'Políticas económicas a corto plazo son miopes': premio Nobel de Economía 2004 

Para Finn Erling Kydland la incertidumbre desde la crisis financiera perjudica a las empresas que piensan a largo plazo. Entrevista.

Finn Erling Kydland, premio Nobel de economía 2004, es el creador de la teoría de la consistencia en el tiempo de la política económica.

Finn Erling Kydland, premio Nobel de economía 2004, es el creador de la teoría de la consistencia en el tiempo de la política económica.

Economía
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Portafolio
noviembre 15 de 2016 - 10:17 p.m.
2016-11-15

El profesor Finn Erling Kydland, premio Nobel de economía 2004, estuvo en Medellín explicando los motivos por los cuales hay que luchar por una justicia económica para tener una sociedad más productiva.

El profesor noruego de la Universidad de California en Santa Bárbara habló para Portafolio sobre la incertidumbre bajo la era de Donald Trump como presidente de Estados Unidos y los efectos adversos de las políticas económicas de corto plazo.

¿Cuál sería el efecto de Trump para la economía mundial?


La cuestión principal es la cantidad de incertidumbre introducida en la formulación de políticas. No creo que Trump haya impresionado a nadie con su conocimiento de lo que es bueno para la economía, sus señales de querer restringir el comercio entre países son inquietantes y lo que va a hacer en términos de política fiscal nadie sabe.

La incertidumbre en políticas económicas desde la crisis financiera ha sido sin precedentes, lo que perjudica a las empresas que piensan a largo plazo porque tienen encuenta la actividad innovadora, el desarrollo de nuevos productos, la formación de capital y la confianza en las personas con las habilidades correctas. Todo eso es muy costoso y los beneficios se ven a largo plazo.

Si la incertidumbre es grande, todo eso se puede detener. Después de la recesión del 2008, la caída de la inversión fue más grande que la del consumo. Hay una gran incertidumbre, al menos para los próximos cuatro años. También me preocupa que se oponga a la globalización.

Primero fue la votación del ‘Brexit’, ahora la elección de Trump, ¿ve el panorama muy complicado?


Es interesante porque estas decisiones son complicadas. Conozco a personas que están preocupadas de que Gran Bretaña no debería haber dejado que esto fuera el tema de un referéndum, ya que los temas son demasiado complicados y la persona común no sabe lo suficiente de lo que significan las decisiones a largo plazo.

Al mismo tiempo queremos la democracia, así que estamos caminando una línea fina entre si debemos elegir los tecnócratas que entienden las decisiones y las pueden tomar a largo plazo o si debemos abrir estas decisiones al público. No sé la respuesta a eso.
Se nota un tema contra la globalización, porque la gente no ve los beneficios pero sí los costos...

Eso no es raro. En realidad algo que he estudiado es la consistencia en el tiempo de la política económica (por lo que me gané el Nobel), y no es sorprendente que las políticas se volvieran más miopes de lo que solían ser.

Un caso de mostrar es Argentina, que durante los 80, 90 y 2000 se convirtió en la maestra de la política económica de corto alcance.

Un ejemplo contrario fue Irlanda, que en los 90 creó una política de largo plazo en donde usted como compañía sabía que impuestos iba a pagar hasta el año 2009. Eso hizo que en 10 años Irlanda pasara de ser el país con el ingreso per cápita más bajo de Europa (junto con España, Grecia, Portugal) a superar al Reino Unido, Alemania y Francia.

Esto demuestra que se puede hacer, pero no todos los países parecen tener la credibilidad para hacerlo. Con problemas como la crisis financiera mundial no es demasiado sorprendente que la política se centre en el corto plazo a expensas del largo plazo.

Latinoamérica está en una recesión con tasas de crecimiento reducidas, ¿cómo hacer para recuperar el camino perdido?

La solución es mantener el foco en el largo plazo y no distraerse demasiado por las bajas tasas de crecimiento en el muy corto plazo.

Mientras la política conduzca a la actividad innovadora, a la formación de capital de alto crecimiento de la actividad, a largo plazo la economía debería hacerlo bien.

Las empresas necesitan confianza en los próximos cinco o diez años para tomar costosas decisiones a largo plazo, donde las rentabilidades llegarán a 10 o 20 años en el futuro.
Colombia parece ser un ejemplo de país en un buen camino para los estándares latinoamericanos.

¿No le parece irónico que el mundo alcanzara un nivel de prosperidad que nunca existió y la gente no sea feliz?

Algunos lo han hecho bien, otros no. Es un problema entre el crecimiento desigual y el bienestar de la gente.

Un ejemplo es Noruega y el resto de Escandinavia, de los cuales se puede aprender. En Noruega hubo un acuerdo sobre políticas económicas y crecimiento que es respetado por todos los que llegan al poder, sean de izquierda o de centro derecha, por el periodo de tiempo que sea y apenas se nota la diferencia. Los noruegos están de acuerdo en lo que son cosas razonables para hacer.

Hay un fondo petrolero muy rico y se acordó ahorrar la mayor parte de él para las generaciones futuras, pueden gastar solamente el cuatro por ciento de los activos del fondo en un año y a pesar de la presión de la gente para gastar en infraestructura y otras cosas, se mantiene la política.

Si esto hubiera sucedido en Argentina, el fondo hubiera desaparecido en un instante. Algo sobre el entorno político hace que las decisiones fiscales sean más a largo o corto plazo en diferentes países.

Usted estuvo en Argentina un tiempo, ¿qué aprendió allá?

Fui testigo de la gran recesión de 1998 al 2002, en donde el PIB per cápita bajó 20% en 4 o 5 años. La conclusión que se debe sacar es que la política económica ha sido miope, centrada en el corto plazo solamente.

¿Es optimista o pesimista acerca del futuro?

Debido a que sé de la dificultad de mantener una política gubernamental creíble en el tiempo, a la coherencia y cómo esto empuja a los gobiernos a pensar en el corto plazo, y a que no he visto ninguna solución a este problema que me dé optimismo, supongo que estoy más cerca del pesimismo, pero espero estar equivocado.

Director de Portafolio
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