perfectamente ineptos en la resolución de conflictos y no sabemos dialogar. Estamos en pelotera.

No es la única disgregación. Por la paz, también estamos desmenuzados entre urbanitas y habitantes de poblaciones pequeñas y rurales. Los segundos son pobres, han sufrido la guerra y puesto los muertos, mientras que los habitantes de las ciudades son ricos y viven tranquilos en sus casas. Unos contra otros.

La tercera es la franca contradicción entre la actitud nacional de indiferencia y ausencia de apoteósica celebración, y lo felices que están en el extranjero con el acuerdo de paz.
Aunque ellos no van a poner ni el 5% de lo que cuesta el posconflicto, países y jefes de Estado (Papa, incluido) y organizaciones internacionales no se cansan de vitorear lo que han logrado las Farc y el presidente Santos.

Por eso, el 26 de septiembre en Cartagena, cuando Timochenko y el mandatario firmen el acuerdo, y se den su tercer apretón de manos, los ojos mundiales estarán puestos en Colombia.

“¿Qué pasa si gana el No?”, le pregunta el ‘youtuber de más de 40’ Daniel Samper Ospina al estratega de paz Antanas Mockus.

El exalcalde le responde con sabiduría:

–El oso ante la comunidad internacional.

Estoy totalmente de acuerdo con él. Imagínense que luego de esa conmemoración ante los medios de comunicación del mundo, Barack Obama y otros jefes de Estado, resulta que 6 días después pasan otras cosas…

Primera, que haya una significativa abstención. Quiere decir que al país y a sus ciudadanos la paz representada en este proceso y en esta negociación no les interesa.

Segunda, que triunfe el No. El presidente Santos recibiría un mensaje de ingobernabilidad y Colombia enviaría una señal de poca fiabilidad en sus procesos.

Y tercera, que gane el Sí con un margen de penuria. Habría muy poco qué celebrar y quedaríamos con un polvorín.

Estamos contra la pared del mundo, al que le hemos anunciado varias veces que “ya”, pues. El 23 de septiembre del 2015 hubo un ecuménico apretón de manos: ese por la justicia transicional. Seis días después (¿por qué nos persigue ese número?), el presidente Santos anunció en la 70ª Asamblea de la ONU, que el 23 de marzo del 2016 era el día límite para firmar la paz. Eso no se cumplió, pero ahora viene la 71ª y el acuerdo estará de un cacho.

Si el 2 de octubre el plebiscito no se resuelve con un categórico, masivo e incuestionable Sí, como dice Mockus, vamos a hacer un peludísimo y monumental oso internacional, que dejará en pañales al úrsido de Peña Nieto con Trump. Así están las cosas, compatriotas.

Carlos Gustavo Álvarez G.
Periodista
cgalvarezg@gmail.com

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